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El escritor británico que conoció fama y condena

Jeffrey Archer supo pasar por la bancarrota, la fortuna y la cárcel. Lord inglés y self-made man, sus escándalos le llevaron a abandonar la política y a convertirse en autor de novelas.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Jeffrey Archer, un escritor entre éxitos y escándalos.

Durante una tarde preveraniega en la isla de Mallorca, Jeffrey Archer se puso a buscar a su esposa por los amplios corredores de su casa con espectaculares vistas a la bahía de Palma. Escaleras arriba y abajo, sorteando un par de Warhols por el salón, una escultura de Botero plantada en el suelo, seis litografías de Miró por el dormitorio y alfombras que prohibe expresamente pisar a las visitas, iba repitiendo su nombre en voz alta. "¿Mary? ¿Mary? Mistery…".

Su presencia era visible en las fotos que adornan casi todas las estancias. Mary en una de las viviendas de la familia en Cambridge. Mary saludando al príncipe Carlos de Inglaterra. Mary con su esposo durante un día en las carreras… Los Archer forman un matrimonio a prueba de bombas que este año cumple medio siglo de vigencia. Juntos han vivido vertiginosos ascensos y estrepitosas caídas, así como los sonados escándalos que jalonan la trayectoria del señor Archer, millonario escritor superventas de 75 años, lord británico y expolítico tory, curtido junto a Margaret Thatcher y John Major, que llegó a ostentar la vicepresidencia del Partido Conservador de Reino Unido antes de dar con sus huesos en la cárcel por un caso que le relacionó con una prostituta.

Cuesta arriba.

Paradigma del self-made man, Lord Archer rezuma toda la retranca británica por los poros de su rostro aguileño y sonrosado. Héroe y villano, genio y figura, viste camisa a rayas y pantalones color caqui, lleva un reloj Georg Jensen en la muñeca izquierda y luce un anillo de oro en el meñique con un sello que rememora su 40º aniversario de bodas. Siempre dispuesto a deslumbrar, admite poseer una fortuna de más de 146 millones de dólares con tal de manifestar su fervor por la filantropía y su deseo de "morir sin un penique". La razón: "El recaudador de impuestos se lo lleva todo. Además, a mis dos hijos varones ya les he dado lo suyo en vida. He sufrido recientemente un cáncer de próstata y estoy bien. Pero veo cinco años por delante y siento miedo de pensar más allá. ¡Eso sí, escribiré hasta que muera! ¡Entérese! No necesito más dinero. Me encanta ser leído por millones de personas. Por eso sigo haciéndolo cada día".

Lord Archer ha vendido 270 millones de ejemplares de sus obras, traducidas a 37 idiomas en un centenar de países. Su serie de las Crónicas de Clifton, que lleva vendidos cinco millones de libros en todo el mundo, narra las andanzas de Harry, tan buscavidas y hecho a sí mismo como su creador. "Mi padre murió cuando yo tenía 11 años, no recuerdo mucho de él". Desde entonces, Lola Hayne tiró de su hijo único hacia delante combinando varios trabajos para pagar sus estudios. "No teníamos absolutamente nada. Supongo que fue una ventaja para levantarme cada día con el ansia de trabajar duro".

Natural de Weston-super-Mare, el pequeño Archer siempre anheló estudiar en Cambridge o en Oxford. "Digamos que yo era un hombre joven y ambicioso". Logró ingresar en el Brasenose College de la Universidad de Oxford, donde conoció a la que más tarde se convertiría en su esposa. Allí cursó Ciencias de la Educación, pero en lo que realmente destacó fue como atleta en pruebas de velocidad. Nunca llegó a licenciarse. La política se cruzó en su camino. Se había alistado en el Oxford Union, legendario club de debates y cantera de insignes mandatarios británicos. "Anhelaba ser rico, por supuesto. Pero por entonces mi deseo era ejercer la política. Los conservadores habían llegado al poder. Yo no sabía nada, era un idiota. También empecé a trabajar con la compañía publicitaria Arrow Enterprises. Tenía que ganarme la vida".

En 1969 se convirtió en el diputado más joven de la Cámara de los Comunes. Tenía 29 años y resultó elegido representante del partido de los tories por Louth (Lincolnshire). Había alcanzado notoriedad por sus campañas benéficas para conseguir fondos con Arrow Enterprises. "Y empecé a invertir como un loco a través de ellos hasta que metí la pata". El hundimiento de una empresa canadiense asociada a la firma llevó a Arrow a la bancarrota, frustrando el primer asalto al poder de Archer y obligándole a renunciar a su escaño en 1974. Arruinado, con más de medio millón de libras de deuda, abandonó la política activa y se mudó con su familia a Cambridge. Decidió ponerse a escribir para pagar a sus acreedores. "No sé de dónde saqué la idea de que podría arreglar mis problemas de aquella forma". Pero lo hizo.

Tardó un año en redactar su primera novela. La rechazaron 17 editoriales antes de que Jonathan Cape pagase 3.000 libras por sus derechos de publicación. Kane & Abel, su tercer título, fue el punto de inflexión. Le reportó unas ventas de más de tres millones de ejemplares que hoy han llegado a los 37 millones. De la noche al día, se convirtió en millonario.

Política, otra vez.

A mediados de los ochenta llamó la atención de la Dama de Hierro por su capacidad de contraatacar y de renacer de sus cenizas. La primera ministra Margaret Thatcher le reclutó para ocupar la vicepresidencia del Partido Conservador británico. Con él como vicepresidente del partido, tardó poco en llegar el escándalo.

A media mañana del 26 de octubre de 1986, el señor Archer anunció su dimisión como vicepresidente del Partido Conservador. El Daily Star había publicado días antes que pagó a la prostituta Monica Coghlan por sus servicios durante una noche del mes anterior. El dimisionario interpuso una denuncia contra el rotativo por difamación. Ganó el caso y una indemnización de medio millón de libras. Con la reputación recobrada, regresó al Parlamento en 1992 para ejercer como asesor del entonces primer ministro, John Major. Recibió el título vitalicio de lord y acompañó a Major en su refrendo electoral. "Con él compartía la afición desmedida por el críquet y el hecho de que ambos venimos de la nada. En mi caso, mi afinidad por el Partido Conservador había nacido del hecho de que yo no puedo ser un socialista. Creo en la libertad de empresa, en pelear por ti mismo. No creo en la igualdad. Sí creo en la igualdad de oportunidades. Hay una gran diferencia".

Dos años después de su regreso a la política activa, un nuevo escándalo volvió a salpicarle, pero la investigación oficial no encontró pruebas que pudieran encausarle. La prensa británica afirmó tajante: "Houdini escapó de nuevo". Todo se complicaría seriamente cuando lord Archer presentó su candidatura como alcalde de Londres en el verano de 1999.

En plena campaña, el productor Ted Francis reveló al diario sensacionalista News of the World que la coartada de Archer en el caso por libelo que ganó al Daily Star era falsa y que él mismo había mentido en el juicio a cambio de dinero. El aspirante a regidor londinense dimitió al estallar la noticia, que a su vez propició la reapertura del caso. En julio de 2001, siendo un afamado y millonario escritor, fue condenado a cuatro años por perjurio y obstrucción a la Justicia. Cumplió solo la mitad de la pena en la prisión de baja seguridad de North Sea Camp, al norte de Reino Unido. Monica Coghlan, la prostituta implicada en el caso, murió dos semanas antes de poder declarar al sufrir un accidente de tránsito.

Archer tampoco perdió el tiempo en su celda individual de North Sea Camp. Desde allí escribió otro best seller: un diario de prisión en tres entregas. "Cuando salí, la prensa auguraba que la gente poderosa me haría de lado. Mary y yo dimos mi primera fiesta de Navidad al salir de la cárcel y vino todo el mundo, Margaret Thatcher y John Major incluidos. He tenido una vida privilegiada, maravillosa, afortunada". 

Filantropía, teatro y amor al arte.

El matrimonio Archer pasa la primera mitad de cada año en esta espaciosa y diáfana vivienda de líneas vanguardistas y aire de fortaleza levantada hace seis años sobre una finca de 20.000 metros cuadrados, a un cuarto de hora largo en coche desde el aeropuerto de Palma de Mallorca. "Aquí tenemos algunas obras de arte, pero la mayor parte de nuestra colección está en la casa de Londres", se apresura a aclarar lord Archer antes de mostrar un antiguo retablo que acabará donado al Saint Annes College de Oxford, donde estudió su esposa. Buena parte de los beneficios que le han reportado sus novelas se ha destinado a estas adquisiciones y a la inversión en espectáculos teatrales del West End londinense como Grease, con el que ganó "una fortuna".

El resto de su vasta colección luce en la vivienda londinense donde el matrimonio pasa la segunda mitad del año: un espectacular penthouse con vistas al Támesis y al MI5, la sede del espionaje británico al servicio de Su Majestad, que el señor Archer compró a su amigo íntimo Bernie Ecclestone, el inefable y todopoderoso jefe de la Fórmula 1.

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