En 2015, creció la compra de androides para uso doméstico

Robots en cada casa

Hasta no hace mucho tiempo, los robots eran vistos como una tecnología de ciencia ficción. En 2015, empezaron a comercializarse como nunca antes lo habían hecho en Japón y en algunos países de Europa.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Fabricantes advierten que no se puede tener sexo con robots. Foto: D. Borrelli

Hasta no hace mucho tiempo, los robots eran vistos como una tecnología de ciencia ficción. En 2015, empezaron a comercializarse como nunca antes lo habían hecho en Japón y en algunos países de Europa.

Desde junio de este año, la empresa Aldebaran Robotics ha vendido 4.000 unidades de robots Pepper a unos 1.600 dólares (46.900 pesos uruguayos). Este humanoide es capaz de leer los sentimientos de las personas. Dependiendo de la emoción, habla más alto o suspira e, incluso, se asusta cuando se le apagan la luz, según contó la empresa cuando lanzó el producto.

"Esta fue la primera vez que un robot se vendió como un teléfono inteligente", opina Marcela Riccillo, doctora argentina en Informática y experta en robótica, quien vino la semana pasada a dar una charla en la Universidad de la República.

Cuando salió a la venta este humanoide de 120 centímetros, un periodista keniata lo entrevistó para el diario Daily Nation. Según se observa en las imágenes, el robot inclina la cabeza hacia arriba y mira a su interlocutor. "Sos muy elegante. ¿Sos modelo?", le pregunta en japonés. "No, no lo soy, pero gracias", le contesta. La conversación continúa y el periodista le interroga sobre el estado de tiempo, a lo que Pepper contesta: "Hoy estará nublado en Tokio con lluvias dispersas. ¿Qué querés hacer hoy? Podemos ir a caminar, estudiar o tomar un té". "Vamos a tomar un té", replica el periodista. "¿Un té? No sé si te diste cuenta pero no puedo tomar un té. Podría romper la taza", bromea.

Las conversaciones, de a poco, van teniendo una lógica más similar a la realidad, aunque los expertos aclaran que estos aparatos no se comportan como humanos. "Hoy estos robots no tienen emociones, sentimientos ni conciencia. ¿Lo tendrán alguna vez? No se sabe. Hoy lo que hacen es fingir. El humano lo que hace es proyectar sentimientos", comenta Riccillo.

La compra de un robot doméstico, de estas características, implica la firma de un contrato en el que el usuario se compromete a darle un "buen uso". "Porque puede pasar cualquier accidente doméstico en una casa. Que alguien se lastime porque lo usó mal y hasta que el robot se caiga", dice Riccillo.

Este relacionamiento "más humano" con esta nueva tecnología ha llevado al fabricante Aldebaran a lanzar un comunicado sobre algunas cláusulas de uso de Pepper: "El robot no puede emplearse para realizar acciones molestas, dañinas para otras personas o indecentes, como los actos sexuales".

De hecho, en septiembre la Policía japonesa detuvo a la primera persona que agredió a un Pepper. Según informó The Japan Times, el ciudadano ingresó en estado ebrio a una tienda de venta y golpeó al robot. Según el fabricante, los daños afectaron su sistema operativo.

Trabajan ¿y generan trabajo?

Además de estar más presentes en las casas, los robots han marcado (y seguirán marcando) un impacto en el ámbito laboral.

Hiroshi Ishiguro, uno de los grandes especialistas nipones de este sector, creó dos robots que ya son empleados del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Tokio. Una es divulgadora científica y la otra lee noticias de ciencia.

Además, los robots colaborativos están empezando a aparecer más en las fábricas, según Riccillo. Estos humanoides "tienen ojos que están en las manos a través de cámaras y sensores. Por ejemplo, en una línea de montaje, pueden guardar botellas en una caja y son capaces de detectar los colores".

Esta tarea parece quitarle trabajos que hasta ahora realizaban las personas. Una investigación divulgada el año pasado por la revista The Economist y la Universidad de Oxford de Inglaterra advirtió que en 20 años podrían ser susttuidas por los robots unas 700 profesiones que realizaban los humanos .

Referentes de la tecnología como Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google, pronostican que los robots realizarán el "trabajo esclavo" y liberarán el tiempo a que los humanos sean "más creativos e innovadores". "Están reemplazando tareas humanas repetitivas. Este es un avance ", indicó Schmidt. "Tiene un componente de desplazamiento (de puestos de trabajo) pero con el tiempo nos hace más productivos de la sociedad", señaló al diario The Washington Post.

Por su parte, el expresidente de Microsoft, Bill Gates, dijo a Daily Mail que "esto debería ser positivo si gestionamos bien".

Sea cual sea el impacto, los robots de a poco llegan a la vida de la gente y los humanos buscan cómo convivir con ellos en un mundo cada vez más tecnológico.

SABER MÁS

LA ROBÓTICA EN LA VIDA DE LA GENTE

Auto. Ya es una realidad moverse sin chofer

Los autos robot (sin conductor) ya son una realidad. Google está haciendo experimentos en California y Nissan, Tesla y Volvo ensayan sus propias versiones para los próximos años.

Supermercado. Dan recomendaciones

La cadena Carrefour de Francia incorporó a Pepper para algunas de sus tiendas. Los clientes pueden preguntarle al robot por vinos y el humanoide les responde con algunas recomendaciones.

Hotel. El primero en donde atienden robots

El hotel Henn na, en Japón, es el primero del mundo que tiene a robots como empleados. Este lugar, que opera en la ciudad japonesa de Sasebo, cuenta con una plantilla de 10 androides.

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