Análisis

23 de enero

El 23 de enero de 1958 no es cualquier fecha para los venezolanos. Ese día cayó la que fue la última dictadura venezolana unánimemente considerada como tal si (generosamente) consideráramos que el actual régimen chavista no lo es.

Una enorme bandera venezolana en un acto de Guaidó el miércoles en Caracas. Foto: AFP
Foto: AFP

Ese día cayó como consecuencia de un levantamiento, en el que los estudiantes tuvieron un rol importante, Marcos Pérez Jiménez, un militar regordete, calvo y muy corrupto del que, sin embargo, al menos hasta hace algunos años todavía quedaban nostálgicos.

Pérez Jiménez, como muchos caudillos militares venezolanos, era del occidental estado Táchira. Era un andino, un "gocho". Y quedan nostálgicos porque en la década de los años 50 Venezuela parecía una tierra de oportunidades y recibió una gran cantidad de inmigrantes. Venían los portugueses a poner sus panaderías, los gallegos a manejar taxis y los italianos a invertir en la construcción. Y Pérez Jiménez, como tantos otros dictadores, quiso dejar su imagen asociada a la de grandes obras de infraestructura.

En esa época se construyeron el teleférico de Caracas y el emblemático hotel Humboldt, única edificación en lo alto del Ávila, la preciosa y verde montaña que cierra el valle de Caracas por el norte.

La capital venezolana que en 1950 tenía menos población que Montevideo entonces (704.567) "explotó" y en 1960 tenía 1,6 millones. Claro, la masiva inmigración interna llevaría a la proliferación de los ranchos en la falda de la montaña. Así aparecieron los "barrios", escenarios de una violencia terrible que creció año a año y que presenta cifra aterradoras, que acompañan el gigantesco deterioro de lo que alguna vez fue un país con chance de salir del subdesarrollo.

El dictatorzuelo, según la leyenda popular, corrió desesperado tras ser depuesto por la pista del aeropuerto de La Carlota con maletines de los que caían billetes. Y la década del 60, con las presidencias de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni, sería una década de avance para Venezuela. Ya en la década del 70 el sueño de la "Venezuela Saudita" y la corrupción del gobierno de Carlos Andrés Pérez comenzaron el camino al despeñadero.

Pérez Jiménez era aún joven en 1958 por lo que vivió mucho más y murió tranquilamente cerca de Madrid el 20 de noviembre de 2001. No sin antes, claro, recibir la visita de un embelesado Hugo Chávez.

Con el nombre de "23 de enero" pasó a conocerse luego una zona muy complicada del oeste de Caracas, un bastión chavista desde donde operaban los temibles "colectivos", grupos paramilitares.

En medio de mucha expectativa, llega otro 23 de enero. ¿Será la fecha de caída de otra dictadura en Venezuela y el comienzo del fin del enorme padecimiento de ese precioso país?

Me parece muy difícil. Ya cuando me fui de Caracas en 2008 había muchísima gente que, ilusionada, decía que el chavismo estaba por caer.

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