Cifras que preocupan al gobierno

Menores, alcohol y abuso

A la vista. Todos los veranos queda en evidencia un problema que durante el año permanece más oculto y que preocupa cada vez más al gobierno: el consumo excesivo de alcohol de parte de los más jóvenes.

Lo que más consumen.

El alcohol es la sustancia psicoactiva más consumida por los estudiantes. Según datos de la Junta Nacional de Drogas de 2014, el 75% ha tomado bebidas alcohólicas alguna vez en su vida. Al iniciar el liceo casi tres de cada 10 ya ha consumido alcohol; y al finalizarlo, nueve de cada 10 lo ha hecho. Casi el 40% declara haber consumido en el último mes.Bajó de 2011 a la fecha

Bajó de 2011 a la fecha.

La proporción de estudiantes que bebió alcohol en el último mes se redujo entre 2011 y 2014, pasando de 48,2% a 38,7%. En 2014 hay una menor incorporación al consumo en edades más tempranas: mientras en 2011 el 63% de los estudiantes ya había probado alcohol antes de los 15 años, en 2014 se reduce a 54,7%. Igual, la JND es cauta por diferencias metodológicas entre ambos años.

Ellas a la par de ellos.

Según registros de la JND, en 2003 la prevalencia de consumo entre los hombres superaba por casi siete puntos porcentuales a la de las mujeres. En cambio, en 2014 el consumo no muestra diferencias entre ambos sexos. Lo que sí se observa es que los hombres alcanzan una frecuencia mayor que las mujeres. A su vez, en el interior es más alta que en Montevideo.

De lo que más abusan.

El alcohol no solo es la sustancia más consumida por los estudiantes. Es, también, la que presenta mayor consumo problemático. La JND considera que un episodio de abuso se da cuando, por ejemplo, un adolescente toma más de dos litros de cerveza en una salida. La encuesta revela que un 21,3% de los estudiantes abusó del alcohol por lo menos una vez en los últimos 15 días.

Conductas "de riesgo".

El consumo abusivo de alcohol aumenta la probabilidad de asumir conductas de riesgo, como viajar en vehículos conducidos por personas que hayan consumido alcohol, olvido de lo que se hizo bajo el efecto del alcohol o los llamados "apagones en la memoria". Estos últimos son lo más habitual: le sucedieron al 30% de los que consumieron en el último año.

Lo compran ellos mismos.

La forma más frecuente de acceder al alcohol es comprándolo ellos mismos, ya sea en un supermercado, almacén, estación de servicio o bar. Seis de cada 10 estudiantes que consumieron alcohol en el último mes lo obtuvieron por lo menos alguna vez de esta forma, más allá de la prohibición que rige. El 20% lo consiguió a través de amigos y otro 20% lo obtuvo en su casa.

"Piensan que no pasa nada; quieren probar sensaciones".


El jueves una llamada dejó boquiabierta a Susana Grunbaum, adjunta a la dirección de la Junta Nacional de Drogas. Le avisaron que en la noche del miércoles cuatro adolescentes fueron derivados a las emergencias en Punta del Este en estado de coma etílico. La forma de consumir, buscando adrede la intoxicación, es uno de los cambios que la especialista en alcoholismo está notando en los más jóvenes. ¿La explicación? "La banalización de la droga. La gente piensa que no pasa nada y quiere probar sensaciones fuertes", dice. De ahí que la transgresión —una característica de la adolescencia— sea una de las motivaciones para acabar la noche borracho o "destruido".

Hay otras razones instaladas: la necesidad de formar parte de un grupo, y creer que el alcohol es la vía para lograrlo, o bien el arriesgar para ver qué sucede con el cuerpo. Al preguntar a los adolescentes en su consulta particular, la psiquiatra Grunbaum encuentra respuestas que van desde el "no sabía qué me iba a pasar" hasta el "todos lo hacen".

Lejos de señalar con el dedo a los adolescentes, Grunbaum apunta a los adultos: "Lo grave es que los comercios vendan alcohol a menores de 18 años o que otros adultos hagan de intermediarios". La sanción no debe ser la solución, entiende la psiquiatra, sino que "debe mediar una consciencia ética, humana".

No importa si el alcohol fue el motivador de un accidente, de una hipotermia o una presunta violación. Lo establecido es que ante la llegada de un adolescente alcoholizado a una emergencia, el médico debe contactarse con el adulto a cargo y agendar una consulta con los equipos especializados en adolescentes. Así lo dice una ordenanza del Ministerio de Salud. Primero se "ataca" el problema puntual y luego "se debe ir a fondo".

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