LA CLAVE

Desidia peligrosa

Como suele suceder, es la prensa la que da el alerta sobre algo que está mal. Es así que la noticia llega a la opinión pública y a raíz de ello se producen reacciones. Una nota en este diario contaba la historia de un hombre que murió porque el desfibrilador de la comisaría, allí estaba el aparato más cercano, no funcionaba. La realidad es que si bien un 50% de las personas tratadas de esta manera salvaron sus vidas desde que se votó la ley que obliga a instalarlos hace 10 años, hoy muchos ya no sirven.

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