LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Pablo Bartol: “Nuestro plan fue mejor que la renta básica del Frente Amplio”

Sostiene que si su cartera hubiese seguido aplicado la receta del FA, hoy el Estado estaría “sin municiones” para auxiliar a los más afectados por la pandemia del coronavirus.

Pablo Bartol, ministro de Desarrollo Social. Foto: Marcelo Bonjour
Pablo Bartol, ministro de Desarrollo Social. Foto: Marcelo Bonjour

Pablo Bartol, ministro de Desarrollo Social, sostiene que si su cartera hubiese seguido aplicado la receta del Frente Amplio, hoy el Estado estaría “sin municiones” para auxiliar a los más afectados por la pandemia del coronavirus. Reconoce que su tarea es más difícil de lo que creía antes de entrar a la política, por los problemas que tienen que ver con la burocracia en los organismos públicos y porque hay personas que aún no tienen “el deseo” de salir de la situación en que se encuentran.

-¿Por qué eligió hacer la entrevista acá, en Camino Maldonado y Libia?

-Acá instalamos el modelo de lo que se viene, lo que estamos sembrando. La autogestión para la gente que vive en la calle. Veníamos del modelo de refugio nocturno, que es bastante cruel, porque a las 9 de la mañana se tienen que ir a deambular. Acá la clave es tener una llave, que es el símbolo de la autonomía de la persona. Es tener un lugar en el mundo, dejar de ser nómade. Es un sitio anclado en una comunidad. Acá, en el club Ombú Junior, quienes trabajan quieren convertir a las personas en situación de calle en su mejor hinchada. Con este sistema, en el que cada uno tiene su espacio para vivir de manera autónoma, las personas se sienten acompañadas, forman parte del sistema. Hoy tenemos aquí 24 módulos en los que viven 48 personas.

-¿Se imagina terminando su gestión en el Mides con el problema de la gente en situación de calle resuelto?

-Ojalá que sea casi resuelto. No quiero ser tan soberbio y decir que lo vamos a hacer nosotros solos. Primero necesitamos el apoyo de otros organismos. Estamos teniendo una ayuda importante de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) para instalar dispositivos de salud mental, para el tema de las adicciones. Y también la ayuda de organizaciones sociales. El Mides solo no lo va a resolver, pero sí pienso que con esta nueva forma de atender a las personas en situación de calle vamos a tener muchos egresos. Soy optimista. Nuestro ministerio no tiene que ser de la pobreza sino de la superación.

-Su debut en política fue en un año muy particular, en medio de una pandemia. ¿Contra cuántas paredes se dio en este tiempo?

-Nos dimos contra muchas paredes, capaz que la más complicada fue la de lograr jerarquizar al Mides. Nos encontramos con un ministerio que en la sociedad no tenía una gran valoración. Nosotros lo que queremos es generar un pacto de confianza con la ciudadanía para que vuelvan a confiar en que aquellos instrumentos que estamos desarrollando van a tener un resultado en las personas para superarse. Que sepan que cuando hacemos las transferencias económicas es porque en ese momento lo están necesitando como instrumento para salir adelante. No queremos que se piense más esto como una especie de cadena de vínculo en el que uno queda atado de por vida y genera una cierta dependencia. Para eso estamos haciendo una revisión de todas las transferencias: a quien se lo hacemos y si corresponde o no. Agarramos un ministerio que tenía 16 mil visitas atrasadas, gente que solicitó transferencias, porque las necesitaba, y había que hacerle visitas y no se les habían hecho. Con pandemia esta cifra pasó a 22 mil. Por eso para este año lo que arreglamos con el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) fue una visita masiva a todos los que tienen otorgadas la prestación. Esto es parte de nuestro pacto de confianza con la gente.

-Tiempo atrás blancos y colorados decían que se les daba plata a los que no trabajaban. ¿Eso es lo que quiere cambiar?

-Lo que quiero es que... Ojalá empiecen a trabajar. Habrá un período en el que además de trabajar van a seguir recibiendo la asistencia. Después, cuando estemos seguros que las personas están estables, ahí se la vamos a retirar. Y en caso de que pierdan el trabajo en el correr de un año se les va a asignar nuevamente.

-Y aquella idea de dar prestaciones a cambio de trabajo, ¿la manejaron?

-El Mides cuenta con el programa Uruguay Trabaja. Aunque tiene la debilidad de que es un poquito artificial, y no tiene mucho que ver con el mundo del trabajo real. Queremos que entren al mundo real. Por eso es que creamos una oficina de enlace laboral.

-¿Y cómo lo hacen? Porque hay gente que hace tres años no consigue trabajo y tiene que salir a competir hoy con desempleados que tienen hasta estudios terciarios…

-Esto complejiza la situación, pero si hablás con los empleadores lo que más piden es actitud, actitud y aptitud. Muchas industrias están teniendo un nivel de ausentismo del 25% de su personal. Queremos influir que se comprometan con el trabajo y que puedan superarse, apoyados por los planes del Mides. Si logran actitud van a ser muy valorados más allá de su capacitación. Acá vamos a darles el sostén anímico.

-Dicen que va a ser un año difícil, ¿están preparados para que aumente el número de personas en situación de calle?

-Si va a ser, la pandemia ya lo mostró y esta ola de crecimiento de contagios fue un nuevo golpe. Hemos generado tres dispositivos nuevos en este mes, y vamos a tener un adicional de 200 plazas para recibir personas.

-¿Le costó meterse en la política?

-Me costaron varias cosas. Una fue adaptarme a los tiempos del Estado. Todo tiene procesos más lentos y necesita de acuerdos con otros organismos. Es cierto hay cosas que quisiera que se resolvieran ya, pero dependen de otro organismo. También es verdad que el teletrabajo hace que vaya todo más lento, y algo que debería salir en tres meses sale en seis. Eso se me ha hecho casi que angustiante.

Pablo Bartol, ministro de Desarrollo Social. Foto: Marcelo Bonjour
Pablo Bartol, ministro de Desarrollo Social. Foto: Marcelo Bonjour

-¿Lo llevó a decir: “esto no es para mí”?

-No. Pero sí he pensado que esto es mucho más difícil que lo que se ve desde afuera.

-¿Entiende un poco más la gestión de Marina Arismendi, durante el gobierno del Frente Amplio que usted criticó?

-Lo que nosotros habíamos criticado era otra cosa, algo que va más allá de demoras que se pueden generar, por ejemplo, por la velocidad de movimiento que tiene un expediente. Eran más cosas conceptuales, de cómo plantarse frente a esa gente que necesita ayuda. Criticamos el diseño de los programas y su efectividad. Vinimos a introducir cambios porque antes los planes no lograban resultados.

-Desde el Frente, ahora, también critican su gestión. ¿Tienen puentes cortados con las anteriores autoridades o fuera de micrófono mantiene un diálogo positivo?

-Tengo un diálogo positivo y muy bueno. Tuvimos muy buenos intercambios cada vez que fui a las comisiones en el Parlamento. Con algunos hay diálogos que no necesitan ni prensa ni foto. Descubrí buena voluntad en muchos legisladores de la oposición y ganas de colaborar.

-¿Cuánto complejiza las adicciones la salida de la gente que está en la calle?

-Complejiza, y por eso insistimos en que de esto se sale en comunidad, porque hay mecanismos que son eficientes.

-El Mides atiende personas con grados de vulnerabilidad y adicción muy altos, gente que llega a tomar alcohol puro, por ejemplo…

-Sí, nos pasó con gente que estaba en uno de los refugios que pusimos en Barros Blancos. En cada una de las habitaciones les pusimos un frasquito con alcohol en gel. Al rato nos vinieron a avisar que estaban todos llenos de agua porque el alcohol en gel se lo había tomado y lo disimulaban con agua. Obvio que tenemos clarísimo que es un tema difícil de superar. Es central que la persona tiene que tener el deseo de salir. Si no lo tiene todo se hace mucho más difícil. Contra esto es que luchan los empleados que trabajan en los refugios: contra que hay personas que aún no quieren.

-¿Y cómo se cambia eso?

-Lo importante es lograr que algunos sí salgan y sean motores y tractores para que los otros hagan lo mismo. .

-¿Se acuerda de la frase del presidente durante la campaña, aquello de no dar un solo uruguayo por perdido?

-Sí.

-¿Le pasa que ve gente que es muy difícil que salga adelante?

-Lo que a veces pienso es: “este va a ser al último que podamos sacar”. Pero eso no me desanima a sacar al que está más próximo a salir. Si yo lo saco, ese va a inspirar a los que vienen atrás de él en la fila. Efectivamente a algunos los mirás y decís: “La pucha, este la verdad que va a ser el último al que yo pueda sacar”. Porque tiene un grado de tranca interior tan grande...

Fachada del Mides. Foto: Fernando Ponzetto
Fachada del Mides. Foto: Fernando Ponzetto (Archivo)

-Se ha reclamado mayor asistencia en medio de la pandemia. ¿Tienen margen para más?

-El año pasado hicimos un esfuerzo extraordinario con la duplicación de las asignaciones familiares, con las canastas para 300 mil personas mes a mes. Se vino el verano y ahora hicimos el plan de alimentación. Son refuerzos adicionales y es porque vemos que la cosa está más difícil. Por eso damos ese apoyo extraordinario. Hay un monitoreo continuo que vamos teniendo para definir qué medidas adicionales vamos a tener que dar. Por eso vemos cada vez mejor la prudencia que tuvimos en cómo manejamos los recursos que se iban a invertir en apoyar a la gente del sector informal. Otros países dieron un apoyo muy grande de arranque, luego lo bajaron y ahora lo cancelaron porque se quedaron sin recursos. Se quedaron sin municiones. Nosotros que hicimos las cosas con más cautela tenemos munición para seguir y se puede incrementar en este momento de dificultad. Lo que se nos pedía en su momento era darles 13 mil pesos a 300 mil personas por tres meses. Hoy vemos que hubiera sido por un año, y eso hubiera costado 1.000 millones de dólares que el país no tiene. El haber sido prudentes y dar lo que se podía dar en su momento, hace que hoy tengamos reservas para poder seguir acompañando en este momento difícil. Nosotros queremos hacer las cosas de forma gradual.

-Se refiere a la renta básica propuesta por el Frente Amplio…

-Eso mismo. Nuestro plan fue más justo que el del Frente, porque es más justo darles a las personas en función de la cantidad de hijos y no hacerlo como querían ellos que no importaba si la familia tenía uno, dos o tres hijos. Haber sido prudentes en ir dando el apoyo en cada momento cuando se podía fue una buena decisión. Además, es lo que nos permite tener una capacidad futura de endeudamientos en caso de que esto se ponga mucho más grave.

Auditorias y los informes que se vienen

-En los pasados gobiernos, y en la campaña se habló de que en el Mides se iba a destapar la caja de pandora, con casos que terminarían en la Justicia. Sin embargo las auditorias mostraron irregularidades pero no grandes temas penales.

-Cuando llegamos abrimos un cajón y encontramos un expediente que decía de un container con equipamiento médico en el puerto abandonado.

-Pero corrupción no se ha encontrado.

-Ahora voy. Primero un cajón y encontramos eso. Abrimos una caja fuerte y había cuatro armas. Eso fueron cosas que nos sorprendieron muchísimo. Fuimos prudentes e instalamos auditorias que llevaron bastante tiempo y están encontrando falencias de control. El presidente nos pidió esperar y presentar todo junto. Después de esas primeras alarmas que tuvimos, y comunicarlas enseguida, nos dimos cuenta que teníamos que hacer un trabajo más callado y prudente de revisión.

-Pero por el momento casos de corrupción no encontraron, ¿no?

-Hemos encontrado cosas que llaman la atención.

-¿Desprolijidades?

-Bueno, ya vamos a informar.

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