TESTIMONIO

Lucía, en los ojos de su abuelo

Yo lo viví desde lo triste a lo feliz. El embarazo venía normal, no se advertía nada extraordinario. Cuando llega el nacimiento, vamos con la expectativa de que salga todo de acuerdo a lo esperado. Te dice el médico: "Tiene una lastimadura en la espaldita".

Cuando te dicen ‘espina bífida’ no lo tenés en tu universo intelectual. Para nada. Llegás a tu casa y abrís la computadora y mirás lo que es. Es algo que moviliza. Fue algo muy fuerte.

Yo veo en mi hijo y mi nuera toda su lucha y esfuerzo. Ellos edificaron su casa, lo que implicó pensarla con espacios más grandes para que Lucía pueda moverse adecuadamente. Uno vive la vida sin pensar en esas cosas que son gigantescas, que pueden ser un escollo para mucha gente. Uno vive distraído.

La Teletón significó mucho. Fue un cambio en calidad. Yo noté que sus padres entendieron un montón de realidades. El centro la ayudó, primero que nada, en su autoestima. En poder entender realidades parecidas y similares. Aprender a quererse en la realidad que le tocó vivir. Lo que significaron las férulas para que pudiera pararse, las sillas de ruedas que son de un diseño pensado con un criterio personal. Siempre pensaron en el beneficio del usuario. Esas cosas valen oro. Ahí notás el compromiso y la atención.

En la escuela ella se insertó saludablemente. Además logró la cercanía, el compromiso y el apoyo de todos sus compañeros. Lo que yo viví con ella en la escuela es valiosísimo. Ella es muy activa en el compromiso de hacer. Empezó a sentirse más integrada al mundo.

Realmente significa mucho porque ella te da fuerzas para seguir haciendo lo que hacés todos los días. Y con más intensidad y más polenta.

*Robert Parrado, psicólogo y Lic. en Seguridad Pública.

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