Mientras investigación tIENE más incógnitas, la presidenta no cree en suicidio

Surge sospecha de un crimen

Cada hora aporta un dato nuevo y simultáneamente crea mayor desconcierto. La nube que envuelve la muerte del fiscal Alberto Nisman es cada vez más oscura y densa. Y gran parte del desconcierto proviene de la Casa Rosada.

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Fiscal hizo ayer un llamado al entorno de Nisman y a periodistas a que colaboren en investigación. Foto: Reuters.

Ayer la presidenta Cristina Fernández de Kirchner usó nuevamente el canal que eligió para comunicar sus impresiones sobre el caso para dar un giro en sus opiniones: ahora descartó el suicidio y cree en un homicidio apañado por el hombre que el entorno K se ha encargado de demonizar: el destituido director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (ex-SIDE), Antonio "Jaime" Stiusso, el máximo jefe de los espías argentinos hasta el pasado 17 de diciembre.

Pero mientras la mandataria hace sus conjeturas, que acompañaron tanto el secretario de la Presidencia, Aníbal Fernández, como el secretario de Seguridad, Sergio Berni; la fiscal que investiga el caso, Viviana Fein continúa trabajando. Ayer la magistrada lanzó un llamado casi desesperado y pidió que todos los que conocieron a Nisman y estuvieron con él en los últimos días la ayuden a definir "quién es quién" en la laberíntica trama.

"Necesito saber quién es quién; les pido que colaboren conmigo", solicitó Fein desde la puerta de su fiscalía tras conocerse en las últimas horas que un periodista de Infobae tenía en su poder una carta del fiscal Nisman que ella desconocía y que un custodio del funcionario le había hecho llegar el sábado. "No puedo entender cómo no me lo acercaron", cuestionó con dureza.

El aludido periodista ya comunicó su disponibilidad a declarar cuando la fiscal lo desee. En tanto, Fein descartó por el momento llamar a declarar al hombre que ha permanecido en las sombras y cuyo nombre se repite insistentemente, sobre todo desde el gobierno: Stiusso.

Sin embargo, en las últimas horas otro nombre comenzó a cobrar relevancia: Diego Lagomarsino, el técnico en informática que colaboraba con Nisman y que le prestó la pistola Bersa Thunder calibre 22 que supuestamente usó el fiscal para quitarse la vida. "Estamos viendo si debe ser citado nuevamente o qué debemos hacer", señaló la fiscal.

Por lo pronto el diario Página 12 publicó ayer varias declaraciones de Lagomarsino donde contó su versión.

La pistola.

"No soy un agente de Inteligencia, no tengo nada que ver ni jamás conocí a Jaime Stiusso", fue lo primero que Lagomarsino le aclaró al diario de línea oficialista.

Y luego contó las razones del extraño préstamo. "Me dijo que era por seguridad. Que el día anterior lo había llamado Stiusso y le dijo que se cuidara de la custodia y que, además, tuviera precaución con la seguridad de sus hijas", explicó.

Sin embargo, el grueso de la información que ofreció ayer el matutino proviene de declaraciones que formula "una jueza" que conoce al técnico y contó las circunstancias, de la que el periodista no revela su identidad. "Diego cuenta que Nisman lo llamó por teléfono y, como declaró ante la fiscal, le pidió prestada el arma. Le dijo en esa conversación que Stiusso lo había llamado el viernes y le había dicho que debía tener cuidado. Que desconfiara de su custodia y que les pusiera seguridad a sus hijas. Eso es lo que le contó Nisman a Diego para justificar que le pedía el arma. Hoy en día, Diego llora todo el día. Está destruido y se siente culpable", explicó esa fuente al diario.

Y luego "la jueza amiga desde hace años de la familia del técnico informático", como la presenta el diario, refirió cómo fue la última vez que se vieron. "Diego contó que no fue muy largo. Como era habitual, lo hizo entrar por la puerta de servicio. Nisman estaba solo en el departamento y lo invitó a tomar un café. Le llamó la atención que se lo tuvo que preparar él mismo. Estuvieron sentados en la mesa y Diego dice que lo vio tranquilo. Al ratito se fue, pero esta vez por la puerta principal, algo que no era usual. También recuerda que la despedida fue sin darse la mano porque justo se abrió el ascensor, donde había unas mujeres, y no le dio tiempo", relató.

La versión no explica la razón por la que Nisman, propietario de dos armas de fuego, debió pedirle una al técnico para su supuesta protección.

Las escuchas.

Lateralmente a la investigación de la muerte, comenzó a circular ayer el audio de una de las escuchas grabadas por la investigación de Nisman.

El periodista Jorge Lanata prometió ayer dar a conocer hoy varios audios más en el programa que tiene a diario en radio Mitre.

El primer diálogo difundido pertenece al piquetero Luis DElía y al dirigente pro iraní Alberto "Yussuf" Khalil, señalado por Nisman como agente de Irán en el encubrimiento:

Alberto Khalil: Hola Luisito! Yussuf.

Luis DElía: Ah Yusito, ¿cómo te va?

Khalil: Bueno, mañana nos vamos a juntar. ¿Tenés para anotar? Bonpland 1828. Palermo, es Bonpland y El Salvador, es una casa, vamos a almorzar al mediodía. ¿A la 1 te parece?

D: A la 1 estoy ahí.

K: El otro punto, escuchame, por las dudas tené perfil bajo por diez días, por lo menos. Yo sé por qué te lo digo.

D: Bueno.

K: Yo sé por qué te lo digo.

D: Sí, Parrilli(*) me lo dijo recién...

K: Porque me acaban de llamar porque están enardecidos los de la vereda de enfrente. No queremos que nuestros jugadores corran riesgo de nada, ni que les rompan las bolas.

D: Bueno, perfecto listo, dale, dale.

(*) Se trata de Óscar Parrilli, en el momento de la conversación secretario de la Presidencia, actualmente director de la Secretaría de Inteligencia.

No fue suicidio, sostiene ahora la presidenta

"Los interrogantes que se convierten en certeza. El suicidio (que estoy convencida) no fue suicidio", sostuvo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en una nueva carta publicada ayer de mañana en la red social Twitter, donde advierte que al fiscal fallecido le proporcionaron datos falsos para la denuncia de encubrimiento. "La denuncia del fiscal Nisman nunca fue en sí misma la verdadera operación contra el Gobierno. Se derrumbaba a poco de andar. Nisman no lo sabía y probablemente no lo supo nunca. La verdadera operación contra el Gobierno era la muerte del fiscal después de acusar a la presidenta, a su canciller (Héctor Timerman) y al secretario general de La Cámpora (Andrés Larroque, además del expiquetero Luis DElía y el líder de Quebracho, Fernando Esteche) de ser encubridores de los iraníes acusados por el atentado terrorista de la AMIA", afirma ahora la presidenta. En su primera carta la mandataria estaba convencida del suicidio del fiscal, y se preguntaba qué lo había llevado a ello.

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