EDITORIAL
diario El País

La Ley de Urgencia en debate

Varios analistas políticos han señalado que el haber alcanzado -aparentemente hasta que sea confirmado por la Corte Electoral- el número de firmas requerido para realizar un referéndum contra 135 artículos de la Ley de Urgente Consideración (LUC) aprobada por amplia mayoría en el Parlamento el año pasado, constituye el primer golpe real que la oposición le asesta al gobierno. Más allá del curioso incremento del número de firmas dado que los propios organizadores dudaban que se alcanzaran unos días antes de que venciera el plazo, lo cierto es que probablemente debamos en unos meses manifestarnos a favor o en contra de esta importante iniciativa de la Coalición Republicana.

Una primera constatación es que nuevamente el país se enfrenta ante iniciativas para cambiar el statu quo en varios temas y la máquina de impedir del Frente Amplio y el Pit-Cnt, siempre al servicio de los intereses más conservadores de nuestra sociedad. Lo fueron siendo oposición e incluso y de forma más dañina aún siendo gobierno, defendiendo intereses corporativos antes que la reforma educativa, a los delincuentes antes que a las víctimas de la violencia y a los países amigos antes que al bienestar del país. Esa es su esencia, por lo que no hay nada nuevo bajo el sol.

Una segunda constancia a tener en cuenta es que todos los fantasmas que se azuzaron desde el Frente Amplio respecto a los males que provocaría la LUC evidentemente no se verificaron. La Ley lleva prácticamente un año de aprobada y de estar vigente en nuestro país y no se han dado ninguna de las catástrofes anunciadas por sus detractores. Evidentemente buena parte de los argumentos en contra de la LUC quedan descartados antes incluso de iniciarse el debate.

Un tercer apunte, hasta ahora, dada la estrategia del gobierno de no comenzar la discusión mientras se estaba en la etapa de recolección de firmas, solo se ha escuchado la campana contraria a la Ley. Incluso en estas condiciones desfavorables para quienes apoyan la iniciativa, las encuestas que se han conocido hasta el momento muestran una clara mayoría favorable, lo que da un buen punto de partida a la Coalición Republicana.

Una cuarta observación es que este embate opositor servirá para galvanizar a la Coalición Republicana que tiene un objetivo importante en común en la defensa de una Ley aprobada con el consenso de los 5 partidos que la integran. Un tema de debate permanente y absurdo entre politólogos y opinólogos ha sido la salud y tiempo de duración de la coalición gobernante, cuando es evidente que goza de buena salud y todos quienes la integran deben pertenecer a ese bloque o al Frente, no existen otras alternativas.

La conformación de una comisión en defensa de la LUC, la campaña hombro con hombro en las calles, medios, sedes y toda manifestación que ocurra en los próximos meses darán sentido de pertenencia y una causa común a blancos, colorados, cabildantes, independientes y Partido de la Gente, lo que redundará en reforzar el affectio societatis de la alianza gubernamental.

A partir de estas condicionantes se dará la discusión, donde en los temas de fondo el gobierno multicolor tiene todas las de ganar. La seguridad, luego de 15 años de declive, ha empezado a mejorar claramente. Más allá de la pandemia los resultados son mejores, incluso comparando períodos de pandemia a medida que se siente la acción de la LUC y de la nueva conducción del Ministerio del Interior comenzada por Jorge Larrañaga y ahora continuada por Luis Alberto Heber.

La Ley lleva prácticamente un año de aprobada y de estar vigente en nuestro país y no se han dado ninguna de las catástrofes anunciadas por sus detractores.

En materia educativa recién se ha presentado el nuevo plan estratégico por parte de las autoridades y es un tema donde nuevamente se constata el fracaso de las administraciones frentistas y una nueva dinámica a partir de marzo del año pasado. Nadie con un mínimo de honestidad puede dejar de reconocer el estrepitoso fracaso del Frente en materia educativa y el altísimo costo que tiene para nuestro presente y futuro. El gobierno viene llevando un plan concreto que merece tiempo para ser evaluado, más exigente y más enfocado que cualquiera de los versos que se vendieron durante los pasados tres lustros para terminar sin hacer nada.

En materia económica por insólito que parezca la principal iniciativa del gobierno que se cuestiona es la regla fiscal que ha permitido que el año pasado por primera vez en mucho tiempo se cumpliera con los objetivos fiscales y tender a la sustentabilidad de las cuentas públicas.

En definitiva, todo está dado para que la Coalición Multicolor entre a la cancha a un debate que le debe ser ampliamente favorable, porque lo es para el pueblo uruguayo.

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