VERANO 2019

El arquitecto que desafía la skyline en Punta

Fiel a su estilo, Rafael Viñoly provoca con el vanguardista diseño del nuevo San Rafael.

Viñoly en la presentación del proyecto del Cipriani Ocean Resort and Club Residences. Foto: Ricardo Figueredo.
Viñoly en la presentación del proyecto del Cipriani Ocean Resort and Club Residences. Foto: Ricardo Figueredo.

Rafael Viñoly (74) es sinónimo de innovación y vanguardismo en el mundo de la arquitectura. Literalmente, porque su trabajo no conoce de fronteras. El uruguayo vive desde hace años en Nueva York y ha dejado su huella en algunas de las ciudades más importantes del mundo, aunque sus creaciones tampoco han estado exentas de polémicas. Un primer proyecto para el Hotel Rafael fue presentado y cambiado al poco tiempo por los cuestionamientos públicos que recibió. Y su nueva propuesta también genera temores, típicos en una sociedad renuente a los cambios.

El hombre elogiado por construir en Carrasco uno de los aeropuertos más hermosos del mundo (según la calificación de varios expertos) y el audaz puente sobre la laguna Garzón (que no le gusta como quedó), también ha sido criticado por una polémica torre que construyó en Londres y que se llegó a decir que derrite los plásticos de los autos estacionados, con los reflejos de sol que rebotan en sus paredes vidriadas.

Viñoly estuvo en la presentación del proyecto del Cipriani Ocean Resort and Club Residences (valorado en 450 millones de dólares) y habló sin apuros con la humildad que caracteriza a los grandes. Vestido de la manera más sencilla y con sus habituales tres pares de lentes colgados sobre el pecho, confesó a El País que no le gusta el crecimiento urbanístico que ha modificado a Punta del Este en los últimos años.

“Lo veo mal (el desarrollo que ha tenido). Creo que se baja el nivel en vez de subirlo. Hay razones políticas y económicas detrás de eso, pero más que nada son situaciones de coyuntura. Yo creo que este lugar, no me refiero solo a Punta del Este sino a todo el Uruguay, tendría que estar posicionado de otra forma”, indicó.

Consultado sobre qué se podría hacer para mejorar la circulación y otros aspectos negativos de Punta del Este, respondió: “Creo que la administración actual tiene una buena estrategia para mejorar lo que se puede mejorar. Pero este problema no es de aspirina, hay que pensarlo de otra forma, para lo cual también se necesita apoyo. Estas cosas no las puede hacer Maldonado solamente, tiene que ser una estrategia nacional, yo creo que es completamente posible y mucho más fácil de implementar de lo que la gente cree”. El arquitecto también entiende que no es necesario cambiar la normativa, pero sí “aggiornar toda la parte política, elegir qué país se quiere tener”.

¿Error de diseño?

Londres. Un edificio diseñado por el uruguayo que ha dado que hablar. El edificio refleja peligrosamente los rayos del sol. Viñoly dice que no se respetó su proyecto.
Londres. Un edificio diseñado por el uruguayo que ha dado que hablar. El edificio refleja peligrosamente los rayos del sol. Viñoly dice que no se respetó su proyecto.

En 2015, un jurado seleccionado por la revista británica Building Design, luego de una instancia de votación popular, eligió por unanimidad a un edificio diseñado por el arquitecto uruguayo como el peor construido últimamente en el Reino Unido, habiendo sido inaugurado en el año 2009.

El rascacielos de oficinas, de 37 pisos y 160 metros de altura, ubicado en el distrito financiero de Londres, fue bautizado como Torre Fenchurch 20, aunque es conocido popularmente como Walkie-Talkie por su forma, que asemeja a los viejos intercomunicadores portátiles.

Entre otros problemas, los expertos dicen que su diseño cóncavo hace que los vidrios de las ventanas actúen como mega lupas, aumentando en más de 20 grados la temperatura del lugar hacia donde apuntan. La mayor anécdota que recorrió el mundo sobre esta torre fue la aparición de un lujoso automóvil Jaguar parcialmente derretido en un parking. Una bicicleta también resultó afectada por el calor.

Pero Viñoly se defiende y asegura que el edificio que finalmente se levantó, no fue exactamente el que él diseñó.

“Eso fue una de esas cosas que pasan en la profesión. El proyecto era distinto que el que se construyó. Lo compró alguien que lo cambió. Nosotros le avisamos, porque todo el proyecto es como si fuera una lente, y en realidad no era así, era como con unas escamas de vidrio que ‘cortaban’ ese efecto. Y creo que no se puede corregir”, indicó.

De todos modos, destacó la funcionalidad del edificio, que generosamente destinó un amplio espacio para uso público en su parte superior. “Lo que tiene ese proyecto es que inauguró una actitud con respecto al uso del espacio público. Yo siempre pensé que uno tenía que devolverle a la ciudad una posibilidad de ocupar una parte del volumen ambiental, que en realidad no tiene nada que ver con la superficie del terreno. Arriba tiene un parque enorme que es público, al que la gente puede subir para mirar la ciudad, comer. Todos los edificios en realidad son más anchos abajo que arriba, una forma que tiene un origen estructural. Pero con las tecnologías de ahora se puede hacer lo que hicimos nosotros, que fue darlo vuelta y recuperar una superficie igual a la del terreno para el uso público”.

Abandonado

Un icono, pero con defectos de construcción

Pese a que el viejo San Rafael es un emblema de Punta del Este, arquitectónicamente adolece de errores. No fue bien construido, según la opinión experta de Rafael Viñoly. Eso obligará a que prácticamente haya que construirlo de nuevo, para preservar una de las postales más emblemáticas de nuestro principal balneario.

El inversor italiano Giusseppe Cipriani prometió levantar un complejo de vanguardia en torno al abandonado edificio, que incluye en la primera fase 70 habitaciones de hotel, 75 apartamentos privados y un casino. El año que viene se pondrán a la venta 90.000 metros cuadrados de residencias adicionales. El hotel y las 75 club residences, será decorado por el arquitecto florentino Michele Bönan. Todos los muebles desde las mesitas de luz hasta las manijas de las puertas fueron diseñados por él y producidos por artesanos italianos. Bönan fue elegido para otros proyectos anteriores de Cipriani al interpretar a la perfección el estilo de lujo que persigue esta empresa familiar.

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