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Producir alimentos en casa: claves para comenzar una huerta orgánica

Tener una huerta agroecológica no es tan difícil y la Facultad de Agronomía brinda algunos consejos para aprovechar estos días de cuarentena en los que muchos están en casa.

Huerta orgánica. Foto: archivo
Huerta orgánica. Foto: archivo

En el marco de la pandemia de coronavirus que lleva a muchos uruguayos a estar más tiempo en casa, surge una buena oportunidad de comenzar a armar una huerta. Por estos días, hasta la esposa del presidente Luis Lacalle Pou, Lorena Ponce de León, se mostró en redes sociales dando consejos sobre cómo hacerlo. Solo hay que tener algunas herramientas básicas, lugar, semillas y conocer algunos aspectos clave. Para ello, la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República comparte las herramientas para que cualquier familia pueda comenzar una huerta en su hogar.

Los beneficios de tener una huerta en casa.

Los profesionales que elaboraron las recomendaciones señalaron que disponer en casa de un espacio de producción orgánica de alimentos tiene muchos beneficios. Uno de ellos es que gracias a lo que plantamos podemos mejorar la alimentación ya que estaremos consumiendo productos sanos, frescos y libres de residuos químicos. Además, cosechando alimentos podremos bajar los costos y cuidar nuestra economía.

La huerta es una buena oportunidad para trabajar junto a los integrantes de la familia y de colaborar con el medio ambiente ya que podemos reciclar residuos para hacer abono, por ejemplo.

La institución destaca que el desarrollo de una huerta orgánica se basa en la propuesta de la agroecología, que es el área que estudia la creación y el mantenimiento de sistemas de producción que sean sostenibles en el largo plazo.

“Enfatiza el cuidado de los recursos naturales, respetando y promoviendo la biodiversidad para la producción de alimentos sanos, sin utilizar productos químicos como fertilizantes, plaguicidas o herbicidas sintéticos. Busca también rescatar y revalorizar las técnicas de cultivo ancestrales que vinculan a los pueblos con la naturaleza”, señala el material

¿Por dónde comenzar?

Una de las recomendaciones de esta guía que realizó la Facultad de Agronomía señala la importancia de la materia orgánica en el suelo de nuestra huerta. Se trata del producto de la descomposición de los restos vegetales y animales por la acción de muchos organismos que viven en el suelo o en los estiércoles de los animales: “Un suelo negro es un suelo fértil, ya que el color oscuro es un indicador de alto contenido de materia orgánica del mismo”, señalan. Lo básico a tener para la hora de pensar en armar una huerta en casa es contar con un terreno en el que haya espacio, aunque no sea demasiado grande. También se necesitarán semillas, abono, agua y algunas herramientas para trabajar la tierra, como palas, rastrillos, hilo, estacas.

En relación al espacio en que vayamos a armar la huerta, los profesionales señalan que todo espacio es aprovechable. Se calcula, por ejemplo, que una superficie de 70 m2 de terreno es suficiente para producir las hortalizas básicas que consume en promedio una familia de 4 o 5 integrantes a lo largo de un año. Lo primero que hay que ver, en cualquier caso, es el estado del suelo, ya que muchas veces hay que mejorarlo antes de comenzar a cultivar.

El espacio debe ser soleado y estar bien drenado, por lo que hay que evitar lugares bajos en los que se acumule el agua.

Hay que contar, además, con una fuente cercana de agua. ¿Una pista para saber si el suelo es bueno? Fijarse en los yuyos: si crecen bien significa que el suelo es rico. Lo que hay que intentar evitar es usar lugares que hayan sido rellenados con anterioridad con escombros o arcillas.

Hay que organizarse.

El área de trabajo de la huerta deberá tener canteros, surcos, camas altas y almácigos, así como caminos para transitar cómodamente con herramientas, carretillas, baldes o cajones. También es bueno tener un espacio para depositar la materia orgánica y el abono y, en caso de contar con lugar y ser posible, siempre será positivo contar con un área para frutales y otra para pequeños animales.

Una vez elegido el lugar para instalar la huerta, lo que se recomienda es tomar papel y lápiz para hacer un plan de los trabajos que serán necesarios en el corto plazo (que son los primeros meses) y en el mediano plazo (de uno a dos años). En ese plan hay que tener en cuenta las tareas, los recursos, qué hortalizas plantar y, sobre todo, qué uso se dará a los alimentos una vez cosechados.

Es aconsejable hacer un dibujo o mapa de la huerta que incluya las dimensiones, los canteros, el área de acumulación de materia orgánica para compostar, un sector para los almácigos, los caminos y la fuente de agua.
De lo que también hay que tomar nota para organizarse es de lo que decidimos plantar, cuándo, dónde y cómo. Será útil para luego controlar los resultados de la cosecha, ya que la idea es que se anoten fechas de siembra y especies, cantidad de compost agregado, las tareas realizadas, etc. Así se podrá planificar las siguientes plantaciones e ir rotando los cultivos.

El material de la Facultad de Agronomía se puede encontrar para leer o descargar de manera gratuita en la web de la institución

Además de esta información básica, hay otras herramientas de consulta llamadas Alimentos en la huerta. Manual para el cultivo y consumo saludable, una serie de videos documentales cortos y ejemplos de trabajos y juegos para desarrollar con los niños de la casa.

biodiversidad

Los yuyos no son enemigos.

Promover la biodiversidad (o diversidad biológica) es algo que hará quien tenga una huerta orgánica en su casa. Para eso, hay que procurar plantar distintas especies en un mismo predio, plantas que tengan distintos tamaños, velocidades de crecimiento, etc. Se suele poner como ejemplo lo que hacían los aztecas: plantaban maíz, zapallo y porotos juntos.

También es importante contemplar la presencia de plantas aromáticas y florales: tomillo, perejil, romero, orégano, lavanda, ajenjo, ruda, albahaca, menta. Todas estas, entre otras, actúan repeliendo insectos que son perjudiciales como hormigas o pulgones.

Se recomienda tener entre las flores algunas caléndulas, alelíes, taco de reina, pensamientos. Se sabe que este tipo de flores atraen insectos beneficiosos para el resto de la plantación como, por ejemplo, a las abejas.

¿Qué hacemos con los yuyos? A la huerta hay que mantenerla prolija, pero no hay que deshacerse de todos los yuyos que crezcan dentro o alrededor de la misma: es positivo permitir que estos crezcan en los lugares que no hay algo sembrado, porque así cubrirán el suelo y generarán un refugio para insectos considerados beneficiosos. También ayudan a evitar la erosión del suelo.

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