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Un nuevo atropello

Ley del voluntariado y más


@| Para el gobierno ser voluntario a realizar tareas sin remuneración puede configurar una situación laboral encubierta. Esto se desprende si se leen las modificaciones planteadas en la cámara de senadores a un proyecto de ley que buscaba fomentar el voluntariado. Dos años les llevó estudiarla y llegar a esto. Todo quedaría bajo la órbita del Ministerio de Trabajo con las mismas facultades que si habláramos de una empresa que contrata personal. Se deberá llevar un registro de los voluntarios, hacerles un seguro dependiendo de la actividad, un examen psicofísico y permitir tanto al ministerio como al BPS realizar los controles similares a los laborales.

La locura está volando muy alto y hay miembros en el gobierno que suponen que ser solidario y colaborar debe conllevar un control estricto de dichas actividades y así sólo lograran ahuyentar a los “voluntarios” y a las organizaciones que los necesitan. Por ejemplo: no mas comida en la calle a los indigentes, (seguro que las ollas populares estarán exceptuadas), no más ayuda en la construcción de viviendas sociales, no más ayuda en programas de rehabilitación en instituciones privadas, no más conferencias o charlas gratuitas, no más Teletón ni Peluffo Guigens ni Remar ni un sinfín de actividades que en la práctica significan ser solidario con los demás. El clima electoral durante las campañas políticas desaparecerá, no habrá quien doble y ensobre listas, no más banderazos en la calle, los comités de base y los clubes políticos cerraran sus puertas a menos que cada partido declare a los miles de voluntarios que colaboran en ellos. Porque además si las instituciones u organizaciones que utilizan a voluntarios están dispuestas a cumplir esta ley, el voluntariado, en su inmensa mayoría, prefiere el anonimato.

Inmiscuirse en la vida privada de la ciudadanía ha sido una tarea muy bien desarrollada por varias figuras de éste gobierno. Debido al alto índice de delincuencia, (los delincuentes no son más del 2% a 3% de la población) todos somos filmados por las miles de cámaras ubicadas a lo largo y ancho del país; por un supuesto grupo de transgresores a las leyes sociales y/o impuestos y/o lavado de dinero todos estamos “incluidos” en la ley de bancarización (aunque a Valcorba no le guste, así se llama), con excusas extranjeras inexistentes se acabó el secreto bancario y por la voluntad de cualquier juez ante la denuncia de cualquier fiscal provocada, a su vez, por cualquier funcionario del sistema financiero, deambulan por las cuentas de todos. Comprar una moto o un auto nos lleva por una burocracia de papeles y escribanos que demuestren que los fondos utilizados son bien habidos. La nueva cocarda para continuar con esta política es la Ley del Voluntariado.
El senador Mieres, gestor de esta iniciativa, fue muy claro cuando dijo “tiramos un centro y nos hicimos un gol en contra”. Existen muchas actividades donde el Estado debe estar presente y controlar y está bien que así lo haga. Pero esta ley ya raya con la paranoia o la estupidez y si definitivamente se convierte en ley por la ostentación de poder que posee el FA con sus mayorías parlamentarias, será un nuevo atropello a nuestra privacidad y a nuestra libertad, debemos ser voluntarios con quien se nos ocurra y como se nos ocurra.

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