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Con túnica, moña y nostalgia

Las redes sociales hacen posible cada vez más frecuentemente el reencuentro de viejos compañeros de escuela, que organizan reuniones después de décadas.

Los exalumnos de la Escuelaq N° 2 "José Pedro Varela" de Colonia, en su reencuentro de 2016 (Foto: Francisco Flores)
Los exalumnos de la Escuelaq N° 2 "José Pedro Varela" de Colonia, en su reencuentro de 2016 (Foto: Francisco Flores)
Los alumnos de la Escuela N° 2 de Colonia, en sus tiempo de túnica y moña
Los alumnos de la Escuela N° 2 de Colonia, en sus tiempo de túnica y moña
El reencuentro 2015 de los exalumnos de la Escuela Grecia de Montevideo.
El reencuentro 2015 de los exalumnos de la Escuela Grecia de Montevideo.
Segundo año con la maestra Cristina en la escuela Grecia, hace unos cuantos años.
Segundo año con la maestra Cristina en la escuela Grecia, hace unos cuantos años.

La escuela está igual que cuando la dejaron, hace unos cuantos años. El patio con sus baldosas rojas, blancas, grises y azules. El ibirapitá (descendiente del árbol que cobijó a Artigas en el Paraguay, según repetían siempre las maestras) sigue dando su sombra. El gimnasio que antes parecía inmenso, el salón de manualidades, la temida dirección con su gran ventanal. Pero los alumnos de antes quieren comprobar con sus propios ojos que todo sigue ahí, como en los tiempos de la túnica y la moña. Lo nuevo es Facebook y WhatsApp, que se mueven frenéticos. La generación 1967 de la Escuela Grecia, en Ellauri frente a Villa Biarritz, por estos días intercambia abundantes mensajes: el viernes 9 de diciembre, a las siete de la tarde, se reencontrarán en el local escolar, aprovechando una celebración del instituto. Muchos se verán por primera vez en décadas.

Numerosos colegios privados disponen de mecanismos institucionales que agrupan a los exalumnos desde el momento en que egresan, pero eso es raro en las escuelas públicas, acostumbradas a ver llegar y pasar a cientos de niños.

Las redes sociales —atrapantes, dinámicas, a veces fuera de control— permiten hacer muchas cosas. Entre las buenas figura la posibilidad de saber de la vida de viejos amigos por sobre la distancia y el tiempo. No siempre resulta fácil, pues todos se conocen por sus rostros infantiles, atesorados solamente por la memoria o por alguna vieja foto, pero el tiempo ha cambiado facciones, agregó canas o redujo cabelleras.

Si se apela al buscador, algunos apellidos se confunden entre un muchacho de Guatemala, un señor de España o un niño de Argentina. Pero siempre hay uno o dos compañeros que se toman el trabajo de rastrearlos y finalmente encontrarlos. A partir de entonces, las redes hacen su trabajo.

Compartir.

"En febrero de 2015 una compañera creó el grupo de Facebook. El 26 de diciembre de ese año decidimos festejar todos en Colonia. Fuimos compañeros que vivimos en Montevideo, Buenos Aires y Colonia. A muchos no los veíamos desde hacía más de 40 años. Fue todo un éxito", recuerda Helena, del grupo de la Escuela N° 2 "José Pedro Varela", de Colonia del Sacramento, a la cual concurrieron desde jardinera a sexto. Lo llaman "Atake 77" y hasta tienen su logo, diseñado por uno de ellos, escultor en hierro.

Hoy además cuentan con su grupo de WhatsApp: son unos 30 y a veces llegan más de 200 mensajes por día. "Compartimos alegrías, penas, nacimientos de nietos, pérdidas de familiares, pero también recetas de cocina", relata. En julio volvieron a reunirse, esa vez en Montevideo. El domingo pasado hubo otra instancia en Melilla y para el 26 de diciembre tienen agendado un asado, para el cual vendrá una compañera que vive en Roma. Y en 2017 se reunirán en Buenos Aires.

Suceden muchas cosas en dos, tres o cuatro décadas. Sobre todo, muchas mudanzas. En el caso de quienes fueron a la escuela en el interior, todavía más. El grupo que egresó en 1983 de la Escuela N° 2 de Rivera, que se formó en jardinera y algunos continuaron en el liceo, tiene muchos integrantes desperdigados por el mundo.

"Hace un tiempo, uno se hizo amigo de otro por Facebook, nos empezamos a buscar y así se armó el grupo, que no es nada oficial, algo casero", comenta Carmen, la administradora (lo más común es que las mujeres asuman la iniciativa).

"Hicimos después una reunión en un bar. Fue rarísimo. Llegué y no había nadie. Me clavaron, pensé. Llamé entonces a uno de los compañeros convocados para saber qué pasaba. Contestó un gordo pelado que estaba allí. Ya habían llegado todos, solo que no los había reconocido", recuerda hoy.

Videoconferencia.

Por lo general, estos grupos se formaron en el último lustro, cuando Facebook se popularizó también entre los mayores de 40 años. Es el caso de la generación 1975 de la Escuela N° 46 "Evaristo Ciganda" de San José de Mayo. "Fue una buena generación: al reencontrarnos vimos que hay muchos médicos, abogados, escribanos, docentes. Hace como tres años que nos juntamos, por lo menos dos veces al año, en San José, Montevideo, Kiyú", asegura Corina. "Siempre hacemos algo nuevo. Algún juego, el amigo invisible. También nos hemos apoyado mutuamente cuando le pasó algo feo a alguien del grupo", añade.

Para fin de año tienen prevista una nueva reunión, que incluirá una videoconferencia con un compañero que vive en Venezuela.

La Generación 68 de la Escuela Francia de Montevideo había celebrado un encuentro hace años, antes incluso de las redes sociales. Pero aquello se cortó. "Un día buscando una compañera de escuela vi la posibilidad de hacerlo con todos. Y fui encontrando y contactando y se hizo una cadena entre todos", cuenta Rosita, administradora del grupo.

Claro que hay reencuentros que van más allá de la nostalgia. Miguel y Soledad habían sido novios durante su pasaje por el colegio San Leonardo, en San José de Carrasco. Hace cinco años volvieron a verse en una reunión de excompañeros. Los dos estaban solteros y decidieron reanudar la relación: ahora están juntos y tienen dos hijos.

Recorrida.

En el caso de los exalumnos de la Escuela N° 39 Grecia de Montevideo, el movimiento fue espontáneo. Tres amigas —Silvana, Alba, Gabriela— se ubicaron en las redes, retomaron el contacto y siguieron buscando rostros conocidos. El siguiente paso fue crear su página de Facebook. El año pasado, el fugaz regreso de María Laura, que vive en el Sur argentino, permitió que un puñado de ellos compartiera un almuerzo en el Mercado del Puerto.

Otra visita, la de Cecilia desde España, hizo que el grupo creciera un poco más hace un par de semanas. Surgió el grupo de WhatsApp, alguien subió fotos recientes de la escuela y otro lanzó la idea: ¿por qué no vamos a recorrerla un día de estos? El operativo se puso en marcha y así quedaron para el 9 de diciembre. Desde que se hizo la propuesta, el grupo duplicó sus integrantes y triplicó el entusiasmo. Será el mayor reencuentro desde que dejaron la escuela, en 1973. Además, está la promesa de "transmitir en vivo" la recorrida para quienes viven en Neuquén, Barcelona, La Coruña, Sydney o hasta el Cabo Polonio, siempre gracias a la tecnología encerrada en los teléfonos celulares.

Volverán entonces a pisar las baldosas rojas, blancas, grises y azules. Junto a esa pared los varones jugaban con las figuritas "a la tapadita" y las chicas al elástico. Por allá fue el porrazo que costó el rezongo de la directora y el remiendo en el pantalón. En ese rincón se robó el primer beso. Sin esos recuerdos, la escuela sería solo un edificio. Pero sin los viejos amigos de entonces y hoy recuperados, esas anécdotas quedarían junto a los viejos cuadernos y al carné de notas que nuestras madres guardaron y que nunca volvimos a mirar.

Del blanco y negro al color.

Después de varias décadas, una parte todavía pequeña de la generación 67 de la Escuela Grecia de Montevideo se reencontró en el Mercado del Puerto en febrero del año pasado. Fue el primer paso hacia una reunión mayor prevista para diciembre en el propio local escolar. En blanco y negro, como era norma entonces, aparece la clase de segundo año con la maestra Cristina. El objeto más apreciado para todos los grupos de excompañeros son las imágenes de cada clase, tomadas por un fotógrafo profesional que iba salón por salón y ordenaba bien a los niños para que salieran todos. A menudo, las fotos terminaban autografiadas al dorso. Pero también suele aparecer un tesoro inesperado: alguna foto que un chico sacó en un paseo o un padre durante una fiesta. Aquellos delgados vínculos con el pasado se refuerzan ahora con las redes sociales.

Ni comercio ni debates.

El grupo de Facebook de la escuela "General José de San Martín" de Maldonado es diferente, pues agrupa a todas las generaciones de egresados. Eso ha llevado que tenga 1.029 miembros, incluso maestros. El principal impulsor, Leo, estuvo siempre vinculado con el instituto: "Después de dejar la escuela fui al liceo que está al lado. Y algunos años más tarde tuve que volver porque fui padre muy joven y llevé a mi hijo. También hice trabajos allí con mi empresa de audio e iluminación. Por eso decidí colaborar y devolverle a la escuela algo de lo mucho que nos dio", cuenta.

Sus encuentros, por obvias razones, no son tan multitudinarios como el Facebook. "El 80 por ciento del grupo vive en el exterior. La crisis de 2002 fue muy dura para nosotros", explica. La amplitud del grupo también dio origen a alguna situación enojosa. Hubo miembros que intentaron vender cosas y hasta ofrecieron préstamos, por lo cual Leo los bloqueó. También las discusiones sobre política y fútbol están vedadas porque van contra la finalidad de la iniciativa.

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