DESAFÍOS POR DELANTE

Iglesias es optimista y pide un pacto educativo

Rescata crecimiento continuo y diversificación productiva.

Iglesias valora mucho la diversificación que tuvo la economía. Foto: F. Ponzetto
Iglesias valora mucho la diversificación que tuvo la economía. Foto: F. Ponzetto

Siempre optimista. El excanciller Enrique Iglesias, a sus 88 años, es memoria viva y un hombre que se entusiasma con las posibilidades de Uruguay, sin dejar de reconocer los muchos desafíos pendientes sobre todo en materia de educación, reforma de la seguridad social y abatimiento de la desigualdad.

El hijo de inmigrantes asturianos que llegaron a Uruguay en 1934 (él nació en España en 1930) y que entró al mundo del trabajo ocupándose de las libretas de fiado en el almacén familiar del barrio del Reducto, habló durante más de una hora ante alumnos y docentes de la Uruguayan American School que está celebrando sus 60 años. No tenía un apunte y mantuvo a unas 200 personas pendientes de sus palabras en un silencio reverencial.

Iglesias fue el primer presidente del Banco Central del Uruguay, el primer canciller tras la restauración democrática, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo y encargado de la Secretaría General Iberoamericana. Antes, en la década de los años 60 había colaborado estrechamente con Wilson Ferreira Aldunate, cuando este fue ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca durante el segundo colegiado blanco y había sido jerarca de la Unión de Bancos del Uruguay. Una trayectoria amplia que le ganó un respeto que trasciende a los partidos.

Iglesias comenzó su exposición con una frase que marcaría la tónica de su exposición: "En este país se ha hecho mucha cosa. Como decía Jorge Batlle: cuando me analizo, me descuartizo, cuando me comparo, me agrando", comentó. Es que Iglesias se afilia a la tesis de la excepcionalidad de Uruguay en un continente con pobreza y desigualdad siempre elevadas: es una de las diez democracias plenas del mundo, el país más igualitario, que respeta los derechos humanos y salió de la dictadura sin violencia, que tuvo una temprana vocación por lo social, que fue pionero en el voto femenino y que logró diversificar su economía sacando al agro de la dependencia de la carne y la lana, potenciando los servicios y desarrollando el turismo.

Los desafíos a su juicio están claros: "Nos faltó coraje para actualizar la educación, nos hemos quedado". Y por eso pide un pacto entre todos los partidos que prepare a los jóvenes al mundo de la digitalización y las nuevas tecnologías, potenciando su capacidad de innovar y asociarse. "En esa inversión va el futuro del país.

El plan Ceibal fue como volver a enseñar a leer y escribir. Se ha hecho mucho pero hay que hacer más. Todo el mundo habla del tema, pero no hay un pacto. Hoy Uruguay no es puntero en educación y eso es injusto con la historia. Es el tema más duro", dijo Iglesias. A los jóvenes les pidió involucrarse en la vida política. "Hay que seguir la vida nacional. La política no es algo externo. Es muy importante la política y la calidad de la política, más. Hay que estar enterado", le aconsejó a los jóvenes. Y pidió respeto a la tolerancia y a la ética que hicieron de Uruguay "un país respetable"

Iglesias destacó que Uruguay logró crecer 15 años ininterrumpidamente pese a que sus vecinos no lo hacían y abatir sustancialmente la inflación. Pero pidió profundizar la integración y la negociación conjunta, y procurar aprovechar desde el punto de vista comercial "que se abrió el mundo asiático" y la promesa que representa África. La ubicación geográfica de Uruguay, además de inmodificable, lo coloca "al lado del corazón dinámico de Argentina y Brasil". "Nos importa que crezcan por siempre los vecinos", señaló.

El desafío demográfico será un "enorme dolor de cabeza"

La respuesta de Iglesias cuando un estudiante le preguntó por qué concita respeto generalizado es simple: "Me gusta hablar, negociar, no pelear", y busca tener "un espíritu abierto y tolerante".

Para Iglesias el demográfico es un enorme desafío para Uruguay. En Uruguay hacia 2050 habrá alrededor de 3,75 millones de habitantes, un millón tendrán más de 65 años y 500.000 tendrán menos de 15 años y no trabajarán lo que crea un panorama " que será un gran dolor de cabeza", advirtió.

El panorama global lo desconcierta un poco. "Nunca vi un momento tan confuso, Hay un retroceso del multilateralismo", reflexionó. Y apuntó que "hay clases medias enojadas y están en todas partes porque no se han podido llenar las expectativas".

De todas formas, considera que en la economía uruguaya "se fueron encendiendo los motores, el país se ha ido ampliando", y en este sentido puso énfasis en la expansión de la forestación, la agricultura en el litoral, la lechería y el arroz. Iglesias recomendó "hincarle el diente al empleo y la pobreza, hay problemas muy serios con el empleo" en parte como consecuencia de la automatización.

Pidió mantener un ojo en la inflación. "La inflación la pagan los pobres. Ojalá que dure (su desaceleración). La confianza es central para la economía. La falta de confianza enfrenta", consideró Iglesias.

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