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"El fotógrafo y el cartero": los secretos del documental de Netflix sobre el caso Cabezas 

La productora Vanessa Ragone y el director Alejandro Hartmann, responsables de "Carmel, ¿quién mató a María Marta?" revelan detalles sobre su documental sobre José Luis Cabezas

José Luis Cabezas. Foto :EFE - Cortesía Perfil - Archivo La Nación (GDA)
José Luis Cabezas. Foto :EFE - Cortesía Perfil - Archivo La Nación (GDA)

El largometraje documental sobre José Luis Cabezas, que hoy se estrenó en Netflix, pudo haber tenido las mismas características de Carmel: ¿quién mató a María Marta?, la miniserie que puede verse en la misma plataforma y recorre en cuatro episodios otro hecho policial que mantuvo en vilo a ambas orillas del Río de la Plata.

Al menos eso es lo que se plantearon en principio la productora Vanessa Ragone y el director Alejandro Hartmann en este segundo viaje documental que ambos llevaron adelante por los oscuros territorios del crimen. “Al principio pensamos en una miniserie, del mismo estilo, pero decidimos finalmente hacer una película. El caso Cabezas tiene un clarísimo momento de nudo dramático y vimos que funcionó bien como película desde que empezamos a trabajar. No era necesario extenderla”, admite Ragone.

“Yo dudé al comienzo del trabajo de montaje, porque el material era muy amplio y además las entrevistas fueron abriendo varias puertas, pero ahora que la vemos estoy muy contento de que hayamos decidido hacer una película”, completa Hartmann.

Los 105 minutos de El fotógrafo y el cartero: el crimen de Cabezas son muchos menos que los 229 de Carmel, pero las muy positivas reacciones que se conocieron después del estreno del largometraje en el festival Bafici aparecen en línea con lo ocurrido en el caso de la miniserie. Casi de manera unánime volvieron a destacarse la potencia narrativa, la solidez argumental y la calidad formal del trabajo del dúo.

“Es muy difícil hacer documentales de esta dimensión. Y hasta hace unos años parecía algo imposible. La aparición de las plataformas y el trabajo con Netflix nos permitió hacer un documental muy poderoso en lo narrativo, lo estético, lo conceptual y también en la producción”, detalla Ragone durante una entrevista vía Zoom.

En la pantalla contigua, Hartmann abre otra línea de coincidencia entre ambas producciones: “Teníamos la puerta abierta para seguir, porque a Carmel le había ido muy bien. El caso María Marta es una historia muy nuestra, con cosas de telenovela y de crimen irresuelto que interesan cada vez más, pero la de Cabezas nos toca mucho más de cerca como sociedad. No hay diferencias básicas entre ambas en cuanto al enfoque y a la puesta en escena, pero sí en los hechos. Una cosa es Carmel, un caso que espera una definición, y otra es el caso Cabezas, en el que todo está resuelto y el abordaje tiene que ver con la necesidad de hacer memoria”.

Desde que todo ocurrió hace ya 25 años en Pinamar, el caso Cabezas estuvo siempre dando vueltas en la cabeza de Ragone, sobre todo por su propia historia familiar de padres periodistas. El interés creció en ella cuando leyó dos libros de Alejandro Vecchi, el abogado de la familia del fotógrafo asesinado el 25 de enero de 1997.

“Esta historia nunca había sido contada en un registro documental como el nuestro, con investigaciones, entrevistas y un desarrollo dramático”, explica la productora. “José Luis era un reportero gráfico que lo único que quería era hacer bien su trabajo. Lo capturaron en la puerta de su casa después de una fiesta, lo metieron en un auto, lo esposaron, le pegaron dos tiros y después prendieron fuego el vehículo”, relata.

El primer paso fue una meticulosa investigación periodística. Después llegó el contacto con el enorme material de archivo disponible sobre el caso. “Teníamos un guion previo, manejábamos ideas muy claras sobre el tema, conocíamos la causa e hicimos muchísimas entrevistas”, dice Ragone. “Lo que al final decidimos es contar esta historia desde la perspectiva quizás más conocida, pero agregando algunos datos seguramente menos trascendentes para mucha gente”, agrega Hartmann.

“Tendría muchas preguntas para hacer después de todo lo que investigamos, pero en definitiva fuimos por esa historia, tan horrible por donde se la mire. En el documental, además de los hechos, también quedan planteadas las dudas y los silencios para quien quiera seguir buscando algunas respuestas”, concluye.

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