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Ajuste y pacto por anticorrupción

Dilma Rousseff promete medidas sin tocar a los pobres y darle más armas a la Justicia

Rousseff envía saludos a los adherentes del PT que asistieron a los actos.
Rousseff envía saludos a los adherentes del PT que asistieron a los actos.
José Mujica saluda a la presidenta Dilma Rousseff. Foto: EFE
José Mujica saluda a la presidenta Dilma Rousseff. Foto: EFE
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: EFE
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: EFE
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: AFP
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters
Dilma Rousseff asumió como presidenta de Brasil. Foto: Reuters

Dilma Rousseff inició ayer su segundo mandato presidencial en Brasil con el anuncio de ajustes económicos para enfrentar la desaceleración pero sin tocar a los pobres y un llamado urgente a un “pacto nacional contra la corrupción”.

“Sé que Brasil necesita volver a crecer, los primeros pasos de ese camino pasan por un ajuste en las cuentas públicas, un aumento en el ahorro interno, ampliación del crecimiento y elevación de la productividad de la economía”, sostuvo en un largo discurso ante el Congreso.

En ese sentido, agregó: “Haremos eso con el menor sacrificio posible para la población, en especial para los más necesitados”. Una promesa que repitió en otra alocución ante sus entusiastas seguidores a las afueras del palacio de Planalto.

"Coraje"

La mandataria aseguró que probará que se pueden hacer políticas sociales y mejorarlas. Sin embargo, remarcó que necesita “que la sociedad tenga paciencia y coraje para vencer los obstáculos”.
“El pueblo quiere salud, seguridad, más transparencia y quiere combatir -especialmente- la corrupción. Vamos a democratizar cada vez más, necesitamos equilibrio”, prometió Rousseff.

Varios mandatarios sudamericanos y el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, acompañaron a Rousseff en su investidura. Dilma compartió sonrisas y saludos afectuosos con Michelle Bachelet (Chile), José Mujica (Uruguay), Nicolás Maduro (Venezuela) y Evo Morales (Bolivia). También estuvo el presidente electo de Uruguay, Tabaré Vázquez.

Rousseff aseguró que la prioridad de la política externa de su Gobierno seguirá siendo la integración latinoamericana pero sin dejar de fortalecer lazos con EE.UU., la Unión Europea y Japón.

Casi 30.000 simpatizantes del izquierdista Partido de los Trabajadores (en el poder desde hace 12 años) acompañaron, bajo el aplastante sol de Brasilia, la ceremonia de investidura de esta exguerrillera de 67 años que en octubre triunfó en segunda vuelta, por apenas 3% de los votos, contra el socialdemócrata Aécio Neves.

Desafío

La mandataria deberá revitalizar una economía que ha dejado de funcionar y muestra signos de crisis desde que asumió el poder en 2011.
En aquel año, el PIB de Brasil acababa de crecer 7,5% en 2010, mientras que los analistas calculan que en 2014 se expandió apenas 0,13% tras una recesión en el primer semestre.

Para 2015 las expectativas no son mucho mejores: las estimaciones privadas son de un crecimiento de aproximadamente medio punto y una inflación superando la meta oficial de 4,5%.

“En este nuevo mandato vamos a crear, por medio de una acción firme y sobria en la economía, un ambiente todavía más favorable para los negocios, la actividad productiva, la inversión, la innovación, la competitividad y el crecimiento sustentable”, indicó.

Pese a la pérdida de impulso de la economía, el desempleo todavía está en sus mínimos históricos (4,8% en noviembre) y los programas sociales contra la pobreza y la desigualdad siguen dándole réditos políticos. Sin embargo, admitió que está obligada a dar un golpe de timón, aunque no adelantó las medidas que se tomarán.

Corrupción

Rousseff deberá combatir también la corrupción que alcanzó al gigante petrolero estatal Petrobras.
En ese campo, la presidenta llamó a “un gran pacto nacional contra la corrupción que involucre a todas las esferas del gobierno y todos los núcleos de poder, tanto en el sector público como privado”.

“El pueblo brasileño quiere más transparencia y más combate a todos los tipos de crímenes, especialmente a la corrupción, y quiere, además, que el brazo fuerte de la Justicia alcance a todos de forma igualitaria. No tengo miedo de encarar esos desafíos”, afirmó.

La mandataria prometió enviar al Congreso en los próximos seis meses un paquete de medidas para agilizar los juicios y endurecer las penas de los condenados por corrupción en el sector público y privado.

Dilma advirtió sin embargo que protegerá a Petrobras “de depredadores internos y de sus enemigos externos”.

La mayor empresa del país está en el centro de una trama de corrupción que involucra a un cártel de las principales constructoras de Brasil, que pagaban millonarios sobornos a cambio de contratos.

Treinta y nueve personas están siendo procesadas por la Justicia, y varios políticos aliados del Gobierno pueden correr la misma suerte. La policía estima que la red de corrupción movió unos 4.000 millones de dólares en la última década.

Ministros

. Ayer juraron también los 39 ministros del Gabinete de Rousseff, algunos de los cuales fueron anunciados recién el miércoles 31.
Dilma tuvo que hacer una verdadera ingeniería política para darle espacios a diez de los partidos que componen su amplia coalición, que abarca a todo el espectro ideológico nacional, desde el Partido Comunista a la derecha dura del Partido Progresista.

Los 39 ministerios fueron distribuidos entre los partidos de los Trabajadores (PT), del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), Republicano Brasileño, de la República, Progresista, Comunista do Brasil, Republicano del Orden Social, Social Democrático, Democrático Laborista y Laborista.

Dos ministerios clave, Hacienda y Planificación, fueron sin embargo confiados a técnicos independientes: Joaquim Levy y Nelson Barbosa, ambos partidarios del orden en el gasto público. 

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