Los efectos del cambio climático

Los incendios desatan un infierno en California

El bautizado “Mendocino Complex”, formado por otros dos focos ígneos, ya quemó un área equivalente a dos veces el departamento de Montevideo.

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El panorama es naranja, por donde se vea hay fuego, humo y cenizas: miles de bomberos combaten sin parar los mayores incendios forestales en California. Según las autoridades, el fuego arderá todo el resto del mes.

Las temperaturas podrían alcanzar los 43 grados centígrados en el norte de California durante los próximos días, con ráfagas de viento que avivan las llamas, según el Servicio Meteorológico.

En este momento la mayor preocupación es el incendio denominado Mendocino Complex, formado por los focos ígneos River y Ranch. Mendocino es el mayor de la historia de California, muy propensa al fuego. Anoche el área abarcada por el fuego creció unas 3.000 hectáreas y se acerca ya a las 121.400; 10 veces el área de San Francisco y casi el área de Los Ángeles.

Para una referencia local, el área en llamas en California es más de dos veces el departamento de Montevideo, que tiene 53.000 hectáreas.

Mendocino rompió el récord del mayor incendio de la historia de California, desplazando a Thomas, registrado apenas ocho meses atrás.

"Esto es parte del nuevo normal con el que tenemos que lidiar", dijo el gobernador de California, Jerry Brown.

Mendocino está ubicado al norte de San Francisco y está apenas contenido en 34%. Las llamas destruyeron 143 estructuras, de las cuales 75 eran residencias. Otros 11.300 inmuebles están amenazados.

Aunque mayor en extensión, el Mendocino Complex no ha sido tan devastador como el incendio Carr —también en el norte—, que ya quemó 67.628 hectáreas y se cobró la vida de siete personas y redujo a escombros más de 1.600 estructuras, incluidos 1.000 hogares. Su intensidad generó incluso un tornado de fuego; ahora está contenido en 47%.

Es el clima....

Los bomberos combaten el Mendocino Complex apoyados por helicópteros y aviones —incluidos dos gigantescos DC-10 y un 747— que lanzaban agua encima de las llamas.

Otro gran incendio, bautizado Ferguson, obligó al cierre de parte del turístico parque Yosemite y estaba controlado en apenas 38%.

Y para esta semana el pronóstico del tiempo no es nada alentador: mucho calor y poca humedad, lo cual contribuye para la expansión del fuego. Las autoridades combaten además un nuevo foco en un parque nacional en San Diego, que ya quemó 1.600 hectáreas y no está contenido. En los condados de Los Ángeles y Ventura, hay alerta sobre posibles incendios que con este tiempo se expanderían rápidamente.

El Pentágono anunció el lunes que enviaría a 200 soldados para ayudar a los bomberos en el combate de los incendios, muchos de los cuales alcanzaron tierras federales. El gobierno estadounidense ya había enviado a California cuatro aviones de carga adaptados como cisternas.

El presidente Donald Trump atribuyó la destrucción causada por los fuegos a las "malas leyes ambientales", sin mencionar a los evacuados o muertos en el infierno. "Los incendios en California están siendo magnificados y empeorados por las malas leyes ambientales que no permiten que se utilicen adecuadamente las grandes cantidades de agua fácilmente disponibles", dijo en Twitter el mandatario, criticado por retirar a Estados Unidos del acuerdo climático de París.

"Tenemos suficiente agua para combatir estos incendios forestales", dijo al New York Times Daniel Berlant, subdirector del Departamento Forestal y de Protección contra Incendios de California (Calfire). "Seamos claros: es nuestro clima cambiante el que conduce a incendios más severos y destructivos", explicó el experto.

Los incendios de gravedad en California son cada vez más frecuentes y violentos, tal y como demuestra que, según el registro oficial que se remonta hasta 1932, cuatro de los cinco fuegos más destructivos de la historia del estado se han dado en los últimos seis años.

La temporada de incendios en California también parece haber sufrido variaciones, ya que si antes se consideraba que octubre era el peor mes, inmediatamente después de que el verano dejara el monte muy seco, ahora también se dan fuegos de gran importancia fuera de ese período.

Un ejemplo de ello es el incendio Thomas, que fue declarado en diciembre de 2017 y que permaneció activo hasta marzo de 2018.

"Ha sido muy loco, llaman a esto la nueva norma (...). En años pasados, había uno o dos grandes incendios en un año. Ahora hay tres o cuatro fuegos enormes en una semana", comentó a Los Angeles Times Omar Estorga, capitán de bomberos del condado de Los Ángeles.

Varios años de grave sequía, con la excepción del invierno extremadamente húmedo de 2017, junto a los efectos del cambio climático, que es una de las prioridades políticas de California, son los principales argumentos que dan expertos y autoridades para explicar la agresiva y trágica racha de incendios que ha sufrido este estado recientemente.

En Europa también se está dando una ola de incendios.

El fuego asedia el sur de Portugal

Un incendio forestal visible desde la Estación Espacial Internacional amenazaba ayer martes una población turística en el sur de Portugal, con la Península ibérica golpeada por temperaturas extremas que empezarán a sentirse en el norte de Euro-pa. El fuego amenaza peligrosamente a la zona turística de Monchique, en las montañas del Algar- ve. Se esperan nuevos vientos, que podrían atizar las llamas. El fuego, declarado el viernes, ha dejado 30 heridos. El humo se dejó ver en una foto tuiteada por el astronauta alemán Alexander Gerst a bordo de la ISS. En la madrugada del martes, unas 250 personas fueron evacuadas de las poblaciones aledañas, mientras que las llamas, que ya devastaron más de 15.000 hectáreas de bosque, pasaron a apenas 500 metros de un convento del siglo XVII. Con un millar de bomberos, un centenar de soldados, más de 340 vehículos terrestres y 16 aeronaves en Monchique, se desplegó un dispositivo "sin precedentes para este tipo de operación", indicó el ministro del Interior luso, Eduardo Cabrito. Las autoridades portuguesas tienen el recuerdo aún fresco de los incendios del año pasado que mataron a 114 personas.

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