LUJO Y SUSTENTABILIDAD

Oskar Metsavaht: “Hace 20 años venimos trabajando en sustentabilidad”

Creó Osklen hace 20 años con el concepto de “Nuevo Lujo”, su foco siempre estuvo en promover una forma de vivir en contacto con la naturaleza y consciente del cuidado del medio ambiente.

El diseñador brasileño Oskar Metsavaht, creador de Osklen. Foto: Ricardo Figueredo
El diseñador brasileño Oskar Metsavaht, creador de Osklen. Foto: Ricardo Figueredo

Descalzo, con la piel bronceada por el sol y ojos celestes irritados. Estos delatan que pasó varias horas en el agua salada en busca de olas para surfear; lo confirma el traje rojo que reposa al sol. Así recibió a El País el diseñador brasileño Oskar Metsavaht en el balneario José Ignacio.

Además de ser el creador de la marca de lujo brasileña Osklen, Metsavaht es médico, fotógrafo y director artístico de su marca. Lo que nació en 1989 a raíz de una expedición al Aconcagua era simplemente una idea pero años después lo llevó a ser destacado como uno de los diseñadores más importantes del mundo por la publicación Business of Fashion; la Word Wild Foundation (WWF-UK) lo reconoció como “Hacedor de Futuro” (Future Maker) y en 2011 su marca fue reconocida como “La marca Emergente del Año” y elegida por FastCompany como una de las cuatro marcas más innovadoras de Brasil. Además, ese año fue nombrado embajador de Buena Voluntad de Unesco. Es pionero en el concepto de “Nuevo lujo” en el mercado de la moda de alta gama.

Su historia de vida está ligada con Uruguay, ya que él nació en Rio Grande do Sul y su madre era de Santana do Livramento, la ciudad limítrofe con Rivera. Sin embargo, Rio de Janeiro lo llamó desde muy joven y allí se radicó. Sobre este y otros temas conversó con El País.

–¿Qué llevó a que se mudara a Rio de Janeiro?
– Siempre me gustó Rio de Janeiro; soy surfista y me fui a vivir allí para formarme como médico. Rio es una ciudad muy diversa donde encontramos opuestos en todo: noche y día, clase social alta y baja, negros y blancos, extranjeros y locales, playa y montaña, naturaleza y ciudad. Además, tiene una música específica y es un lugar donde se encuentran muchos artistas brasileños. El clima es muy creativo e interesante por ser tan cosmopolita. Tiene un estilo de vida muy equilibrado y eso es muy inspiradora para quien tiene una sensibilidad artística.

–¿En qué se formó y cómo fue su tránsito al mundo de la moda?
– Soy médico, trabajé como médico y realicé mi posgrado en París. Mi camino para dedicarme a la moda es una historia no tan fácil de comprender. La realidad es que con un grupo de amigos planeamos una expedición al Aconcagua (la cima más elevada de América) y yo, como médico, fui el responsable de la salud, entrenamiento físico y también de la ropa. En Brasil no existía ropa técnica de alta montaña, por lo que diseñé una indumentaria pensando en la anatomía, biofísica, ergonomía y biomecánica del cuerpo humano. Estudié bastante sobre la temperatura y la transpiración y creé ropas técnicas sobre un cuerpo humano y el resultado fue muy interesante. Durante la expedición, con un espíritu muy National Geographic, fui fotografiando. Cuando volvimos de la expedición monté una tienda para mostrar mis fotografías y la ropa que había hecho, orgullosamente en Brasil. El éxito hizo que abriera la primera tienda.

–¿Cómo el diseño se convirtió en moda?
–Los diseños de moda están muy ligados al médico. Lo que hace el diseñador de indumentaria es diseñar una capa física de protección sobre el cuerpo humano. ¿Cuál es la profesión que más entiende el cuerpo humano? El médico. ¿Cuál es el profesional más capacitado para diseñar sobre el cuerpo humano? Un médico. La moda ya es otra cosa, es cultural y tiene que ver con la forma en que nos relacionamos con la sociedad. La comida, el cabello, los gestos, la postura, hasta el cuerpo. La palabra moda viene de modus (comportamiento en latín), no quiere decir ropa, viene de modos y comportamientos; de ahí a transformar esos conceptos y crear una forma de comunicación para las personas. Eso es la moda.

–¿Qué diferenció, entonces, a tu marca de moda de lujo de las otras?
–Cuando comprendí esa diferencia entre ropa y moda, comencé a desarrollar un lifestyle urbano que tenía relación con la naturaleza. El concepto era muy diferente a lo que representaban las marcas de moda europea o norteamericana. Entonces me di cuenta que ese estilo de vida podía ser un concepto para el diseño. En una marca se deben reconocer los elementos de estilo, no debe ser el nombre únicamente.

Las prendas de Osklen encuentran mucha de la inspiración en la naturaleza. Foto: Mariana Malek
Las prendas de Osklen encuentran mucha de la inspiración en la naturaleza. Foto: Mariana Malek

–¿Dónde encuentra la inspiración para sus prendas?
–Cada colección tiene un concepto. Me inspiro en lo que estoy viviendo en los últimos seis meses. Por ejemplo, miro el azul del mar con el pareo rojo y el verde del pasto. Esos elementos entrarán en mi próxima colección. Voy tomando elementos que observo; es fácil y es un placer. Uno no se pierde como muchos lo hacen; encuentro al entorno muy creativo y no me vuelvo loco por seguir la tendencia y ser original porque todo está aquí.

–¿Cuál es la clave del éxito de Osklen?
–Mi lenguaje estético es universal. Ya sabía eso, pero lo probé cuando nos abrimos hace más de 2 años una tienda de Japón, Italia y Estados Unidos. Osklen tiene pocas tiendas, en términos brasileños. Los japoneses entienden el estilo, también los europeos; quizás los que menos lo hacen son los estadounidenses, aunque también hay personas muy cultas que lo pueden ver. Yo sé que en mi país hay muchos brasileños que no lo comprenden.

–¿Cómo surgió el tema del reciclaje en Osklen?
–Analizando Osklen como el estilo de vida de un determinado grupo de personas que mezclan la naturaleza con lo urbano. Con un grupo de amigos empezamos a pensar en que si no cuidábamos el medio ambiente, nuestros hijos no iban a poder disfrutar el estilo de vida como el nuestro. A partir de esos conceptos pensé en qué hacer; entonces decidí usar mi marca como un instrumento. Diseñé una camiseta que llevaba el Protocolo Kioto –creado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global– que en ese momento era lo más revolucionario que había. Entonces Osklen desarrolló la sustentabilidad, no como marketing, sino como una ética.

–Lo hizo sin sacarse cartel, pero cambió la estrategia…
–Hace 20 años que estamos trabajando con la sustentabilidad y las personas no lo sabían, así que quise mostrar lo que hacíamos, porque las personas lo conocían de otras marcas y no de la nuestra. Le encargamos un estudio a la Universidad Federal del Estado de Rio de Janeiro, para mostrar nuestra transformación hacia la sustentabilidad. Encontramos unos números mayores de lo que imaginaba en trabajo con la energía, la huella de carbono, el trabajo con cooperativas, economía circular y el tratamiento del agua. Hicimos un documental contando sobre ese concepto que ser sustentable es posible.

La inauguración de la tienda en José Ignacio en enero. Foto: Mariana Malek
La inauguración de la tienda en José Ignacio en enero. Foto: Mariana Malek

–Posible pero no sencillo…
–Las personas quieren que las marcas sean 100% sustentables pero la realidad es otra. Hay que ser conscientes que estamos trabajando para cambiar 200 años de revolución industrial; no será ya. Estamos en un período de transición y la gente tiene que comprenderlo. En mi caso, cuando lo entendí, comencé a hacer cosas: en 1998, junto con un grupo hicimos la primera plantación de algodón orgánico de Brasil; en 2001 empezamos un proyecto de reciclaje de botellas PET, que hasta entonces no se hacía porque no tenía valor económico. Esas experiencias hicieron que me diera cuenta que había una dificultad para transformar lo no sustentable en sustentable.

–Ese concepto de sustentabilidad se apoya en lo que llama “Nuevo Lujo”.
–Con los cambios que hemos ido introduciendo desde el punto de vista de la sustentabilidad, la economía de Osklen mejoró un 30% o 35%. El “Nuevo Lujo” refiere a productos interesantes que representan una nueva forma de concebir a la cultura. Considero que es una nueva manera de entender lo que es realmente bueno e importante hoy en día, que es la sustentabilidad socio-ambiental de los productos. Por ejemplo, estamos usando cuero de pescado y son cosas que antes no eran consideradas lujo. El “Nuevo Lujo” supone reinterpretar productos de origen sustentable y social que hasta hace tiempo no eran conocidos o considerados para su consumo.

–¿A quiénes representa el “Nuevo Lujo”?
–Son las personas a las que les gusta el equilibrio de las cosas simples y la sofisticación. Ambas son simples y sofisticadas, creo que en este equilibrio existe una dialéctica. Es poder disfrutar de la misma manera una charla con un pescador en la playa que estar en una fiesta de gala en Nueva York. Son personas eclécticas, sin preconceptos, con valores universales, que no representan a un segmento de clase de la sociedad, sino que se trata de algo cultural.

–¿Por qué abrir una nueva tienda en José Ignacio?
–La primera vez que visité José Ignacio fue hace unos 15 años. Vine a la casa de un amigo californiano que es productor de cine. Nos quedamos unos días en una casa que está justo al lado de la que elegimos este año. Creo que José Ignacio tiene esa simplicidad y sofisticación del “Nuevo Lujo” que propone Osklen, como Búzios, donde tuvimos la primera tienda. Además a mi familia le gusta mucho José Ignacio y estar aquí, con mis hijos en un lugar que tiene esta cultura, hizo que quisiéramos montar la tienda, no por una razón económica sino para asentarnos aquí y formar parte.

Homenaje e inspiración en Uruguay

Desde hace varios veranos el diseñador brasileño y su familia disfrutan de las costas uruguayas y de sus olas. Este año la apertura de su segunda tienda en José Ignacio –Osklen ya estaba en Manantiales– es un gusto que se da para sí mismo y sus hijos. José Ignacio y Punta del Este forman parte de la inspiración e identidad de la marca. Además, hay varias camisetas que dicen ”Uruguay” o llevan una versión de la bandera uruguaya.

Las camisetas homenaje a Uruguay hechas con materiales reciclados. Foto: Mariana Malek
Las camisetas homenaje a Uruguay hechas con materiales reciclados. Foto: Mariana Malek
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