Iglesia

Vaticano: cuatro días para asumir los abusos sexuales

Entre el jueves y el domingo el Papa reunirá a obispos de todo el mundo.

Papa Francisco: "El primer caso debe ser reconocer la verdad de lo que ha sucedido". Foto: AFP
Papa Francisco: "El primer caso debe ser reconocer la verdad de lo que ha sucedido". Foto: AFP

Entre el jueves 21 y el domingo 24 el papa Francisco se dedicará a definir la estrategia de la Iglesia Católica para frenar los abusos sexuales contra menores de edad por parte de sacerdotes. Francisco convocó para esos cuatro días en el Vaticano a todos los presidentes de la conferencias episcopales.

“Los invito a orar por esta reunión, que considero un acto de fuerte responsabilidad pastoral ante un desafío urgente de nuestro tiempo”, explicó el papa frente a la multitud de fieles reunidos en la plaza de San Pedro para la oración del Ángelus dominical.

El papa reconocía así no solo la gravedad sino su preocupación por un fenómeno que ha minado la credibilidad de la Iglesia y que ha sido encubierto y negado durante décadas.

Los líderes de las 113 conferencias episcopales del mundo, así como superiores de las congregaciones y grupos de víctimas de curas pederastas, cerca de 200 personas, fueron convocados para la reunión extraordinaria.

“Es el momento de la verdad. Aunque dé miedo y nos humille”, reconoció el arzobispo maltés Charles Scicluna, autor entre otros del informe sobre el fundador de los Legionarios de Cristo, el fallecido mexicano Marcial Maciel, entre los escándalos más graves por pedofilia vividos por la Iglesia.

Scicluna insistió en la necesidad de que “se rompa con el código de silencio, con la complicidad y con la negación, porque la verdad es lo que realmente cuenta”.

Otro de los miembros del comité organizador de esta reunión, el arzobispo de Chicago, Blase J. Cupich, afirmó que durante estos cuatro días se tiene que insistir en la “responsabilidad de los obispos” y en la “transparencia”, y que al volver a casa todos los participantes se den cuenta de que están “ante una encrucijada” y que es necesario “rendir cuentas”.

La cumbre de esta semana en el Vaticano es la primera de este tipo, y quiere ser una respuesta concreta al escándalo de la pedofilia y sobre todo a su encubrimiento.

“El primer paso debe ser reconocer la verdad de lo que ha sucedido”, subrayó el papa en la misiva en la que exhortaba a los participantes a prepararse para el evento celebrando reuniones personales con víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero.

“Si uno encuentra a una víctima, escucha sus gritos de ayuda, sus lágrimas, sus heridas psicológicas y físicas, no puede quedarse indiferente”, explica el jesuita alemán Hans Zollner, un psicólogo que ha viajado por el mundo para hablar con religiosos y seminaristas sobre el tema y uno de los organizadores de la cumbre.



Cambio de mentalidad. Desde que estallaron los primeros escándalos hace unos 35 años, la jerarquía de la Iglesia católica ha tomado una serie de medidas preventivas, adoptado leyes, pedido perdón y lanzado condenas, pero sin lograr que desaparezca la llamada “cultura del encubrimiento”, es decir la mentalidad de mantener todo en secreto.

“Los obispos tienen que cambiar de actitud, eso es más difícil que cambiar una ley”, reconoció Zollner al referirse a los más de 5.000 obispos con los que cuenta hoy en día la Iglesia católica.

“La credibilidad de la Iglesia está en juego”, admitió por su parte el jesuita Federico Lombardi, exportavoz del Vaticano, quien coordinará los debates.

Para el cura chileno Luis Badilla, a cargo de un blog especializado en temas de religión, se trata de un “momento decisivo para el pontificado”, marcado en estos seis años por los escándalos en Estados Unidos, Australia y Chile, entre otros países. “Queremos que esta reunión termine con decisiones concretas”, pidió Badilla.

El encuentro, que ha sido convocado bajo el título de “La protección de los menores en la Iglesia”, ha generado molestia en algunos sectores ya que excluye otros abusos como los padecidos por las monjas, inclusive sexualmente, por parte de clérigos. Sin embargo, como una señal fuerte, el papa expulsó el sábado de la Iglesia al cardenal estadounidense Theodore McCarrick, de 88 años, acusado de haber cometido abusos sexuales a menores.



Con las víctimas. La cumbre será precedida por una reunión que el comité organizador mantendrá con una docena de víctimas, entre ellas el español Miguel Hurtado, que llegará a Roma acompañado por el padre que denunció a un numerario del Opus Dei, condenado a once años de prisión por abusar de su hijo. También estará presente en esa reunión el chileno Juan Cruz, una de las víctimas durante su infancia del sacerdote Fernando Karadima.

La reunión comenzará con algunos videos de los encuentros que los presidentes de las Conferencias Episcopales han mantenido con algunas víctimas en estos días.

La cumbre comenzará el 21 con unas breves palabras del papa y después intervendrán cada día los relatores -serán diez en total-, entre ellos tres mujeres, la periodista mexicana Valentina Alazraki, que hablará de la importancia de la comunicación; la monja nigeriana Verónica Openibo y la subsecretaria del dicasterio para los Laicos, Familia y Vida, Linda Ghisoni.

De esta reunión no saldrá ningún documento, ya que lo que se pretende es una mayor conciencia del problema. Pero el comité organizador continuará el seguimiento del tema.

“En tres días no vamos a resolver el problema, pero ya que se celebre la cumbre es una buena cosa”, sostiene Scicluna, para quien estos crímenes son civiles y solo con la justicia se pueden reparar.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados