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Madame Tussaud: el macabro origen del museo de cera más famoso del mundo

La exhibición abrió sus puertas durante la época del Terror en Francia; hoy tiene sedes alrededor del mundo.

Madame Tussaud
En un museo de Madame Tussaud

La historia de Marie Grosholtz, quien se convertiría en Madame Tussaud, inició ayudando a su tío en el trabajo familiar. Entre otras cosas, debía recibir las cabezas que quedaban directamente de la guillotina para recrear los rostros en cera.

Grosholtz nació el 1 de diciembre de 1761 en Estrasburgo, Francia. Según lo que reporta National Geographic, la mayoría de lo que se sabe sobre la historia de la famosa mujer viene de memorias que ella le contó a una amiga y que fueron publicadas en 1878.

Sin embargo, y según lo que dice el mismo medio, esto podría estar alejado de la realidad.

Debido a que su padre murió en la guerra, incluso antes de que ella naciera, Marie siempre estuvo bajo el cuidado de su tío Philippe Curtius, médico.

Curtius tenía como pasatiempo moldear en cera algunos rostros de personas que fueran de relevancia en la escena francesa del momento. Marie adoptó también este pasatiempo, que terminó en convertirse en un trabajo de tiempo completo y el negocio de la familia.

Cuando se mudaron a París, la familia recibió a una clientela mucho más alta que estaba interesada en sus esculturas, tanto así que lograron abrir una exposición alrededor de 1770.

La colección tuvo tal reconocimiento que, eventualmente, fue trasladada a la colección del Palacio Real. Sin embargo, para ese entonces el representante de las esculturas era Curtius, no Marie.

De hecho, la primera vez que hizo una escultura completa ella sola, según National Geographic, fue en 1789, cuando retrató al filósofo Voltaire.

Sin embargo, ese mismo año estalló la revolución y su tío tomó la decisión de, para cubrirse de las posibles repercusiones que podría tener el hecho de ser parte de la monarquía, retratar a los gobernantes del momento, pero también a las personas que eran decapitadas en la guillotina a diario.

Aparentemente, entre 1793 y 1794, Marie fue llevada a prisión y fue sentenciada a muerte en la guillotina. Sin embargo, su tío y algunas otras personas que ya conocían su arte intercedieron para su liberación.

Marie fue puesta en libertad con la condición de hacer los bustos de las personas que fueran ejecutadas en la guillotina. Debido a esto, el taller de Curtius comenzó a recibir las cabezas, a veces incluso manchadas de sangre, de las personas que acababan de morir para poder realizar las esculturas.

Para este momento, entre los clientes de Marie y su tío, según comentó ella en sus memorias, estaban María Antonieta y Luis XVI, quienes, aparentemente, coleccionaban las esculturas de personas recientemente asesinadas bajo la guillotina, método que se volvió muy común en la época del Terror en Francia.

Durante este periodo, el país se caracterizó por regir bajo un estado de excepción en el que se dieron muchos actos de violencia, incluyendo ejecuciones, entre las monarquías y los revolucionarios.

El cambio de apellido se debió a que en 1795, tras la muerte de su tío, quien era la única heredera de su fortuna, se casó con François Tussaud, con quien además tuvo dos hijos.

Madame Tussaud, quien continuó con el negocio familiar a pesar de casi perderlo en medio de la revolución, decidió irse a Londres tras una oferta de colaboración laboral con Paul Philidor, un artista alemán.

Sin embargo, la mujer rápidamente se dio cuenta de que el negocio sería un fracaso y decidió independizarse. Por lo que se sabe, fue desde ese momento, 1802, cuando perdió contacto con su esposo y su hijo menor, a quien dejó en Francia bajo su cuidado.

Entonces, comenzó a viajar alrededor de Inglaterra junto con su hijo mayor, mostrando la colección de bustos, incluyendo los que tenía de las personas que habían muerto degollados y otras nuevas personalidades de la vida inglesa.

Su método era moverse en carruaje y alquilar algún espacio lujoso donde mostrar su colección una vez estuviera establecida. Usualmente, sus compradores eran de clase alta, por lo que esto le permitió traer a su hijo menor desde Francia en 1817.

Su exposición, que hasta entonces se llamaba Madame Tussaud, pasó a ser Madame Tussaud e hijos.

Con este cambio, las esculturas pasaron de ser únicamente bustos a tratarse ya de cuerpos completos.

El museo estaba en su máxima popularidad cuando la reina Victoria permitió que se realizara una escultura de ella misma e incluso otorgó el vestuario real para que llevara puesto.

Para 1835 ya contaba con su propio espacio en las calles londinenses y una exposición fija.

Uno de los espacios más reconocidos dentro del museo fue la llamada ‘cámara del horror’, en donde se exponían no sólo los bustos de las personas que habían sido degolladas, sino también los de asesinos de la época.

Actualmente, la exhibición que logró empezar Madame Tussaud se ha convertido en el museo de cera más famoso del mundo, con sedes en varias ciudades principales y muchos otros personajes.

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