INFORME SOBRE DERECHOS HUMANOS

Gobierno de Biden también condena a “troika de la tiranía”

Informe del Departamento de Estado de Estados Unidos denuncia violaciones a los derechos humanos en Cuba, Venezuela y Nicaragua.

Manifestantes contra el régimen de Maduro enfrentados a la policía chavista. Foto: Reuters
Manifestantes contra el régimen de Maduro enfrentados a la policía chavista. Foto: Reuters

El Departamento de Estado de Estados Unidos denunció a Cuba, Venezuela y Nicaragua en su informe anual sobre derechos humanos, en el que expresó su preocupación por las torturas y ejecuciones extrajudiciales en esos países. Este documento, publicado ayer martes y relativo a 2020, sirve de guía al Congreso estadounidense a la hora de determinar la ayuda exterior que se concede a cada país.

Durante el gobierno de Donald Trump, el exsecretario de Estado John Bolton definió a los régimen de Cuba, Venezuela y Nicaragua como la “troika de la tiranía” en América Latina.

En la introducción del informe divulgado ayer, el nuevo secretario de Estado, Antony Blinken, afirmó que las “restricciones” del régimen en Cuba siguen vulnerando la libertad de expresión, asociación, religión, creencias y movimiento.

Estados Unidos asegura que “los funcionarios del Gobierno (cubano), por orden de sus superiores, cometieron la mayor parte de los abusos a derechos humanos”, entre los que citó ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y torturas contra disidentes políticos.

Estados Unidos califica a Cuba de “Estado autoritario”, donde “la libertad de prensa prácticamente no existe”.

Por otro lado, el documento se refiere al gobierno de Nicolás Maduro como “régimen ilegítimo”, ya que la Administración de Joe Biden sigue reconociendo como mandatario interino de Venezuela al líder opositor Juan Guaidó. “La corrupción de Nicolás Maduro ha agravado la terrible crisis humanitaria del pueblo venezolano”, escribió Blinken en la parte inicial del informe.

Estados Unidos también acusa a las fuerzas de seguridad venezolanas de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzosas, torturas y tratos crueles e inhumanos contra los detenidos. Además, reitera que no reconoce el resultado de las elecciones legislativas del pasado 6 de diciembre, en las que el chavismo obtuvo el 92% de los escaños y no participó el sector de la oposición liderado por Guaidó.

Sobre Nicaragua, el informe destaca que el “régimen corrupto” del presidente Daniel Ortega aprobó en los últimos meses leyes que son “cada vez más represivas” y limitan la capacidad de operar de la oposición política, la sociedad civil y los medios independientes.

También acusa a Ortega y a grupos paramilitares de llevar a cabo “una campaña de acoso, intimidación y violencia” contra la oposición.

El presidente Daniel Ortega en una situación difícil. Foto: AFP
El presidente Daniel Ortega en una situación difícil. Foto: AFP

En ese sentido, Estados Unidos responsabilizó a los paramilitares y fuerzas de seguridad de ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, torturas y detenciones arbitrarias, que supuestamente quedaron impunes.

Blinken advirtió que los derechos humanos están retrocediendo en el mundo y señaló su indignación además por las situaciones en China, Birmania y Siria. “La tendencia en materia de derechos humanos sigue avanzando en la dirección equivocada. Vemos evidencias de eso en todas las regiones del mundo”, indicó Blinken a los periodistas durante la presentación del informe anual del Departamento de Estado.

El alto funcionario aseguró que el gobierno de Joe Biden va a oponerse a las “violaciones de los derechos humanos donde sea que se produzcan y sin importar quienes sean los responsables”.

Blinken insistió especialmente en señalar el “genocidio cometido contra los uigures mayoritariamente musulmanes” en la región china de Xinjiang y la represión de las fuerzas armadas birmanas contra manifestantes que se oponen al golpe de Estado de febrero pasado.

El secretario de Estado también criticó al gobierno de Donald Trump, que centró su política en algunos derechos específicos como la libertad religiosa, a veces en detrimento de derechos de minorías o del acceso al aborto.

“No hay una jerarquía que haga que algunos derechos sean más importantes que otros”, afirmó, señalando que su Departamento dio vuelta a la página a “las opiniones parciales”.

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