La guerra contra el terror

El Estado Islámico huyó de Ramadi

El ejército iraquí, apoyado por la coalición internacional que lidera EE.UU., logró expulsarlos.

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Efectivos del ejército y fuerzas especiales iraquíes plantan la bandera de su país. Foto: Reuters.

Los últimos combatientes del grupo Estado Islámico (EI) abandonaron ayer domingo un complejo gubernamental estratégico de Ramadi, dejando entrever la victoria para las fuerzas iraquíes en esta gran ciudad al oeste de Bagdad.

"Todos los combatientes de Dáesh (acrónimo árabe del EI) se han marchado. No hay resistencia", declaró el portavoz Sabah al-Numan, precisando que la zona aún debía ser despejada de minas y trampas explosivas colocadas por el EI en su huida.

En varias ciudades del país los iraquíes ya celebraban lo que es visto como una victoria frente al grupo yihadista.

Las fuerzas de élite antiterroristas y las tropas armadas respaldadas por bombardeos del ejército iraquí y de la coalición liderada por Estados Unidos, habían entrado con relativa facilidad el martes pasado en la ciudad, caída en manos del EI en el mes de mayo.

Pero los cientos de trampas y artefactos explosivos que siembran la ciudad, combinados con los kamikazes y los francotiradores, han dificultado la toma completa de la ciudad, seis días después del inicio de la ofensiva.

Situada a unos 100 kilómetros al oeste de Bagdad, Ramadi es la capital de Anbar, la mayor provincia de Irak, y comparte frontera con Siria, Jordania y Arabia Saudita.

Una victoria rotunda en esa ciudad permitiría lavar la denostada imagen del ejército iraquí, que recibió duras críticas tras perder amplias franjas de territorio ante los yihadistas en junio de 2014.

Aunque el gobierno iraquí no ha difundido un balance oficial de bajas en la operación en Ramadi, fuentes médicas en Bagdad señalaron que 93 miembros de las fuerzas iraquíes fueron heridos y hospitalizados solo en la jornada del domingo, y al menos cinco miembros de las fuerzas de seguridad han muerto desde el viernes, según varias fuentes.

Escudos humanos.

Por otro lado, más de medio centenar de yihadistas habían muerto en las últimas 48 horas, según fuentes militares iraquíes.

La cifra de combatientes del EI que aún resistían en la ciudad se calculaba el martes en varios cientos, pero decenas han muerto o huido durante la ofensiva.

Antes de marcharse, llenaron de explosivos la ciudad entera —carreteras, posiciones abandonadas, viviendas—, lo cual ha requerido la movilización de expertos en seguridad y ha ralentizado el avance de las tropas iraquíes.

Para escapar en seguridad, el EI ha utilizado además a civiles presentes en las zonas de combate como escudos humanos, según varios testimonios.

"Los combatientes de Dáesh han forzado a todas las familias que residían cerca del complejo a partir con ellos para permitirles huir hacia la periferia este de Ramadi", aseguró el responsable del barrio de Jaldiya Ali Dawood.

Los civiles que han logrado escapar explicaron que quedaba poca comida para quienes aún estaban atrapados en la ciudad.

Dawood añadió que cientos de familias habían logrado llegar a campos de desplazados en la misma provincia de Anbar, mientras que otras habían preferido ir a Bagdad o a la región autónoma del Kurdistán iraquí.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los habitantes de la provincia de Anbar suponen un tercio de los 3,2 millones de iraquíes expulsados de sus hogares desde junio de 2014.

Perdieron el 14% de dominio.

El instituto especializado en seguridad, inteligencia de defensa IHS Janes, con sede en Londres, estimaba la semana pasada que el Estado Islámico perdió durante este año un 14% del conjunto de los territorios conquistados en 2014 entre Siria e Irak. El grupo perdió el dominio de unos 12.800 kilómetros cuadrados, y controla unos 78.000 kilómetros cuadrados.

EL CONTRABANDO DE PETRÓLEO.

Golpe a los cisternas de yihadistas.

Rusia afirma estar atacando duramente el tráfico de petróleo del Estado Islámico hacia el mercado negro en Turquía, y para "demostrarlo" exhibió videos y fotos aéreas sobre la destrucción de columnas de decenas de camiones cisterna en Siria, en viaje hacia la frontera turca. En una conferencia de prensa en Moscú, reportada por varios medios, el general Serghei Rudskoy mostró a sus espaldas las imágenes, y afirmó que la fuerza aérea de Rusia destruyó 17 columnas esta semana, con un total de casi 2.000 camiones cisterna desde que comenzó su campaña de ataques en territorio sirio, en septiembre. Rudskoy afirmó que por y desde el paso sirio-turco de Zakho se contabilizó el tránsito de al menos 12.000 cisternas. Los ataques aéreos, agregó el militar ruso, consiguen dar en el blanco pese a los vanos esfuerzos de hallar vías alternativas que expongan a los vehículos lo menos posible.

Además, pese a los desvíos, "Turquía sigue siendo el punto final de la ruta del contrabando". Muchos observadores consideran, sin embargo, que Moscú justifica su accionar en Siria al atacar al EI y no solamente a los rebeldes contrarios a Al Asad.

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