Tema de análisis

Un panorama incierto para el sector exportador

Las ventas externas de cultivos en general, incluida la soja, cayeron en casi US$ 600 millones.

Importaciones: sumaron US$ 671,3 millones en octubre. Foto: Reuters
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La particular situación regional por la que estamos atravesando, determina que el análisis de la coyuntura económica deba realizarse no tanto en función del comportamiento que exhiben las distintas variables que periódicamente se van divulgando, sino tratando de prever como los acontecimientos que se suceden día a día impactarán en la marcha futura de la economía.

Lo anterior viene a cuento del análisis que pueda desarrollarse sobre el desempeño de las exportaciones de bienes que se realizan desde el territorio aduanero uruguayo, es decir sin considerar las ventas que se efectúan desde zona franca.

Los últimos datos señalan que las exportaciones acumuladas al séptimo mes del presente año cayeron 1,4% medidas en dólares corrientes, respecto a igual período de 2017. Ello habla de un escaso dinamismo que se explica en buena medida por la mala cosecha de soja.

Las exportaciones de este oleaginoso se concentran entre mayo y septiembre de cada año, por lo que si analizamos el desempeño entre enero y abril y luego entre mayo y julio constatamos comportamientos bien distintos. En el primer período las ventas externas del país medidas en dólares crecieron 14,4%, pero en el segundo cayeron 15,1%. El efecto soja es innegable.

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Pero no es el único factor que incide en el desempeño de las exportaciones, ya que a partir del segundo trimestre se constata una caída en la mayoría de los rubros. Se puede inferir entonces, que además del tema coyuntural de una mala cosecha, existen otros problemas que afectan al sector exportador.

No es ajena a este comportamiento la baja rentabilidad que enfrentan varias actividades productivas. Pero no sólo hay problemas por el lado de la oferta, sino que en los últimos meses aparecieron problemas serios por el lado de la demanda, que comienzan a afectar al desempeño exportador.

La depreciación de las monedas —tanto en Argentina como en Brasil— encareció relativamente a nuestro país, lo que perjudica seriamente al sector exportador, en particular al que vende en esos mercados. Se trata básicamente de productos manufacturados, cuyas exportaciones crecieron en el último año de la mano de la recuperación que mostraron nuestros vecinos, pero que ante la crisis interna que se desató en ambos países en los últimos meses y el encarecimiento relativo, están viendo como comienzan a mermar sus exportaciones.

Si agregamos a ello la gran incertidumbre reinante debido a la escalada proteccionista desatada por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y los peligros de que otros actores adopten posiciones similares, el panorama que se le presenta al sector exportador no es el más halagüeño.

El gráfico que aparece en la parte de arriba del cuadro que ilustra la nota, muestra la evolución de las exportaciones medidas en dólares corrientes divididas en primarias, alimentos y bebidas y manufacturas. Se ve claramente que entre mediados de 2016 y comienzos de 2017 se revierte la tendencia a la baja y las ventas externas del país se recuperan hasta el primer y segundo trimestre del presente año. En el último trimestre la tendencia es a la baja en el caso de las exportaciones primarias por el efecto soja, se frenan las ventas de alimentos y bebidas y se enlentecen las manufacturas.

Repunte. Las exportaciones de bienes -incluyendo zonas francas- aumentaron en agosto tras cuatro meses consecutivos de caídas. Foto: archivo El País
Foto: archivo El País

El impacto de la soja fue muy fuerte, ya que la producción se redujo en más de 60% respecto a la zafra anterior. Debido a ello, el valor de las exportaciones del rubro cultivos en general, donde se ubican las exportaciones de este oleaginoso, cayeron en casi US$ 600 millones si se comparan las ventas efectuadas a lo largo del presente año en relación a igual periodo de 2017, lo que significa una caída del 57%.

Sin embargo, el descenso total de las exportaciones primarias fue menor, del orden de 21%, ya que otros rubros al interior del grupo aumentaron sus ventas, como se muestra en el gráfico que aparece a la izquierda en la parte media del cuadro. Tal es el caso del ganado en pie, cuyas ventas crecieron 81% y la madera que aumentó 31%. El principal destino de las exportaciones de ganado en pie es Turquía, otra economía que atraviesa por dificultades en los últimos meses.

Por su parte, las exportaciones de alimentos se frenaron en los últimos meses. A los problemas de competitividad que arrastra el arroz, se agregó en el último trimestre una caída en las exportaciones de carne, el principal rubro no sólo dentro de este grupo, sino de las exportaciones de bienes en su conjunto.

Las que se muestran más dinámicas son las exportaciones de manufacturas no alimentarias. Destacan las ventas de automóviles y autopartes, los metales y los químicos. Los dos primeros están muy vinculados a la región y los cambios procesados en los últimos meses los pueden afectar.

Las exportaciones de la industria metalúrgica están muy vinculadas a la construcción en Argentina, actividad que prácticamente se paralizó en el último trimestre tras la fuerte devaluación de la moneda y la recesión en que ingresó dicha economía.

Las ventas asociadas a la industria automotriz (vehículos y autopartes) por el momento no están sintiendo los efectos de la crisis en la región, pero no tardarán en sentirlos. Cabe señalar que las exportaciones de estos rubros se encontraban en niveles muy bajos hasta mediados del pasado año, y los negocios en algunas líneas se retomaron en el presente ejercicio, por lo que las cifras de gran crecimiento son engañosas ya que se partía de niveles notoriamente muy bajos.

Autopartes: el sector creció en exportaciones hacia Argentina respecto a 2017 pero hay “alarma por la falta de renovación de negocios. Foto: archivo El País
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Atendiendo a las dificultades de demanda que enfrentan nuestros vecinos, es difícil pronosticar que continúen a este ritmo (gráfico a la derecha en la parte media).

Dentro de este contexto poco propicio, aparecen señales de esperanza para algunos sectores que se vieron muy castigados en los últimos años y comienzan a vislumbrar mejoras de la mano de cambios de tendencia en la demanda mundial. Es el caso de los productos textiles, que ante la mejora de los precios incrementaron sus exportaciones 20% en los siete primeros meses del presente año respecto a igual período de 2017.

Tal como se ve en el gráfico que aparece a la derecha en la parte baja del cuadro, los precios en dólares que efectivamente recibieron los exportadores de productos textiles en los dos primeros trimestres del presente año fueron aproximadamente 15% superiores a los registrados en 2017. Cambios en la demanda internacional, que marcan un retorno a las fibras naturales, explican en parte este aumento.

Es una buena noticia para un sector que a lo largo de la última década procesó un fuerte ajuste, con cierre de empresas en la fase industrial y disminución del rodeo en la etapa primaria.

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