Javier García
Javier García

Azucena u Olesker

Nada podemos esperar de este gobierno porque no quiere, no puede o no sabe. Da lo mismo, se llega al mismo resultado. Para adelante todo sería peor si continuara el FA.

Se deslizan cada vez más al extremo, perdieron centro. El Frente Amplio a esta altura es una máquina de poder que busca perpetuarse. Se alimenta hasta empacharse. Quiere quedarse no por sus resultados, sino por el erotismo de un poder que lo subyuga.

Estamos en el piso en seguridad y somos una sociedad violenta a la que se llegó por malas decisiones políticas. Nos dicen que lo que viene será mejor (peor difícil estar) y lo deseamos de todo corazón, pero eso no quiere decir que quienes nos llevaron a esta situación sean los indicados para sacarnos de ella. Tuvieron todo, plata y mayorías, pero la ideología y los prejuicios fueron más fuertes. Lo que no se hizo en 15 años es ingenuo pensar que se hará en 20. Es mucho tiempo para probar.

En otra área, producimos mucho y bien, en algunos rubros somos de lo mejor del mundo, pero renta poco y nada. No somos competitivos, nos hace caro un Estado que exige mucho y ayuda nada y es un obstáculo para el trabajo. Se suma un prejuicio ideológico anti empresario. Nadie en el mundo descubrió aún cómo se crece sin que alguien invierta y arriesgue, y por ello genere empleo y gane dinero, y por supuesto pague impuestos con los que se sostiene el Estado social. No hay magia ni socialismo ni ocho cuartos: todos los que creyeron que podían repartir lo que no tenían terminaron en un mundo de corrupción donde se repartían la torta unos pocos burócratas acomodados mientras sus sociedades vivían en la miseria.

Un Estado social fuerte necesita un mercado pujante y emprendedores. El Estado tiene que estar al servicio de la producción y el trabajo. No al revés. La sociedad justa que avanza y cuida es aquella que no tiene prejuicios y tiene buenos sindicatos y buenos empresarios, y un gobierno centrado. El equilibrio es siempre justo. En estos años el equilibrio se rompió y con él las seguridades jurídicas que necesita un inversor. Se perdieron miles de empleos no solo por la tecnología sino también porque nadie arriesga a contratar y con ello comprarse un problema. Esa es la realidad.

Vamos a salir de este círculo vicioso con otra mirada.

En estas horas donde calienta la campaña electoral se advierte un aroma a cambio. Es sintomático que desde el FA ninguno de sus candidatos diga para qué quiere seguir en el poder. Ni una sola idea que no sea continuar en el gobierno, casi como una obligación, una misión. No se sostiene en ningún proyecto nacional, todo se resume en “vamos por el cuarto”, como si fuera un campeonato ¿Para qué?

Somos frontales en el debate y en la política, no nos gustan las risas de ocasión como publicidad de pasta de diente. El tiempo que vivimos y las cifras que se conocieron esta semana de violencia no lo admiten. La economía tampoco. Queremos respetar al ciudadano y decirle que lo que viene es un cruce de caminos. Para lo que hay que enfrentar importa el candidato y conocer sus equipos. No se pueden esconder.

Frente a nosotros está el FA más a la izquierda que conocimos. El principal asesor económico del Pit-Cnt ganó la interna socialista y será quien lidere el pensamiento económico. Es austeridad y trabajo o son impuestos y más Estado. Poniendo nombres: es Arbeleche u Olesker.

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