Juan Oribe Stemmer
Juan Oribe Stemmer

Maduro va por todo

Nicolás Maduro avanza en su estrategia de ahogar la desafiante mayoría democrática en la Asamblea Nacional, el ultimo centro de resistencia a su dictadura que sobrevive en Venezuela.

A principios de enero, la Guardia Nacional impidió que los líderes de la oposición entrasen al edificio de la Asamblea. La medida despertó una fuerte censura internacional y la oposición no dio brazo a torcer. Ahora, Maduro ha cambiado su táctica, aunque mantiene su objetivo estratégico: el poder total y absoluto.

En lugar de bloquear el edificio del parlamento con fuerzas del Estado, recurre a medios más hábiles y engañosos.

En enero del año pasado, la Asamblea Nacional eligió como su presidente a Juan Guaidó quien luego juró como presidente interino de Venezuela. Desde entonces Guaidó ha sido reconocido por más de 50 países, incluyendo 25 de la Unión Europea y por la misma UE. Es un respaldo internacional importante que explica las tácticas indirectas que está utilizando Maduro para anularlo.

A principios de este mes debía procederse a la nueva elección del presidente de la Asamblea Nacional. Era una elección de fundamental importancia política. El régimen rodeó el edificio del parlamento e impidió por la fuerza que ingresasen Guaidó, quien debía presidir la sesión, y otros miembros pertenecientes a la oposición. Entretanto, en la sala de sesiones, un pequeño grupo de leales a Maduro eligió un personaje aliado del gobierno. Como afirmó el Parlamento Europeo, la sesión amañada fue nula y sin efecto jurídico alguno. La calificó de “golpe de estado parlamentario”.

El Gobierno de nuestro país expresó “su profunda preocupación ante la conculcación de los derechos de los diputados de la Asamblea Nacional Venezolana, expresión máxima de la democracia y en particular por la acción de la Guardia Nacional Bolivariana que impidió a los representantes legítimamente electos por el pueblo participar de la sesión del día de hoy donde debía elegirse nuevo presidente del Órgano”.

Los representantes de la oposición no se dieron por vencidos y organizaron una reunión extraordinaria en las oficinas del diario El Nacional y 100 de los 167 miembros de la Asamblea votaron a favor de la reelección de Guaidó para el período 2015-2020. El 7 de enero, a pesar de todos los esfuerzos y agresiones del gobierno y sus partidarios, Guaidó juró como presidente en la Asamblea Nacional.

Pero, Maduro no se da por vencido.

El sábado 12, un dirigente chavista llamó a bloquear la Asamblea Nacional y proclamó: “Cuando lleguemos ahí al Palacio Federal Legislativo, bueno, rodear el palacio, ahí nos vamos a encontrar nosotros con los compatriotas diputados del bloque de la patria … Ahí nos vamos a encontrar todos rodeando el palacio”. Grupos de personas de civil armadas leales a Maduro le cerraron el paso a los vehículos que conducían a los legisladores de la oposición y les impidieron llegar a la Asamblea Nacional.

En cualquier país del planeta esto es una dictadura.

El Poder Ejecutivo (apoyado por su satélite, el Poder Judicial) busca avasallar la Asamblea Nacional y así eliminar el último rastro de libertad en Venezuela.

Lo único rescatable de la tragedia venezolana es que ha demostrado la verdadera naturaleza del Socialismo del Siglo XXI de Chávez y del progresismo real.

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