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El Progresismo y los progresistas


@|¿Por qué exaspera el cúmulo de onerosos errores, falencias, falsedades, mentiras políticamente correctas, tergiversaciones, soberbias, etc., surgidas en el oficialismo?

La Historia de la Humanidad demuestra que someter a los demás, cualquiera sea la entidad, el recurso y el fin, corrompe a quienes lo practican. Creen estar eximidos de respetar los principios y sistemas que regulan a su sociedad; ser inmunes, que “todo lo pueden en nombre de…” y que “el fin justifica los medios”. La mayoría de ellos pertenecen al pasado. Otros, deslumbrados por una ideología mal interpretada y aplicada, aún mimetizados, están en vías de desaparecer, ¡pero es bueno saber porqué!
Los regímenes de izquierda, están condenados por una insatisfecha esperanza popular. Más que superar las negativas consecuencias del capitalismo, carecen de propuestas honestas, factibles, aceptables, que generen bienestar y felicidad a todos. Tras una corta etapa de gobierno surge y crece la inflexión, el eslabón del proceso que se convierte en el principio del fin. La población constata que la estrategia programática es perpetuarse en el poder a como de lugar.

La coalición Frente Amplio (FA), detenta el gobierno nacional y 6 de 19 departamentos. Difiere con la ideología de los partidos de la oposición, casi el 50% de la población. Tampoco coincide entre quienes la conforman: anarquistas, comunistas, socialistas, liberales, etc., (unas 40 agrupaciones). La aceptación y aplicación de sus principios ha fracasado y seguirá haciéndolo. Nuestra sociedad no está dispuesta a desarrollar una vida socioeconómica colectiva.

Según su portal, el FA contiene a la mayoría de los sectores progresistas del país.

Adolfo Garcé y Jaime Yaffé publicaron en 2005 “La era progresista”. Editorial Fin de Siglo. Es lógico y natural que preguntemos: ¿qué es el Progresismo y qué es ser progresista?

Quiénes:1. ¿Se escudan en la agradable impresión que produce Progreso?, que significaba “desarrollo continuo y general de la cultura y la civilización?, meta del Desarrollismo Económico o Estructuralismo Latinoamericano, que procuraba evolucionar hacia un mundo mejor, basado en la industrialización, la educación y el crecimiento social.
2. ¿Procuran distanciarse de la reacción desfavorable que está generando el izquierdismo radical a escala mundial, mimetizándose con la apócope “progre”?

3. Portan esta panacea doméstica, ¿han incrementado estructural y sustancialmente las conquistas ya logradas, como los principios de Justicia Legal y Social, de Dignidad Humana y de Democracia? ¿Qué nos informan los medios internacionales y locales? En las últimas décadas, muchos gobiernos marxistas fracasaron por distintas causas. Algunas por dar lugar a autoritarismos, violaciones (incluso de lesa humanidad) y generar más atraso que crecimiento cultural y económico. China es un ejemplo de acondicionamiento del comunismo a las prácticas capitalistas de producción. Hay administraciones que practican un peculiar contrato social: los ciudadanos renuncian a sus derechos y a cambio obtienen estabilidad y prosperidad material. Son sacados de la pobreza, pero deben tolerar injusticias y corrupciones.

Generalizar los gobiernos de izquierda es erróneo. Las características sociales, culturales, ideológicas, etc., entre países latinoamericanos, difieren y han cambiado en el tiempo dentro de cada uno de ellos. Pero hay similitudes que producen resultados comparables. También concluir que un gobierno progresista fracasa porque no cumple lo prometido en la campaña preelectoral, o se detecta banal y puntual incompetencia o corrupción en su seno, sería minimizar y tergiversar un tema complejo y trascendente. Una catástrofe natural justifica transponer rubros. Pero una mala administración, la incapacidad de un directorio o un funcionario, que genere millonarias pérdidas, perjudica superlativamente más que una pequeña coima o el uso indebido del patrimonio público. Quienes ocupan cargos públicos NO deben ni pueden traicionar -funcional y económicamente- a sus electores. Malversar groseramente el dinero de sus empleadores, afecta la confianza depositada en ellos, en quienes los secundan y desacredita la ideología sustentada por el partido político.

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