Ignacio Munyo
Ignacio Munyo

La Seguridad Social

Llegó la hora de la verdad sobre una reforma necesaria, la del sistema jubilatorio. Pero, este debate crucial para el país, se mezcla con el de la LUC.

Con un eventual referéndum, la discusión sobre el régimen jubilatorio queda en un segundo plano, o lo que es peor, en una simplificación de superponer los temas. Un referéndum sobre la ley central del gobierno (el plan de reformas que dio base a la coalición), tiende a convertirse en una votación de medio término a favor o en contra del gobierno.

Hace pocos días, el presidente de la República fue contundente: “tenemos que dejar un sistema que funcione porque el actual es insostenible”. Y afirmó que “no medirá costos políticos” ni “mirará al costado” con relación a la reforma de la Seguridad Social. Ratificó la voluntad de impulsar la reforma, aunque la pulseada sobre la LUC incide en los plazos de una ley tan compleja.

El gasto previsional supera el 11% del PBI y menos de la mitad se financia con contribuciones personales y patronales (que ya son muy elevadas), lo que explica el 50% del déficit fiscal actual.

El gobierno anterior reconoció el problema, y el actual, constituyó la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS), con amplia representatividad para analizar el problema.

Un subgrupo mayoritario de los 15 técnicos de la CESS, alineados al oficialismo, presentaron un primer documento, que fue rechazado por los miembros de la oposición.

Lo primero que deja claro el informe es que “ni los actuales jubilados y pensionistas, ni las personas que estén próximas a los 60 años están comprendidos en ningún aspecto de las propuestas”.

Plantea la intención de un sistema mixto integral (hoy existen múltiples regímenes diferentes, dependiendo del sector de actividad), con una suba de la edad de jubilación, retiro parcial generalizado y pago mínimo independiente de los aportes realizados. Propone medidas para las AFAP, y la creación de una Unidad Reguladora para mejorar el control, de todas las entidades del sistema.

El sistema hereda una larga historia de heterogeneidades a corregir. Sin embargo, el ideal no puede bloquear una reforma en la que urge volver financieramente sostenible al sistema.

Y para ello no hay misterio: hay que reducir los pagos futuros del BPS con una suba de la edad jubilatoria, retiros parciales y fortaleciendo el ahorro individual privado.

Ceres ha publicado propuestas para consolidar el régimen de ahorro individual con una mejora sustancial de la información a los trabajadores afiliados, mejores incentivos para la competencia entre las AFAP y mayores estímulos a los aportes voluntarios para aumentar la futura jubilación.

La Radiografía Parlamentaria realizada por Ceres muestra que el 90% de los legisladores de la oposición tiene reparos en las AFAP: la mitad de ellos cree que el BPS debe administrar las cuentas de ahorro de las personas y el otra está convencido de que se deben eliminar.

Uruguay necesita una reforma de la seguridad social, y todo el sistema político lo sabe. Para que la reforma solucione el problema de sostenibilidad fiscal no solo hay que subir la edad de retiro, sino que debe tener un sólido componente de ahorro individual privado. Para tener una buena reforma, se tiene que aprobar con una composición parlamentaria similar a la actual.

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