UN DELINCUENTE EN LA FIESTA FAMILIAR

Un mozo ladrón arruinó la inolvidable fiesta de 15

Alentaba a los invitados a bailar para robarles los celulares.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Hasta las cuatro de la mañana todo fue alegría. Foto: Gentileza Mario Da Rosa

El taxista Mario Da Rosa ahorró durante todo un año para pagar la fiesta de quince de su hija. Finalmente, el sueño familiar se concretó el sábado pasado pero todo ese esfuerzo terminó siendo arruinado por un ladrón que esa noche actuó de mozo.

Con lágrimas de emoción en sus mejillas y una enorme sonrisa, la jovencita ingresó al salón social de la Patronal de Taxi de Maldonado del brazo de su padre. Bailó el tradicional vals con sus familiares y amigos. La fiesta siguió con normalidad hasta las cuatro de la mañana.

En ese momento, Da Rosa detectó que un mozo estaba pasado de copas y, para evitar problemas, lo llamó aparte y le pagó su jornal, tal como estaba pautado de antemano.

Simpático.

Recomendado por un conocido del padre de la quinceañera, el empleado circunstancial trabajó muy bien durante toda la noche. Llegó a la fiesta muy bien vestido, zapatos lustrados, camisa blanca impecable y pantalón oscuro.

El elegante mozo se mostró simpático y amable con los invitados más veteranos y muy divertido con los adolescentes a los que provocaba a salir a bailar a la pista, ubicada en un salón contiguo, según contó a El País el propio Da Rosa.

Cuando el mozo se retiró comenzaron las quejas. Varios jóvenes dijeron que les faltaban sus celulares, alguien mencionó que le habían robado una cámara de fotos y un tío de la chica notó la pérdida de $ 5.000.

"Lo primero que pensé es que se estaban robando entre los compañeros de mi hija. Les advertí que los iba a revisar y todos dijeron que no había problema. Ahí me di cuenta que no eran ellos. Y me acordé del mozo. Agarré el auto y salí a buscarlo. Lo encontré por avenida Aiguá y Belén. Iba con una cámara, mirando las fotos. Atravesé el auto y le dije que me devolviera todo lo que había robado. Me arrojó una mochila encima, yo saqué los teléfonos y en eso se me escapa. Enseguida me crucé con un patrullero y lo agarraron", narró.

Al parecer, el hombre "agitaba" a los adolescentes para que salieran a bailar y así aprovechaba a robar sus pertenencias. También aprovechó que todos estaban celebrando para pasar por ropería y llevarse los objetos que los mayores habían dejado en custodia.

Bronca.

Da Rosa jura que nunca se olvidará de la imagen que se encontró al regresar a la fiesta. Su hija lloraba abrazada de sus amigas y su madre, y al fondo del salón la torta y el champagne esperaban para darle punto final a la soñada celebración.

"No pudimos cantar ni brindar. Ahora la torta está en la heladera, los parientes pasan por casa y se llevan una porción. Un desastre", aseguró el padre.

Cuando la Policía y la Justicia buscaron los antecedentes del mozo, el padre supo que hacía poco tiempo había salido de la cárcel y que tenía antecedentes por hurtos y rapiñas. Con ese dato Da Rosa encaró al amigo que lo había recomendado.

"El hombre se quería matar. Le pregunté si sabía los antecedentes y me dijo que sí. Me llevó un delincuente a la fiesta de mi hija. Esto ya no tiene arreglo, yo ya no tengo relación con él", indicó el padre ofuscado.

Entre los celulares que recuperó el taxista apareció uno que no tenía dueño. Estaba sin carga, cuando lo prendió descubrió que no era de ninguno de los invitados. Buscó entre los mensajes y aparecieron pedidos de "merca" a números desconocidos. Era el teléfono del mozo ladrón, contó Da Rosa.

El ladrón llegó a borrar unas 100 fotografías de la cámara que robó. Un agente policial de la Jefatura de Maldonado pasó la tarjeta de memoria por un programa de recuperación de archivos y reparó el daño. De lo contrario, el mozo infiel también habría robado los recuerdos de una fiesta inolvidable.

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