NÉSTOR GANDELMAN

Hay aspectos para corregir

El físico británico Lord Kelvin, fallecido hace más de un siglo, dijo: “Lo que no se define no se puede medir. Lo que no se mide, no se puede mejorar.”

Estadísticas. Foto: PxHere
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Las estadísticas económicas siguen ese mismo proceso. Primero se define un concepto, luego se lo mide. Si esto fue bien hecho podemos pensar en políticas para mejorar, en caso contrario tripulamos a ciegas.

Entre la definición y la medición se deben realizar decisiones formales. Por ejemplo, intuitivamente entendemos lo que es el desempleo pero para medirlo hay que establecer claras líneas de quién se considera empleado, desempleado o inactivo.

Una persona que en la última semana haya tenido una changa de más de una hora de duración se considera empleado. Una persona que no haya hecho nada en la última semana para buscar un trabajo, a pesar que no esté trabajando y declare su voluntad de hacerlo se considera un inactivo y no un desempleado.

El INE al tomar estas definiciones sigue prácticas internacionales establecidas desde la Conferencia de Estadígrafos del Trabajo de OIT de 1982. La seriedad del proceso de generación de indicadores del mercado laboral radica en cómo se hace el muestreo de personas a ser encuestadas, cómo se analizan la consistencia interna de las respuestas y cómo se procesan.

Es fundamental que las definiciones y la metodología sean claras y no se amañen cuando los resultados no son del gusto del gobernante de turno. En esto el Sistema Estadístico Nacional aprueba con buena nota.
Sin embargo, hay problemas evidentes. En esta nota me referiré a dos de ellos.

Inflación.

La inflación se mide como la variación en el Índice de Precios al Consumo (IPC). Este índice se construye siguiendo la evolución de una canasta de consumo promedio. El problema es que la canasta promedio que sigue el INE surgió de una Encuesta de Ingresos y Gastos de los hogares del 2005. Obviamente, la participación de muchos productos en la canasta de consumo varió notablemente y por lo tanto las variaciones actuales del IPC no reflejan los reales cambios en el costo de vida de los hogares.

"No debe confundirse este problema con que el INE altere las cifras del IPC por conveniencia; hay una dificultad técnica importante que debe resolverse pero no hay intencionalidades políticas"

Nestor Gandelman
Néstor GandelmanEconomista

No debe confundirse este problema con que el INE altere las cifras del IPC por conveniencia (como se hicieron disparatados comentarios respecto a la rebaja de fin de año de UTE). No es la situación del Indec argentino durante la administración kirchnerista. Hay una dificultad técnica importante que debe resolverse pero no hay intencionalidades políticas. Durante el 2016 y el 2017 el INE llevó adelante una nueva Encuesta de Ingresos y Gastos de la que se debería de obtener la nueva canasta. Ya estamos en el 2019 y aún no tenemos los resultados.

Producto Interno Bruto.

El Banco Central del Uruguay tiene a su cargo la elaboración de las cuentas nacionales cuyo indicador estrella es el PIB. Medir la producción del país implica valorar monetariamente los distintos bienes y servicios producidos.

La maestra en la escuela ya nos indicó que “no se suman manzanas con peras”, por lo tanto, lo que sumamos es el valor de la producción de manzanas con el valor de la producción de peras.

En consecuencia, se debe decidir los precios de que año se usarán y de esto puede depender que se encuentre un resultado de crecimiento, estancamiento o recesión.

En la metodología que el BCU tiene colgada en la web se lee: “Es bien conocida la necesidad de realizar periódicamente cambios de base por el solo hecho de que, a medida que pasa el tiempo, la estructura de precios relativos varía y las mediciones de las variables a precios constantes comienzan a distorsionarse…la revisión permanente es necesaria dada la utilización de nuevas tecnologías, la aparición de nuevos productos, de nuevas actividades, la desaparición de otras…”

Sin embargo, el BCU utiliza una base del 2005. Un problema obvio refiere a la brutal baja en los precios relativos de las telecomunicaciones. Al utilizar un año base viejo se lo valora a precios alejados de los actuales precios relativos y se sobreestima la participación del sector en el PIB (relativamente mucho mayor que en otros países). Por ende el cálculo del PIB global (y sus variaciones porcentuales) tiene inconvenientes.

Eventualmente, el BCU hará una revisión del año base y re-calculará el PIB varios años para atrás. Probablemente, nos llevemos alguna sorpresa. Hoy en día mis colegas macroeconomistas cuando hacen sus proyecciones intentan predecir este indicador aún con los problemas aquí planteados. Nuevamente, no debemos confundir actualización metodológica con intencionalidades espurias, pero se debe mejorar.

Conclusión.

El Sistema Estadístico Nacional es un bien público del que todos nos beneficiamos. Su construcción fue un proceso de muchas décadas. Su seriedad e independencia política es valorada por todos. No obstante, hay luces amarillas que deberían atenderse. En esta nota se mencionaron dos … pero hay más.

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