Editorial

Intendencia; momento de decir basta

Si tenemos en cuenta aquello de "por sus frutos los reconoceréis", nadie en su sano juicio puede aspirar a que la Intendencia capitalina vuelva a ser administrada por el Frente Amplio. Y hay que recalcar estos dos términos.

Lo primero, porque justamente de eso se trata. De elegir a alguien en la próxima elección municipal, para que haga una buena, o al menos mejor, administración de nuestra ciudad.

Lo otro es tener bien en claro quienes manejaron esta urbe en los últimos 25 años. Quienes son responsable de que esté tan sucia, con basurales múltiples, con calles llenas de pozos y cráteres sempiternos que permanecen indefinidamente, como el de la calle Espínola y Rivera, que fuera señalado hace un tiempo en nuestra columna de Se Dice. Rodeado, eso sí, de numerosas balizas, que son tan convenientes para que nadie caiga en las profundidades, como buen negocio para la empresa que alquila las señales luminosas. La respuesta es; los representantes del Frente Amplio.

Uno tras otro, los que han administrado los cuantiosos dineros de la IMM, quienes extraen de los bolsillos de los montevideanos tanta plata pagar los elevados impuestos que se les imponen, sin derecho al pataleo a pesar de los deficientes servicios, la lenta reacción a cualquier reclamo y la inoperancia general, han sido personas puestas por ese partido.

Por lo tanto, no caer en la trampa esa que le hace pensar a más de un no frentista, que más vale darle el voto a uno de los candidatos de ese partido, para evitar que pueda ganar su rival adentro de la misma coalición. Ya sea Martínez, ya sea Topolansky, cualquiera de ellos que pudiera triunfar, sería el Frente Amplio nuevamente en el gobierno de Montevideo. Y el que crea que Martínez, por ejemplo, es muy diferente a Topolansky, no está teniendo en cuenta el peso de los equilibrios internos a los que no tiene más remedio que someterse. Ya lo estamos viendo a Martínez, que para debatir con adversarios de la Concertación, como Álvaro Garcé, tiene que esperar el permiso.

Y basta echar un vistazo a los actuales ministros, (Fernández Huidobro) y autoridades de la enseñanza, que el Presidente Vázquez se ha tenido que "fumar". Y no es por hacer una ironía respecto del tabaco o la marihuana...

Gracias a un concienzudo trabajo dirigido por el Dr. Varela del estudio Ferrere, quedó comprobado que esa sensación de que la Intendencia nos exprime a los montevideanos con los elevados montos de la contribución inmobiliaria, más el curioso tributo domiciliario y la patente en caso de tener un automotor, era cierta. Es increíble, pero es más barata Roma, París o Londres. Y han empezado a hablar de hacer un nuevo reaforo. El perfecto eufemismo para no decir que piensan aumentar otra vez los gravámenes, de permanecer en el Palacio Municipal. Entonces, volvemos a lo del comienzo. Veamos los resultados de la gestión frentista que termina. En su tiempo fue anunciado con bombos y platillos el Plan de Movilidad Urbana. Adentro de este millonario proyecto se hizo el famoso corredor Garzón, que actualmente la misma Intendenta ha tenido que reconocer que fue un error. Pero esa equivocación por la que nadie querrá hacerse responsable ha costado millonadas de dólares a los sufridos contribuyentes. US$ 70 millones se malgastaron en la primera etapa del plan en el corredor oeste; marchas y contramarchas que ya se sabe generan costos altos, en las obras de la calle Agraciada; el otro corredor en Gral. Flores, que al igual que les habían advertido sobre el Garzón personas que saben del tema como J. Salgado, de Cutcsa, han dicho que tampoco resultará. El director de Movilidad aceptó que no mejorarán los tiempos del recorrido, en un tramo donde no habían atascos.

Y solo porque se sienten acuciados por la Concertación, al fin se les ocurrió mejorar el servicio de los semáforos en la rambla para que en las horas pico haya un tránsito más fluido. Después de años de embotellamientos. Recién.

Por otra parte, acaban de suspender los contratos multimillonarios con las empresas constructoras, por el atraso en que se encuentran las dos obras que superan en tamaño a las del corredor Garzón, destinadas a mejorar el drenaje y mitigar las inundaciones que incluyen a un barrio que hace dos años vive en un estado que parece ser una barriada de Bosnia, en la época de la guerra. La gran apuesta de esta Intendencia, como dicen ahora, "ya fue". Y también se pierde el acceso al préstamo del BID, por no cumplir con los plazos.

El 10 mayo hay que elegir si se quiere más FA en la IMM, alcaldes, concejales y cómo quedará integrada la Junta.

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