TEMA DE ANÁLISIS

Cómo alinear a los astros

Un dólar más alto anima a los exportadores, pero afecta el consumo, empuja el IPC y con ello, incide en los salarios.

Foto: Pixabay
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En la historia económica de Uruguay, en particular en la fase de ciclo económico exuberante que se vivió entre 2005-2014, la tensión entre dólar, salarios e inflación siempre ha estado presente. En los años de bonanza económica y de ingreso de capitales, vimos a la autoridad monetaria comprando dólares para sostener la cotización (o evitar mayores caídas).

Esto, sumado a una coyuntura de un mercado de trabajo pujante, con salarios reales en aumento, derivaba en relegar el objetivo de inflación, “permitiendo” un crecimiento de precios por encima de la meta fijada. En años de menor crecimiento y de salida de capitales, el signo de la intervención era el opuesto, con venta de dólares para limitar la suba de la cotización y su impacto sobre la inflación.

Si miramos en perspectiva desde 2005 al presente, desde la reinstauración de los Consejos de Salarios, podemos decir que el objetivo del crecimiento del salario real se buscó frente al objetivo inflacionario (las tarifas públicas jugaron un papel importante como instrumento para controlar el IPC), en tanto que se intervenía en períodos puntuales sobre el mercado cambiario buscando un delicado equilibrio entre la competitividad (vía dólar) y el cuidado de la inflación.

Escenario en los primeros meses de la pandemia

Desde abril de 2018, el tipo de cambio nominal se viene ajustando al alza en Uruguay, a impulso en primer lugar de Argentina y más recientemente por los impactos del COVID-19 en los mercados emergentes, en particular en Brasil, mercado de referencia para el uruguayo. Desde la cotización de 28,30 pesos en abril de 2018 hasta los 38,04 pesos de febrero 2020, el dólar acumulaba un aumento de 34,4%, en tanto que la suba del IPC alcanzó al 16,0% en el mismo período.

Por su parte, a nivel de salarios, el Índice de Salario Real del sector privado comenzó a caer desde diciembre de 2019 de acuerdo con los datos oficiales del INE, acumulando a abril 2020 una baja de casi 3%, incidido por la aceleración de la inflación en los últimos meses y teniendo en cuenta que en la séptima ronda de negociación colectiva predominaron los grupos con subas nominales de 7% para el segundo año de convenio.

Con el impacto de la pandemia en los mercados financieros internacionales y regionales, la cotización del dólar se elevó levemente por encima de los 43 pesos en marzo-abril (acumula un incremento en el orden del 30% en los últimos doce meses), en tanto la inflación se elevó a 11,05% en mayo (último dato disponible). En este contexto, se buscó contener la suba del IPC con acuerdos con comerciantes, intermediarios y productores de una canasta de bienes alimenticios, higiene y sanitaria (rubros que tienen gran incidencia en el IPC, en especial “alimentos” el cual representa cerca del 23% del índice, considerando que los convenios colectivos tienen una cláusula gatillo por la cual se ajusta automáticamente el salario si la inflación supera 12% anual).

La nueva administración de gobierno que asumió el 1° de marzo de 2020, viene “respetando” el comportamiento del dólar movido por las fuerzas del mercado, realizando mínimas intervenciones de compra-venta en jornadas puntuales (solamente en 12 jornadas, principalmente en marzo donde la volatilidad del mercado financiero internacional era más importante, y por montos sustancialmente menores a meses anteriores).

De esta forma, Uruguay procesó una mejora de su tipo de cambio real en los últimos meses que favorece la rentabilidad de los exportadores, pero no necesariamente esto se traducirá en mayores ventas al exterior, debido a la disminución de la demanda externa de bienes y de servicios (el turismo externo receptivo está paralizado). Por otra parte, el aumento del dólar tiene un impacto desfavorable sobre el consumo doméstico, vía directa sobre el consumo de bienes y servicios que se comercializan en moneda extranjera e indirectamente vía la suba de precios interna y la afectación de las expectativas sobre el consumo.

Escenario post- primeros meses

Desde abril, la cotización del dólar en la plaza local se ha venido manteniendo relativamente estable, levemente por encima de los 43 pesos, “despegándose” de Brasil, en medio de un contexto político agitado en ese país. La menor volatilidad en los mercados financieros internacionales (asociado a una curva de contagios a nivel mundial que se viene “achatando”), un dólar a nivel internacional que ha vuelto a registros similares a los de marzo de este año y con indicadores de riesgo país en los países emergentes que retroceden a los niveles de un par de meses atrás, también podrían ser factores que contribuyen a explicar la estabilidad de la cotización en Uruguay en las últimas semanas.

Sin embargo, existe incertidumbre sobre esta “tensa” calma en el mercado cambiario uruguayo, considerando la pérdida de competitividad que se tiene con el mercado brasileño y la delicada situación de Argentina en materia de deuda y tensión en su mercado cambiario.

Si el dólar llegara a recibir una mayor presión desde el exterior en los próximos meses, deberíamos esperar una un empuje adicional sobre el IPC, que ya tiene perspectivas de sostenerse en torno al 11% en lo que resta del año.

Por otra parte, el menor aumento de salarios previsto en los próximos meses (expectativa que se mantenga o profundice la caída del salario real), quitaría cierta presión sobre la suba interna de precios. Por ahora, el escenario para las próximas negociaciones salariales estaría totalmente abierto: renovar los convenios vigentes, prorrogar el último ajuste, ajustes por un determinado porcentaje de salarios o nuevas negociaciones.

En cualquier caso, considerando el significativo deterioro que registra el mercado de trabajo, no es esperable un incremento importante que genere mayores presiones sobre la inflación. No obstante, la suba de precios minoristas en el orden del 11%, es esperable refuerce la tensión en las negociaciones salariales que puedan darse en los próximos meses.

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