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Un refugiado alquiló y ya se mudó; otro evalúa dejar el país

Los cuatro liberados de Guantánamo que firmaron ayer sobre el mediodía una carta compromiso que establece sus condiciones de inserción en la sociedad uruguaya, se comprometieron a tomar cursos de capacitación laboral y aprender español "en forma sistemática y activa".

Otro de los liberados, el palestino Mohamed Tahamatan, ya había firmado el compromiso e incluso suscribió un alquiler por lo que se mudó de la casa que el Pit-Cnt le dio a los excautivos cuando llegaron a Uruguay en diciembre pasado.

El sirio Jihad Ahmad Diyab no firmó porque aún no tiene claro si se quedará en Uruguay, pero podrá incorporarse al proceso más adelante si así lo decide, dijo a El País Christian Mirza, el interlocutor que el gobierno designó para tratar con los liberados. Diyab se desplaza con muletas y es quizás el liberado que más secuelas físicas y psicológicas muestra de su estadía en Guantánamo entre 2002 y fines de 2014.

La firma del compromiso se realizó ayer sobre el mediodía en la casa de Palermo de la central sindical. Se firmaron ejemplares de la carta-compromiso tanto en español como en árabe. Durante la rúbrica del documento estuvo presente Mauricio Pígola, abogado que asesora honorariamente a los liberados. Pígola logró la aclaración de algunos puntos del compromiso que les suscitaban dudas.

Los hombres también se comprometieron a cuidar su salud y a integrar al sistema educativo formal a los familiares jóvenes que decidan traer a residir con ellos. Los familiares adultos que vengan también deberán comprometerse a aprender español y a recibir capacitación laboral.

Mirza señaló que "siempre manifestaron voluntad de trabajar" pero que como fueron encarcelados cuando la mayoría de ellos era muy jóvenes, necesitan una recalificación laboral.

Todavía no está definido dónde realizarán su capacitación laboral. La UTU y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) son dos de las instituciones que podrían brindar la capacitación. El acuerdo no establece plazos específicos para los compromisos de capacitación y de aprendizaje del español, dijo Mirza.

El Servicio Ecuménico para la Dignidad Humana (Sedhu), que es la representación local de la agencia de la ONU para los refugiados (Acnur), está asesorando a los liberados en la búsqueda de propiedades para alquilar. Seguirán recibiendo $ 15.000 mensuales.

El acuerdo tendrá una vigencia de un año que comenzó a correr en febrero pasado cuando se elaboró un primer borrador del documento. Sobre fines de este año se evaluará la marcha del acuerdo con la participación de todas las partes involucradas y se podría extender por un año más.

Mientras tanto, la Cruz Roja trabaja en la implementación de la llegada de algunos familiares de los refugiados. La esposa e hijos de Diyab, por ejemplo, se encuentran en Turquía donde llegaron escapando de la guerra civil siria.

Los hombres —tres sirios y un tunecino— dejaron sin efecto la medida de protesta frente a la embajada de Estados Unidos que estaban realizando desde el mes pasado. Los liberados reclamaban que Estados Unidos se hiciera cargo de mejorar las condiciones en las que vivían en Uruguay. Pero los abogados de la organización Reprieve que ha ayudado a algunos de los excautivos, han señalado que no hay antecedentes de presos del campo de Guantánamo que hayan reclamado con éxito a Estados Unidos. Y el Departamento de Estado ha señalado que Estados Unidos considera que no tiene compromisos con los liberados.

Por su parte, Uruguay dejó en claro que no recibirá nuevos liberados de Guantánamo.

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