Ignacio Sienra
Ignacio Sienra

¡No hay petróleo!

Y ahora? ¿Qué hacemos muchachos? No hay petróleo en Uruguay. Qué momento para tremendo baldazo de agua fría, arriba de la “consolidación fiscal”. ¡Pero qué mala liga che! Parece de brujas.

Y ahora? ¿Qué hacemos muchachos? No hay petróleo en Uruguay. Qué momento para tremendo baldazo de agua fría, arriba de la “consolidación fiscal”. ¡Pero qué mala liga che! Parece de brujas.

Estábamos jugados a la aparición de petróleo en Uruguay. Una prueba más del delirio del Frente Amplio; insisten en partir de la base de realidades que no son nuestras.

Hay una frase de mi gran amigo José Luis Echevarría que es muy explícita de estos gobiernos: “si la realidad discrepa con la ideología, peor para la realidad”. Genial.

Allí donde hay una población envejecida o carente de educación para acceder a un empleo de calidad, ellos ven una clase media pujante, profesional, bien empleada y bien remunerada, capaz de bancar al estado con el impuesto a su salario.

Allí donde en invierno hace dos grados, ahí plantamos caña de azúcar porque está en el Manual. Y el Manual no se toca; en el peor de los casos se aplica por aproximación.

Notable lo de Ricardo Reilly la semana pasada en El País: el que nació para pito nunca llega a corneta.

Estos pitos que tenemos en el gobierno están haciendo un mal tremendo, impulsados por el sector que tiene el poder real, y que le ha quebrado la muñeca una y otra vez al presidente y a su ministro de Economía. El mismo sector que ha dejado un déficit fiscal del 4%, una Ancap recontra fundida, la peor educación de nuestra historia, la peor seguridad, cero infraestructura, Alas-U, y “ainda mais”.

Un megadesastre. Mujica y su herencia maldita.

Si lo miramos de manera egoísta muchos concluyen que lo mejor que le pudo haber pasado a Lacalle Pou, es haber perdido esta última elección, ya que si tenía que administrar esta herencia maldita, con la implacable e irracional oposición del Frente Amplio, la bomba le iba a reventar en la cara.

Pero bueno, no hay que ser egoísta y menos con el país y su gente.

Entonces debemos doblar el esfuerzo desde la oposición, desde el Partido Nacional, la Concertación, el Partido Colorado y el Independiente, desde los medios, y desde nuestros centros de actividad, para quitarnos de encima este lastre y retomar rumbos de gobiernos serios y racionales.

No es fácil, y lo que más cuesta es encontrar la persona. Porque de alguna manera deberá convencer a la enorme cantidad de exvotantes del Frente Amplio, que están totalmente decepcionados, pero temen volver a votar a los partidos tradicionales. Es ahí donde se debe jugar el partido, y poner tanto músculo como inteligencia.

En algún momento creímos que Vázquez aprovecharía la enorme oportunidad de consensuar con la oposición y gobernar bien y para todos. Que la tuvo, la tuvo.

Pero resultó ser el primer gran egoísta.

Llamó a la oposición para hacer demagogia. Los temas de seguridad van a comisiones, lo que significa enterrarlos.

Odia a la oposición, odia a todo lo que no sea de su entorno o le altere su tranquilidad.

Una cosa era gobernar cuando el viento de la economía mundial soplaba a favor y, además, su voz tenía el imperativo de ordenar de inmediato a todo el Frente Amplio. Otra, es con el viento en contra y con la bolsa de gatos permanentemente agitada.

Entonces no puede sorprender: Vázquez no calza los puntos. Y sin petróleo, se hunde más el modelo acabado.

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