Retiro de la queja ante la OIT abre posibilidad de cambiar ley de negociación

Nuevo clima para las relaciones laborales

En menos de 20 días el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Ernesto Murro, logró desactivar transitoriamente un problema importante que tenía el nuevo gobierno: las cámaras empresariales accedieron pedirle a la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que, por el momento, no considere su queja formal contra la ley de Negociación Colectiva. 

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Empresarios y sindicatos en la instalación del Consejo Superior Tripartito. Foto: M. Bonjour

A cambio las gremiales empresariales consiguieron que el gobierno se haya comprometido a presentar este mismo año un proyecto de ley que modifique esta norma. Y se reservan el derecho de, si no hay acuerdo, replantear su queja ante la OIT.

En junio próximo la Comisión de Aplicación de Normas de la OIT iba a considerar el caso uruguayo junto a otros 24, y el panorama no era promisorio para el gobierno, porque en algunos dictámenes parciales previos la organización había considerado de recibo las objeciones empresariales. Uruguay hubiese podido quedar en una especie de "lista negra".

Ya el 2 de marzo en su discurso de asunción, Murro exhortó públicamente a las empresas a desistir por el momento de pedir que se analice la queja que presentaron en 2009.

Una carta al gobierno

Andrés Fostik, de la Cámara de Industrias, dijo a El País que Murro "casi no nos dio tiempo para pensar" y que en las cámaras empresariales primó la idea de que convenía, ante un gobierno recién asumido, enviar una señal de voluntad de diálogo y procurar que el diferendo se resolviese dentro del país y no en Ginebra, donde funciona la OIT.

Pero al mismo tiempo, los empresarios pidieron que en el diálogo que comenzará para revisar la norma debía, ineludiblemente, participar la central sindical. "El Pit-Cnt es la clave y sin él no tenía sentido", dijo Fostik. También se acordó que la firma del compromiso, que supone un "alto el fuego", se realizara en la Torre Ejecutiva y no en el Ministerio de Trabajo como forma de darle fuerza al compromiso asumido.

Fostik reconoció que le llamó la atención que el Secretariado Ejecutivo del Pit-Cnt decidiera por unanimidad participar del diálogo, porque en 2011 la central sindical había bloqueado en Ginebra cualquier intento de revisar la ley de negociación colectiva. A su juicio, el gobierno estaba "obligado a hacer algo" y la puesta en marcha de la negociación "fue su idea" porque la ley de negociación colectiva no cumplía con dos de los ocho convenios fundamentales que tiene la OIT.

El empresario consideró que Murro "mostró un empuje bárbaro" y que no corresponde pronosticar si se llegará o no a buen puerto, porque equivaldría a "prejuzgar".

La primera reunión de negociación se realizará el 23 de abril.

La queja de los empresarios ante la OIT es muy extensa, pero les preocupa en particular que la ley uruguaya no ampare la libertad de trabajo en caso de ocupación de lugares de trabajo, y que otorgue la representación sindical de las empresas con pocos trabajadores automáticamente al sindicato "madre" de la rama de actividad respectiva (el Untmra, por ejemplo, en el caso del sector metalúrgico).

A los empresarios les preocupa mucho también el concepto de "ultractividad" que supone que cuando un convenio vence y no hay acuerdo para su renovación sus beneficios se extienden por tiempo indeterminado. También preocupa a las gremiales que la ley no establezca suficientes límites en la información interna que las empresas deben hacer pública. Y pretenden que se cumplan las recomendaciones de la OIT en el sentido de que las negociaciones tripartitas deben ser las estrictamente salariales, en tanto que las que abarcan otros aspectos de las condiciones de trabajo deben ser bipartitas (y no involucrar, por tanto, al Estado, como hoy ocurre en Uruguay).

Milton Castellano, dirigente del Pit-Cnt, dijo a El País que los sindicatos, al igual que los empresarios, consideraron que había que darle una oportunidad al planteo que realizaba un gobierno recién asumido, pero advirtió que para la central sindical la ley de negociación colectiva es "muy buena". Recordó que es tomada como ejemplo a nivel internacional por lo que la central la va a defender. Enfatizó, además, que la ley que objetan los empresarios "es como un puzzle y todas sus partes encajan con las otras, por lo que cualquier cambio puede traer consecuencias en cascada".

"Estamos dispuestos a escuchar, pero es una muy buena ley que ha permitido que los convenios en más de un 90% de los casos hayan sido acordados entre las tres partes. Y vamos a aportar documentación que muestra que es una muy buena ley", adelantó Castellano.

A la oposición no le pasó inadvertido el acuerdo. El diputado del Partido Nacional Pablo Abdala, vicepresidente de la Cámara de Representantes e integrante de la Comisión de Legislación del Trabajo, comentó a El País que "el Pit-Cnt tuvo un cambio de actitud y eso es un cambio muy auspicioso", porque se habían vencido distintos plazos que la OIT había dado para cambiar la ley de negociación colectiva sin que hubiese modificación alguna.

Abdala ve una especie de "luna de miel" entre las cúpulas empresariales y el gobierno. "Hay una mayor apertura en el Ministerio de Trabajo y ya no hay un alineamiento manifiesto con el Pit-Cnt" en esa cartera. El legislador valoró positivamente que haya personas con trayectoria previa en el sector empresarial en la estructura del Ministerio de Trabajo.

Para Abdala, el director de Trabajo, Juan Castillo, "puede ser un buen componedor". Castillo, integrante del Partido Comunista que hasta su designación como director de Trabajo era vicepresidente del Frente Amplio, por años fue una de las figuras más representativas del Pit-Cnt desde su cargo de coordinador de la central sindical.

A juicio de Abdala, la Dirección de Trabajo durante el gobierno de José Mujica, que estuvo a cargo del exsindicalista Luis Romero, "había dejado muchísimo que desear". Agregó que "es un lugar muy sensible y se vio muy superada, por ejemplo, con el problema de Ecolat", la segunda empresa láctea del Uruguay que cerró luego de un duro conflicto sindical.

Ahora debería aprovecharse el buen nivel actual de relacionamiento para avanzar en la elaboración de una ley integral de seguridad laboral y en otra norma que aborde el acoso laboral que es un fenómeno creciente, opinó Abdala.

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