ELECCIONES

Manini Ríos, entre la demora de los militantes y la foto sin sonrisa

El líder de Cabildo Abierto vivió una jornada tranquila esperando resultados.

Manini Ríos habla a sus militantes. Foto: Gerardo Pérez
Manini Ríos habla a sus militantes. Foto: Gerardo Pérez

A las seis de la tarde no había movimiento en el Hotel Holiday Inn, en Colonia y Florida. Solo la prensa esperaba al candidato a la presidencia por Cabildo Abierto, Guido Manini Ríos que llegó una hora después, atendió a los periodistas, saludó con la mano a cada uno de los recepcionistas del hotel y subió a la sala Tokio, en el primer piso. Manini Ríos no saldrá de ahí hasta las nueve y media de la noche cuando estén los primeros resultados que lo colocarán en cuarto lugar.

El escenario estuvo por la calle Florida, que permaneció cortada. Ahí tampoco había gente. Su gente, la gente del general, la que le dice gracias le pide fotos y lo abraza, también demoró en llegar. A las ocho y media de la noche el lugar todavía estaba vacío. Una de las primeras militantes en acercarse, vestida de negro y con un pin amarillo de Cabildo Abierto, fue Marta. “Manini es la mejor opción, estoy convencida”, dijo. “Lo sé”, es el argumento para justificar su elección. Sabe, dijo, que Manini es la “clase de persona que tiene que llevar adelante al país”. Lo mismo dijeron después Noemí y Rosa, madre e hija, que decidieron apoyar al excomandante en jefe del Ejército porque están decepcionadas de los años de gobierno del Frente Amplio. Quieren seguridad, afirman, y creen que Manini se las va a dar.

Sobre las nueve y media llegó Guillermo Domenech que votó en San José. En ese mismo momento todas las personas que estaban en la sala con Manini bajaron y apoyaron el discurso de su candidato en el escenario que, entre gritos de “te amo general”, les agradeció a todos por el esfuerzo hecho durante la campaña. Aunque Manini dijo que tuvieron una “excelente votación” la mayor parte de los militantes esperaban votar mejor. De vuelta en el hotel, después de dar una conferencia de prensa en la que su equipo apoyó y asintió entre lo bajo cada una de sus palabras, a Manini lo paró una militante. Le pidió una foto. Extendió una bandera uruguaya y le dijo “sonría, Manini”. La cara del general no cambió.

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