DISTURBIOS

Chile: 11 muertos en protestas

Nuevo toque de queda no logra detener disturbios en Santiago. Piñera, presidente de Chile, llama a la unidad. La capital amaneció con colegios y comercios cerrados. 

Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.
Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.

En casi todo Santiago de Chile se escucha el sonido de las bocinas de los coches en señal de protesta durante el inicio de la segunda noche de toque de queda en la capital chilena. Un decreto del Ejército, que tiene el control de la ciudad, prohibió a los ciudadanos salir hasta las seis de la mañana de hoy lunes.

Pero el estallido que explotó el jueves por el alza del precio del metro no se calma. Al menos ocho personas han muerto en los incendios producidos en medio de los saqueos: dos mujeres fallecieron en el municipio de San Bernardo, en el sur de la capital, un hombre murió en el centro de la ciudad y cinco personas perdieron la vida ayer por las llamas tras el saqueo de un depósito de ropa de Renca, al norte de Santiago.

La cifra de detenidos por los disturbios asciende a 716 personas, según informó el ministro del Interior, Andrés Chadwick. Durante toda la jornada de ayer y del sábado se han producido saqueos y enfrentamientos entre los manifestantes y la fuerza policial en diferentes ciudades del país.

Los helicópteros sobrevuelan desde anoche Santiago de Chile, controlado por unos 8.000 militares. Además, otras cinco regiones del país -Valparaíso, Biobío, Coquimbo, O’Higgins y Antofagasta- se encuentran en estado de emergencia, que implica restricciones a la libertad de traslado y de reunión a los ciudadanos. En todas estas ciudades los militares han decretado toque de queda para esta noche, donde se han registrado incidentes violentos.

En el puerto de Valparaíso hubo ataques a comercios y a estaciones de metro y la sede de El Mercurio de Valparaíso -el periódico de mayor antigüedad en lengua castellana- fue incendiada. Algunas aerolíneas han cancelado sus vuelos, supermercados y centros comerciales cerraron por razones de seguridad, mientras se registran cortes de luz y la gente busca comercios abiertos para abastecerse de alimentos. La mayoría de las farmacias están cerradas.

Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.
Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.

Debido a los disturbios, la capital chilena hoy una atípica jornada con los colegios cerrados y el servicio de metro operando bajo mínimos. El servicio subterráneo presenta daños que llegan a los 300 millones de dólares, según las autoridades. Cerca de 2,8 millones de usuarios lo utilizan diariamente y todavía resulta impredecible el funcionamiento de una ciudad con enormes dificultades de transporte.

La última vez que se había decretado el toque de queda en Chile fue en 1987, en los últimos años de dictadura de Pinochet (1973-1990). A diferencia de entonces, los manifestantes parecen no tenerle temor a la autoridad militar. Quienes lideran las protestas son menores de 30 años, que no vivieron el régimen militar, señalan los analistas.

Señales

El presidente chileno, Sebastián Piñera, buscaba ayer convocar voluntades de otros poderes del Estado para lograr un acuerdo que frene las violentas protestas en varias ciudades del país.

El mandatario, un millonario empresario, dio marcha atrás el sábado al alza del pasaje del tren subterráneo que detonó las manifestaciones.

Pero ni este revés ni el toque de queda lograron pacificar al país. Ayer, el mandatario se reunió con los jefes de los poderes legislativo y judicial en el palacio de La Moneda, a escasas cuadras del neurálgico punto de Plaza Italia donde el ejército desplegaba a esa misma hora tanquetas y soldados para contener las protestas.

“El tiempo hoy día nos obliga a recuperar la tranquilidad y la paz social (...). Creo que este acuerdo nacional, que debemos buscar por la buena y sana convivencia social, es la primera urgencia”, dijo Iván Flores, presidente de la Cámara de Diputados en una conferencia de prensa acompañado por Piñera.

Chile es conocido por tener una de las economías más estables de la región, pero presenta importantes niveles de desigualdad que han motivado movimientos de protestas por el acceso sesgado a educación de calidad, pensiones insuficientes y bajos salarios. Sin embargo, hasta ahora ninguna demanda había terminado en una revuelta como la del fin de semana.

El sociólogo Alberto Mayol, de la Universidad de Santiago de Chile, explica que "en una sociedad donde todas las prestaciones públicas son de mercado y donde la integración social se produce a través del consumo, las personas necesitan comprar para estar dentro de la sociedad y para ello necesitan endeudarse".

Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.
Disturbios en Santiago de Chile. Foto: AFP.

El endeudamiento es uno de los grandes males que afecta a los hogares chilenos. Uno de cada tres mayores de 18 años tiene un saldo financiero que no puede enfrentar con sus recursos.

Analistas coinciden en que el alza de las tarifas del metro [de 800 a 830 pesos (1,13 a 1,17 dólares], canalizó un descontento social latente. El propio Piñera aseguró que había “escuchado con humildad” la voz de sus compatriotas.

La revuelta ocurre a solo tres semanas de una cumbre de la APEC en que planea recibir al presidente de Estados Unidos, Donald Trump; de Rusia, Vladimir Putin y de China, Xi Jinping.

Las protestas han marcado un punto de inflexión para toda la política chilena, que no ha sabido interpretar ni canalizar el descontento.

Diferentes organizaciones de la sociedad civil publicaron una carta pública convocando a un nuevo pacto social.

Gobiernos que dan marcha atrás

En pocas semanas, diferentes gobiernos de América Latina han tenido que dejar sin efecto resoluciones que habían tomado por estallidos sociales o de la delincuencia.

El presidente de Ecuador Lenín Moreno enfrentó duras protestas tras aprobar un decreto que derogaba el subsidio a los combustibles. Las protestas encabezadas por movimientos indígenes provocaron 11 muertos y más de 1.000 heridos, por lo que Lenín Moreno resolvió deregar el polémico decreto.

En México, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se encuentra en medio de la polémica por liberar al narcotraficante, Ovidio Guzmán, (hijo de “El Chapo”) para evitar más violencia en las calles de Culiacán, Sinaloa. La detención, en la tarde del jueves, generó que la ciudad fuera tomada por los sicarios.

“Se trató de un operativo que realizó el Ejército, a partir de una orden de aprehensión de un presunto delincuente, pero como ya lo expliqué, hubo una reacción muy violenta y se ponía en riesgo la vida de mucha gente”, justificó Obrador.

El tercer caso ha sido el de Chile. La medida de aumentar 4 centavos de dólar el precio del boleto de metro provocó el actual estallido y Piñera dio marcha atrás.

Disturbios en Santiago de Chile. Foto: Reuters.
Disturbios en Santiago de Chile. Foto: Reuters.

Las deudas de un país de “buenos” indicadores

Aparentemente Chile era un oasis dentro de una América Latina convulsionada. Pero desde el jueves explotó como olla de presión con violentas protestas sociales. Según los expertos, se trata del estallido de un descontento de larga data.

La economía crece en torno a un 2,5% anual, un guarismo mejor que muchos en la región. Pero vivir se ha vuelto caro, el precio de la vivienda aumentó hasta un 150% en Santiago en la última década, mientras los sueldos apenas un 25%, según un estudio de la Universidad Católica.

El 70% de la población gana menos de 770 dólares mensualmente y 11 de los 18 millones de chilenos tienen deudas. Para acceder a educación de calidad, las familias se endeudan dado que los mejores prestadores son privados. Para el sociólogo Ernesto Ottone, “el estallido violento tiene un apoyo alto del resto de la sociedad. Se trata de una clase media que vive mejor que lo que vivía antes, pero que está frustrada ante sus aspiraciones”.

Disturbios en Santiago de Chile. Foto: Reuters.
Disturbios en Santiago de Chile. Foto: Reuters.
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