VESTIN BANK ES DE CAPITALES NACIONALES Y OPERA DESDE 2015 CON LICENCIA EN ESTADOS UNIDOS PARA LOS INVERSORES REGIONALES

Un banco uruguayo en la plaza más competitiva

Se definen como banca "boutique". La escala pequeña les otorga flexibilidad y adaptabilidad a los cambios, operando en un mercado que ha absorbido buena parte de la actividad bancaria del mundo.

Juan Ignacio Cabrera. Foto: Ariel Colmegna
Juan Ignacio Cabrera. Foto: Ariel Colmegna

Vestin Bank es un banco de capitales cien por ciento uruguayos, con licencia en Estados Unidos desde hace tres años, y que ha encontrado su nicho en los capitales regionales desatendidos por la banca internacional, recuerda Juan Ignacio Cabrera, socio Director de la firma. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Cuál es el origen de Vestin Bank?

—Nace a partir del grupo Invertax, que es la firma de consultoría con la que operamos a nivel regional en materia fiscal, financiera y legal. Hace muchos años que vemos el flujo migratorio de los fondos de los centros offshore internacionales hacia Estados Unidos, lo que le ha posibilitado tener una posición claramente dominante en banca privada, un proceso que no ha sido acompañado con soluciones en la banca comercial. Si se analiza la región, muchos inversores operan directamente con Estados Unidos a través de banca privada, o para financiar por ejemplo proyectos de infraestructura; sin embargo la banca comercial estadounidense se ha replegado. Eso ha generado un gap muy grande entre la demanda de necesidades financieras en EE.UU. y la oferta que están brindando los bancos norteamericanos en la región. Y ahí es donde surge la oportunidad de instalarse con un banco en el norte y brindar desde allí —en nuestro caso, San Juan de Puerto Rico— ese servicio a clientes de la región.

—¿A qué responde esa migración de la banca internacional hacia EE.UU.?

—Especialmente a los cambios regulatorios internacionales; muchos centros financieros internacionales, como Suiza, han dejado de tener un papel preponderante, y la banca se ha trasladado a Estados Unidos. Es una tendencia consolidada, donde dicho país ha librado una batalla muy inteligente por convertirse en "el banco del mundo" y lo ha logrado; y no veo en el corto ni el mediano plazo, razones para que se modifique.

—¿Cómo se abre paso en el sistema de certificación de la banca en EEUU, una firma de escala menor?

—Ha sido un proceso arduo, pero a nivel de los reguladores locales han visto como una solución bastante buena que un banco de capitales uruguayos se instale para brindar un servicio a una región que tienen desatendida como es el Cono Sur. De hecho hay muchos bancos operando allí, pero atendiendo a otros mercados. La necesidad existía y la hemos tomado. Cuando tuvimos que ponernos a consideración de los reguladores, la seriedad de la propuesta de negocio que presentamos y la trayectoria de nuestro equipo, fueron bien recibidas.

—Operar desde Estados Unidos, ¿es un diferencial?

—Sin dudas. A un empresario o inversor regional le está siendo muy complejo abrir una cuenta corriente en un banco norteamericano.

—¿Por qué ocurre eso?

—La normativa local exige que para abrir una cuenta corriente haya un grado de conocimiento del cliente muy alto. Y ese conocimiento del cliente obliga que vaya a conocerse al lugar de origen de su riqueza. Por tanto, si un empresario de San Pablo, Puerto Madero en Buenos Aires o la Ciudad Vieja en Montevideo quiere abrir una cuenta, un ejecutivo del banco estadounidense debería llegar hasta el lugar, verificar que se cumplen las condiciones establecidas para autorizar la apertura de una cuenta, en línea con lo que declara. Llegar a un grado de conocimiento que le permita operar tranquilo con el cliente. Ese requerimiento es muy fuerte y ha hecho que los bancos estadounidenses decidan directamente no brindar esos servicios. Nosotros conocemos a los clientes de la región, el desarrollo de actividades de asesoramiento a través de Invertax previo a la consolidación del banco nos permitió una aproximación muy fuerte, por tanto podemos estar muy cerca de los clientes.

—¿Cuál es el perfil del cliente de Vestin Bank?

—Tres tipos de clientes distintos. Por un lado, personas físicas con un alto patrimonio, que ya tienen inversiones fuera de su país de origen y operan en EE.UU. con cuentas de inversiones y un banquero privado que lo asiste, o tiene inmuebles en Chicago, Nueva York o Miami y necesita una cuenta para poder compensar los gastos, cobrar los intereses o las rentas. Con una cuenta de inversiones no se pueden hacer pagos a terceros, por tanto requieren de una cuenta corriente para poder operar. También tenemos clientes corporativos que operan por diversos motivos con el resto del mundo y necesitan una cuenta transaccional para cobrar facturas o pagar proveedores. Y después están las instituciones financieras reguladas, donde solamente brindamos servicios a brokers que operan con el mercado, cuyas políticas de cumplimiento estén en líneas con la nuestra.

—¿Qué volumen de activos manejan en la actualidad?

—Hoy manejamos un volumen mensuales de transacciones de unos 100 millones de dólares , y hemos comenzado a desarrollar los servicios de custodia de activos. Es un servicio que viene creciendo, que apostamos a desarrollar con fuerza en 2018.

—En la región hay corresponsalías o sucursales de bancos de EE.UU. ¿Por qué optar por un banco pequeño de capitales uruguayos?

—Ahí tenemos una competencia en materia de custodia de activos, que sin duda nos obligará a esforzarnos mucho para poder desarrollar el producto. Pero en servicios de cuentas transaccionales nos sentimos muy cómodos operando en un mercado que conocemos muy bien, entendemos las necesidades de los clientes y atendemos una demanda no satisfecha por otros bancos norteamericanos en esta región.

—¿Qué visualizan a mediano plazo para el negocio financiero?

—No es fácil proyectarse en un mundo tan cambiante. Tratamos de estar un par de escalones antes de los cambios, pero anticiparse es casi imposible en estos tiempos. Pero así como tenemos un tamaño de banco que puede resultar una limitante, para otras es una gran ventaja tener una escala pequeña, poder actuar rápidamente y tomar decisiones estratégicas sin demora. Estamos estudiando constantemente los cambios normativos en todo el mundo, porque son de los factores que más juegan.

En ese contexto, creemos que EE.UU. durante la era Trump se va a seguir consolidando como centro financiero internacional que es, va a seguir tomando ventaja frente a los demás mercados que están en una posición muy debilitada.

—La coyuntura es muy desafiante en el mundo de las finanzas. ¿Qué aspectos considera más importantes?

—Un desafío muy grande es poder tener la tranquilidad de que los fondos que pasen por nuestra institución sean lícitos, bien habidos. Para eso tenemos que esforzarnos mucho en aspectos vinculados con los sistemas informáticos, y también con la capacitación del capital humano. Hay que estar arriba de cada operación para entenderla y tener la tranquilidad de que es legítima.

Por otra parte, las nuevas tendencias tecnológicas que nos marcan el rumbo en el mundo de las fintech, es necesario acompañarlas. Un camino que, al igual que el de las criptomonedas, aún no está regulado, y cuando se compite con negocios que pueden no tener el mismo grado de regulación y cumplimiento, se generan asimetrías muy importantes que algún día tienen que corregirse. Acá en Uruguay el mundo de los negocios peer to peer (transacciones entre particulares) ha crecido mucho, pero el Banco Central ha anunciado que planea regularlo. Cuando eso suceda va a haber una corrección y algunos podrán acomodarse y sobrevivir a esos cambios; nosotros como institución financiera debemos asumir que estamos en pleno tiempo de ajustes. Estructuras livianas y ágiles como la nuestra pueden verse beneficiadas de esta dinámica.

—¿Observa riesgo reputacional en la banca uruguaya?

—Las instituciones uruguayas han seguido las mismas tendencias que las de otras partes del mundo, como por ejemplo Suiza. Puede existir cierta incertidumbre acerca de qué va a ocurrir con la banca en Uruguay, pero creo que ya hubo una corrección importante, con bancos internacionales que se han ido y la banca que sobrevive es la que opera localmente, y lo seguirá haciendo. El lugar que le va quedando a Uruguay como plaza es limitado y eso no tendrá vuelta atrás. Las ventajas que podía tener en algún momento la banca suiza en el mundo, como la de Uruguay quizá, es una realidad que se va perdiendo. Y esa realidad tiene como contracara a EE.UU. Se ha quedado con cierta posición monopólica en la banca internacional. La banca estadounidense mantendrá privilegios que ya tiene, por ejemplo a nivel de la información, frente a la banca de otras partes del mundo.

Un nuevo concepto de banca que ocupa el lugar de los tradicionales.

—El concepto tradicional de banca presente físicamente en cada ciudad, con estructuras más pesadas, ¿desaparece?

—Hasta la crisis financiera de 2008 la gente operaba con los grandes bancos por tranquilidad. Pero hubo un quiebre de ese paradigma junto con la pérdida de la confianza y la mayor vulnerabilidad expresada por esas grandes instituciones. A partir de allí, junto con la modernización tecnológica, las oportunidades comenzaron a aparecer mucho más sólidas para instituciones como nosotros, que también podemos estar muy cerca del cliente, seguir el desarrollo del negocio y el crecimiento de su familia. El mundo está en un estatus de tanta complejidad, que los inversores y sus familias necesitan de alguien que pueda entender el negocio en forma global.

—Los problemas de ética y transparencia que golpearon al sector, ¿cómo condicionan el presente?

—En lo que respecta al tráfico de dinero ilícito es una actividad que no descansa, por eso ha aumentado tanto la regulación y debemos invertir mucho en sistemas y procedimientos de cumplimiento. Tratamos de protegernos de ese tipo de problemas. Por ejemplo, no trabajamos con los llamados PEP (Personas Políticamente Expuestas). Y además nos esforzamos continuamente para que todos los empleados del banco sean conscientes de estos riesgos.

PERFIL
Juan Ignacio Cabrera. Foto: Ariel Colmegna
Juan Ignacio Cabrera
Es economista, especialista en Banca y Finanzas Corporativas. Estudió Finanzas Corporativas en el IBusiness de Madrid, España y en la London School of Economics del Reino Unido. Es Socio Director de Invertax y Socio Director de Vestin Bank.
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