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Juan Carlos I: cuando sos rey pero no te quiere casi nadie

Una nueva biografía del monarca emérito dice que ni siquiera su hijo lo saludó en su último cumpleaños. Hoy vive su autoexilio en Abu Dabi, luego de las denuncias en su contra.

Juan Carlos rey
Juan Carlos tiene hoy 83 años.

Tras su inesperada partida de España en agosto del año pasado, dejando atrás sus turbulentos amoríos, negocios turbios y otras polémicas como la que generó al matar a un elefante durante una cacería, Juan Carlos I ha mantenido un bajo perfil. Pero volvió a ser noticia esta semana con la publicación en Francia del libro Mon roi déchu (Mi Rey Caído), en el cual su autora no oculta la fascinación que siente por el monarca emérito y revela varias conversaciones que mantuvo con él, tanto en persona como de forma telefónica.

La escritora francesa Laurence Debray es la cara detrás de esta nueva biografía del sucesor de Francisco Franco, quien se encuentra viviendo como una suerte de refugiado en Abu Dabi, capital de los Emiratos Árabes Unidos, donde ha hecho buenos amigos y negocios. En el libro, su autora sostiene que al monarca “le encantan las mujeres, comer y beber” (chocolate por la noticia). Pero, además, señala que el rey ha perdido 12 kilos de peso y que está dolido porque su hijo, Felipe VI, al parecer ya no le habla: “Felipe no descolgó su teléfono el 5 de enero, el cumpleaños número 83 de Juan Carlos”, anota. Sin embargo, asegura que mantiene una constante relación con la reina Sofía, mientras que sus hijas, las infantas Elena y Cristina, lo visitan “tres o cuatro veces al año”.

Pero más allá de las revelaciones de Mi rey caído, la publicación volvió a agitar noticias sobre la vida sentimental del monarca, quien ha sido siempre un mujeriego empedernido y lleva muchísimos años separado de Sofía, aunque en ocasiones hayan participado juntos en actos públicos. Algunos medios españoles han dicho que Debray es la nueva compañera sentimental del rey, quien hace algunos años tuvo una escandalosa (y al parecer muy costosa) relación con la empresaria alemana Corinna Larsen.

Hija del filósofo francés Régis Debray y de la antropóloga y escritora venezolana Elizabeth Burgos, Laurence tiene 45 años y se define como “hija de revolucionarios”. Y en cierta medida lo es: su padre fue mano derecha del “Che” Guevara en la selva boliviana (hay quienes lo acusan de haber proporcionado su ubicación para que lo mataran) y su madre participó en distintos movimientos de izquierda a partir de la década de 1960.

Debray es además experta en la monarquía española y autora de una biografía previa de Juan Carlos I y de un documental de TV que fue grabado poco antes de su abdicación en 2014. En su libro autobiográfico Hija de revolucionarios, confiesa que de pequeña ya admiraba a Juan Carlos I, hasta el punto que colgó un póster suyo en su habitación en vez de uno de las Chicas Superpoderosas. Su padre lo retiró y lo sustituyó por una imagen del presidente francés François Mitterrand.

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Juan Carlos vive hoy en Abu Dabi.

Vivier entre turbantes

Según han publicado estos días la agencia española EFE y El País de Madrid, el libro de Debray (que recién se publicaría el año próximo en la Madre Patria) sostiene que Juan Carlos es asistido a diario por cuatro guardaespaldas españoles y una pareja de filipinos que se ocupa del servicio y la cocina. Se acuesta temprano. Y cada día se levanta a las 7 de la mañana y hace algo de gimnasia para cuidar su envejecido cuerpo, sometido a una veintena de operaciones, incluido el triple by pass que se hizo en 2019. Y no está desconectado del mundo digital: lee cada día los diarios españoles en su teléfono o tableta.

El rey confiesa que lo que más añora de España es “la comida” y que regularmente recibe la visita del príncipe heredero de Abu Dabi, Mohammed bin Zayed, a quien condecoró en 2008 con la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil.

De acuerdo a la revista Vanity Fair, el príncipe heredero (un título de facto) controla directamente el 6% de las reservas de petróleo de la Tierra y un fondo soberano de unos 750.000 millones de euros (más o menos el 60% de la riqueza del total de emiratos). También es el vicecomandante (nuevamente, solo como título) de las fuerzas armadas, y un líder político con intención internacionalista. Es que Abu Dabi no solo es la capital de los Emiratos Árabes, también es el más rico de los mismos, el que más contribuye a la Unión y el que toma casi todas las decisiones internacionales.

Si Dubái es la potencia turística, Abu Dabi pretende ser el referente internacional: tiene fuertes lazos diplomáticos con Europa (especialmente con Francia), Reino Unido, Rusia y hasta con el Vaticano (el papa Francisco visitó el emirato el año pasado).

Juan Carlos elefante
Juan Carlos en una de sus polémicas "menores".

¿Alejado de los lujos?

Según ha dicho Debray, fue Juan Carlos quien la llamó, de manera inesperada, a mediados de noviembre. Y esa conversación desembocó en una entrevista en Abu Dabi. “Me imaginaba que mi rey continuaba siendo un soberano, en un castillo, incluso al otro lado del mundo. Que se fue solo por poder seguir siendo un monarca respetado”, declaró sobre los oropeles con los que esperaba que la recibiera. Pero la charla tuvo lugar “en un lugar discreto y alejado”. Aunque seguramente no tan discreto para un monarca que ha vivido una vida repleta de lujos y que no tienen ninguna intención de tirar la toalla. Allí se encontró con un Juan Carlos vestido con una remera polo de color blanco “que le iba grande” y un pantalón de tela. Sencillito, digamos. “Podríamos confundirle con un turista estadounidense, con un banquero de Manhattan jubilado que se pasea por Florida”, aseguró la biógrafa.

Sin embargo, la publicación española Business Insider dice que la fortuna personal del rey Juan Carlos I lo sitúa entre los monarcas más ricos del mundo. Automóviles, barcos, palacios y conventos son parte de su patrimonio. “Llegó a España sin una peseta, pero ha logrado labrarse una fortuna estimada en más de 2.000 millones de euros que ahora disfruta fuera de España”, sostiene Business Insider.

Acorralado por la Justicia

El rey dejó España luego que se publicaron varios artículos que lo sindicaban como el principal beneficiario de una estructura offshore con la que habría ocultado una verdadera fortuna en Arabia Saudita. A la fecha, la Fiscalía española mantiene abiertas varias investigaciones en su contra. La principal se centra en el cobro de 65 millones de euros (unos US$ 77 millones) por presuntas comisiones de las obras del tren de alta velocidad (“AVE”) Medina-La Meca de Arabia Saudita, monto que en 2012, al parecer, le “regaló” a su amante Corinna Larsen.

Además, en marzo de 2020 el diario británico The Telegraph reveló que Felipe VI aparecía como beneficiario de una sociedad offshore en la que se ocultaban las comisiones por intermediación en la adjudicación de las obras del tren. Ello llevó al rey a emitir un comunicado en el que renunciaba a la herencia de su padre Juan Carlos, al mismo tiempo que lo dejaba sin la asignación anual presupuestada, que ascendía a 194.232 euros.

La Fiscalía también tiene puesta la lupa en si recibió donaciones no declaradas y si ocultó fondos en paraísos fiscales. Simultáneamente, la Hacienda española inspecciona si dos regularizaciones fiscales cumplimentadas por el rey Juan Carlos se ajustan a la legalidad.

Sin embargo, en las próximas semanas podrían archivarse algunas causas en contra de Juan Carlos I, decisión que se sustenta en la prescripción de algunos delitos y en la falta de pruebas contundentes en ciertos casos. Esto podría determinar el regreso del rey emérito a España. Con qué cara, nadie lo sabe.

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