RESPONSABILIDAD POR TRAGEDIA

Lo empujaron para robarle y un camión lo embistió y mató; conozca los detalles del caso

A los pocos días fueron detenidos los responsables. Uno de ellos era Miguel Ángel Moreira, de 25 años, quien fue condenado a 22 años de penitenciaría.

Operativo policial en los accesos a Montevideo. Foto: Darwin Borrelli
Operativo policial en los accesos a Montevideo. Foto: Darwin Borrelli

Veintisiete de agosto de 2019, 17:00 horas. Camilo (14 años) y Santiago (15) andan en bicicleta, uno al lado del otro, por la Ruta 1 rumbo al puente del arroyo Pantanoso. Dos personas aparecen corriendo desde el barrio El Tobogán, ubicado a la derecha al puente, suben un terraplén ubicado al inicio del puente y los interceptan. Los amigos adolescentes se sorprenden. Camilo se asusta porque una de las personas que llega corriendo saca un revólver y lo golpea en la cabeza. En el forcejeo, Camilo pierde el dominio de la bicicleta y con la rueda de adelante choca contra la parte de atrás de la bicicleta de Santiago.

Ese mismo día, a esa misma hora, un hombre maneja un camión rumbo al puerto de Montevideo. Va por los accesos de la ruta y el tránsito está congestionado. Su vehículo, de semirremolque, va a unos 42 kilómetros por hora. Al pasar por la zona del puente ubicado sobre el arroyo Pantanoso, embiste a una persona. Frena el camión y se baja. En ese momento ve cómo una mujer tapa el cuerpo con un parasol.

Esos dos hechos sucedieron paralelamente y convergieron en una tragedia: la muerte de Camilo. El conductor del camión enseguida fue hasta donde estaba Santiago. “No fue su culpa, nos quisieron robar”, le dijo el adolescente de 15 años. Cuando los delincuentes que sorprendieron a Camilo y Santiago forcejearon con el primero y lo golpearon, provocaron que el adolescente cayera sobre la ruta contigua y en ese momento pasaba el camión que terminó atropellando al joven. Los delincuentes, uno mayor de edad y otro menor, al ver toda la situación salieron corriendo de vuelta hacia El Tobogán.

La investigación, en su primera etapa, estuvo a cargo de la fiscal Ana Vallverdú, que comenzó a recabar información para esclarecer si alguien había empujado a Camilo provocando el trágico desenlace. A los pocos días fueron detenidos los responsables. Uno de ellos era Miguel Ángel Moreira, de 25 años y con un antecedente por hurto en año 2015. El menor que lo acompañó ese día, en tanto, se entregó.

Como había sospechas de que se estaba frente a un homicidio el caso recayó en la fiscal especializada en esa área, Mirta Morales. Para la representante del Ministerio Público, el mayor de edad, quien llevaba el arma, era responsable de un homicidio muy especialmente agravado a título de dolo eventual lo que, en esencia, quiere decir que el delincuente sabía que el desenlace que se terminó dando era “posible o probable”. Bajo esa premisa Morales comenzó a recolectar evidencia para probar el hecho durante un juicio oral y público y pedir una condena de 25 años para Moreira. Ayer se conoció la decisión de la Justicia.

Juicio.

Morales expuso durante la instancia judicial su teoría del caso basada en distintos testimonios -algunos de testigos de identidad protegida-, análisis de cámaras y de distintos peritos.

La fiscal de Homicidios expuso que Moreira, “en la violencia típica del delito de rapiña, forcejea y golpea en la cabeza a Camilo, provocando que el mismo cayera sobre la ruta, siendo trágicamente embestido en el momento por un camión de gran porte que circulaba correctamente por la carretera”.

La Justicia terminó dando por válida la prueba presentada por la Fiscalía y condenó a Moreira a 22 años de penitenciaría. El adolescente ya había sido acusado y enviado a una dependencia del Inisa como coautor del hecho.

En la sentencia judicial a la que accedió El País, el juez Pablo Nieves argumentó que fue un homicidio muy especialmente agravada a título de dolo eventual, como sugirió Morales, y explicó que Moreira “eligió aparecerse por sorpresa desde un costado de la ruta, unos pocos segundos antes de que los ciclistas llegaran, utilizando violencia física y psicológica y provocando que la víctima se viera altamente limitada en sus movimientos evasivos”, lo que terminó derivando en la tragedia.

“No hay forma de reparar el dolor”

La madre de Camilo, que murió tras ser empujado por un delincuente a la ruta, participó durante todo el proceso judicial que terminó en una condena del responsable. Fue asesorada legalmente por el consultorio jurídico de la Udelar, a cargo de Juan Raúl Williman. “Yo creo que no hay forma de reparar el dolor que siente una madre, pero por lo menos ejerció el derecho de participar en los dos procesos que se llevaron a cabo. Contra el adolescente ya condenado a medidas socioeducativas privativas de libertad y contra el mayor sentenciado hoy (ayer) en primera instancia”, indicó Williman a El País.

Laura, la madre de Camilo, pudo escuchar “del propio juez la sentencia definitiva”, valoró el penalista e hizo hincapié en que ese “es el fin último del Consultorio Jurídico” de la Udelar. Williman valoró que la madre “pudo contar con el apoyo del consultorio y de la Unidad de Víctimas del Sindicato Único del Inau (Suinau)”. Y sentenció: “Laura es otra mamá muy valiente que me toca conocer en estas situación tan delicadas y desgraciadas”.

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