Un severo llamado

EE.UU. y la ONU exigen a Rusia que cese bombardeos

La guerra en Siria sigue recrudeciendo bajo los ataques constantes a Alepo.

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La ciudad de Douma, otro blanco frecuente de los ataques. Foto. Reuters

El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, reclamó de nuevo ayer a Rusia un "cese al fuego inmediato" en Siria, a dos días de una conferencia internacional para estudiar salidas a la guerra en ese país.

"Hemos pedido a Rusia y le continuamos llamando a unirse a este esfuerzo con un cese al fuego inmediato y (permitiendo) un acceso humanitario completo", señaló el jefe de la diplomacia estadounidense a la prensa al recibir en el Departamento de Estado a su homólogo egipcio, Sameh Chukri.

"Lo que está haciendo Rusia en Alepo (la segunda ciudad siria) y en las regiones aledañas, hace las cosas más difíciles para poder sentarse a la mesa y tener una conversación seria", advirtió Kerry en referencia a los bombardeos rusos de la última semana en apoyo a la ofensiva de las fuerzas del gobierno de Bashar Al Asad.

Kerry ha reclamado casi a diario desde el miércoles pasado que cesen esos bombardeos rusos que, asegura, matan "a numerosas mujeres y niños",

La oposición siria ha amenazado con no regresar a la mesa de negociaciones si no se cumple primero con varias demandas, entre ellas el cese de los bombardeos.

El asedio de Alepo por el ejército sirio, apoyado por Rusia, cortó el acceso de los rebeldes a su principal vía de aprovisionamiento con Turquía.

También ONU.

El jefe de las misiones humanitarias de la ONU, Stephen OBrien, se sumó al pedido a Rusia de cesar los bombardeos sobre Alepo, la segunda ciudad de Siria, y reclamó que Turquía abra su frontera a los refugiados que huyen de allí.

"La prioridad y la mejor respuesta humanitaria es que los bombardeos cesen y que la frontera se abra para dejar pasar a las personas que quieran cruzar y permitir que las provisiones entren" a la región de Alepo, declaró OBrien a la prensa. Decenas de miles de civiles se encuentran hacinados en campos de refugiados establecidos a lo largo de la frontera con Turquía, huyendo de una contraofensiva para recuperar Alepo por parte de las tropas leales al presidente Bashar Al Asad, apoyadas desde el aire por bombardeos rusos.

Pese a los pedidos de la comunidad internacional, Turquía mantiene cerrada la frontera con Siria en el paso de Oncupinar, único punto al que se puede acceder desde el norte de la provincia siria de Alepo.

El gobierno turco ha permitido el paso de algunos heridos, enfermos y caravanas de ayuda.

El número de civiles bloqueados en la frontera llegó a ser de 35.000, aunque algunos de ellos finalmente desistieron de sus intentos por pasar a Turquía y se dirigen al sureste de Alepo, señaló OBrien.

Bajo asedio.

Un millón de personas viven en zonas asediadas en Siria, la mayoría en cercos impuestos por las fuerzas leales al Gobierno de Damasco, según un informe publicado ayer por la ONG holandesa Pax y el centro The Syria Institute, con sede en EE.UU.

El documento destaca que matar de hambre a la población civil no es "un efecto colateral incontrolable" del conflicto sirio, sino "una decisión deliberada que viola la ley humanitaria internacional".

El texto apunta que actualmente hay un millón de sirios que residen en lugares cercados en Damasco y sus alrededores, y en las provincias de Homs (centro), Deir al Zur (noreste) e Idleb (noroeste).

Las dos organizaciones han identificado unas 50 poblaciones y áreas sitiadas, de las que solo dos están cercadas por grupos armados de la oposición y una tercera por el grupo terrorista Estado Islámico (EI) y el Gobierno sirio, la urbe de Deir al Zur. El resto están rodeadas por las fuerzas leales al régimen de Al Asad. El documento subraya que el alcance y la intensidad de los asedios continúa creciendo a lo largo y ancho de Siria pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que exigen un acceso humanitario sin trabas en ese país. Además, apunta que la crisis en las áreas sitiadas sirias es mucho peor de lo que ha reconocido la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), que calcula que cerca de 400.000 sirios habitan esas zonas.

El informe considera que es importante que la OCHA documente la situación en los lugares asediados porque permite a la comunidad internacional comprender la situación sobre el terreno y configurar mejor su respuesta humanitaria.

En 2016 cruzaron 76.000 refugiados.

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) dijo ayer que alrededor de 76.000 inmigrantes y refugiados cruzaron el Mediterráneo y entraron a Euro-pa en las primeras seis semanas de 2016. Estas cifras arrojan una media de 2.000 personas por día y representan casi 10 veces más con respecto al mismo período del año pasado. Según la organización, 409 personas fallecieron o desaparecieron entre el 1º de enero y el pasado lunes en las aguas del Mediterráneo durante esas travesías: 319 en las rutas del mar Egeo que enlazan las costas Turquía con las islas griegas y 90 entre el norte de África e Italia. La OIM enfatizó la gravedad de la situación al comparar esas cifras con las de 2015, cuando 69 personas fallecieron en circunstancias similares en el mismo período. Desde inicios de 2015, las islas griegas ya han visto desembarcar a 924.015 personas y la OIM anticipa que en marzo se llegará a un millón.

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