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Diáconos, los casados que crecen en la Iglesia

En una diócesis uruguaya superan en número a los sacerdotes; tienen la bendición del papa Francisco.

Martín Sucía está casado, tiene dos hijas y cuatro nietos. Foto: Fernando Ponzetto
Martín Sucía está casado, tiene dos hijas y cuatro nietos. Foto: Fernando Ponzetto
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En Montevideo hay 39 hombres casados que casan y bautizan bajo el rito de la Iglesia Católica. Son unos 120 en todo el país. Se trata de diáconos permanentes, un ministerio que se concede únicamente a los varones casados.

Martín Sucías divide su vida en tres grandes capítulos: el trabajo en su empresa de montajes industriales, la familia y la actividad pastoral. Desde el año 2000 es diácono permanente.

Su contacto con la religión comenzó tarde, recién a los 18 años tomó la primera comunión tras participar de un grupo juvenil en su parroquia donde conoció a Inés, su esposa.

Nunca sintió la vocación y siempre supo que lo suyo era el matrimonio. "En los campamentos y en esas cosas, los curas siempre te tiran el viaje, pero no era lo mío", afirmó.

Admitió que los diáconos no son figuras conocidas por el común de las personas. "Yo siempre digo en los barrios que soy casado porque después me ven revestido y pueden decir que el cura anda de novio", señaló.

Sus tareas son amplias y tienen pocos límites formales. Los diáconos tienen vedado realizar confesiones pero pueden casar, bautizar y dirigir grupos de reflexión. Además, junto a su pareja, el diácono desarrolla tareas de apoyo y asesoramiento a los futuros contrayentes.

"Cuando vienen a prepararse para el casamiento piensan que van a ver a un cura y que van a rezar todo el fin de semana y se encuentran con un matrimonio que les muestra su estilo de vida. El hecho de que los case un diácono y que luego bautice a los gurises, va generando otra relación", afirmó.

En la Iglesia Católica hay dos tipos de diáconos, los provisorios, que son aquellos que están en la etapa previa a alcanzar el sacerdocio y los permanentes. No hay una "carrera" de diácono pero sí un período académico que incluye estudios sobre teología, psicología, cristología y otros temas relacionados.

Cumplir con la preparación básica puede llevar cuatro años o más. Todo comienza con una convocatoria abierta. Luego tiene lugar un período de "discernimiento" que dura un año. Allí pesa la opinión de la familia.

Una vez cumplido el período de estudios, se realiza una ceremonia donde el obispo le pregunta a la esposa del futuro diácono si está dispuesta a acompañar a su marido. "Si la respuesta es no, no hay diácono", indicó Sucías.

Presencia.

En términos estadísticos, el número de diáconos se viene duplicando "generación tras generación". "Sube la cantidad y baja el promedio de edad, aunque el cuerpo diaconal todavía está envejecido. Cuando yo me ordené comenzamos 14 el proceso de formación y terminamos dos, en el último comenzaron 14 y terminaron cinco", explicó Sucías.

Los diáconos permanentes encontraron un respaldo formal muy fuerte en el Concilio Vaticano II, desarrollado en cuatro etapas entre 1962 y 1965 donde por decisión del Papa, con apoyo del resto de las autoridades eclesiásticas de todo el mundo, se retomó una práctica que había quedado fuera de uso desde los tiempos de Jesús.

En la actualidad hay unos 400 presbíteros (sacerdotes) en todo el país. Ya hay diócesis, como la de Maldonado, donde hay más diáconos permanentes que sacerdotes, dijo Sucías.

Misión.

Cada día Sucías se levanta temprano, va a trabajar, muchas veces fuera de Montevideo, atiende a sus hijas y nietos y se hace tiempo para participar de la vida religiosa para conocer los problemas de otros.

"La gente necesita que se la escuche. Uno tiene que escuchar con el corazón puesto en el concepto de Jesús servidor. Estamos llenos de problemas materiales o espirituales, para eso están las pequeñas comunidades donde nos juntamos para compartir", indicó.

Dedicación

Martín Sucías está casado con Inés desde la década de 1970. Tienen dos hijas y cuatros nietos. Sucías desarrolla su actividad empresarial y profesional por todo el país. Además, bautiza, casa, guía grupos de reflexión y prepara a los creyentes para recibir los sacramentos. Es diácono permanente, una figura eclesiástica a la que se le confiere el llamado "sacerdocio de tercer grado". Por su condición de casado no podrá avanzar más en la escala jerárquica de la Iglesia Católica. No obstante, tiene un trabajo permanente cerca de las comunidades pequeñas y administrando los distintos sacramentos.

Vestido con una indumentaria similar a la de los sacerdotes, tiene que explicar a los vecinos su tarea para que no digan que "el cura anda de novio", aseguró a El País.

Celebración especial de diáconos en Montevideo.

"Las mujeres diaconisas son una posibilidad para hoy". Con esta frase el papa Francisco levantó polvareda en mayo pasado durante una celebración en la que participaron hermanas superioras de distintas congregaciones religiosas.

Para muchos fue una señal positiva para los partidarios de acercar a la mujer a la vida clerical de la Iglesia Católica, para otros fue un comentario al pasar que no tendrá consecuencias.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que fue un nuevo mensaje de apoyo a la tarea que desarrollan los diáconos en todo el mundo. A fines del mes de mayo se efectuó en Roma el "Jubileo de los Diáconos". Fue en esa ocasión en que Jorge Mario Bergoglio volvió a elogiar la tarea diaconal.

Francisco resolvió la conmemoración de un año santo especial, el "jubileo de la Misericordia". En ese contexto, los diáconos uruguayos van a hacer una celebración especial el día 10 de agosto a la hora 19.30 en la catedral metropolitana.

"Es una celebración por nuestro Jubileo pero es una invitación para que participen todos los cristianos", indicó Sucías a El País. "Esta es una fecha en la que los diáconos celebran lo que viven y lo que sienten, pero es una fiesta de la Iglesia", dijo.

El diácono destacó que "la fe no es solamente estar encerrados entre cuatro paredes o administrar sacramentos. La fe es para vivirla desde nuestro primer sacramento, el matrimonio, y después en el orden sagrado".

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