INVESTIGACIÓN

Así operaba la mafia que ocupó 5 casas en Montevideo y las vendió a US$ 8.000

Se estima que la organización criminal tiene contactos en un registro o en la Intendencia de Montevideo. Se trata del mismo grupo que se apropió de terrenos de argentinos en el este del país.

Delincuentes tenían información registral y de deudas de tributos de viviendas en Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra
Delincuentes tenían información registral y de deudas de tributos de viviendas en Montevideo. Foto: Nicolás Pereyra

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El “negocio” comenzó con un escribano hoy anciano y un colaborador que se dedica a ventas inmobiliarias. Con el pasar del tiempo, se fueron sumando otros delincuentes. Es evidente que la banda tiene contactos a nivel registral o de la Intendencia de Montevideo, porque manejan información de las personas fallecidas y sus bienes y saben si estos tienen o no deudas de tributos inmobiliarios. Con esos datos, la mafia falsifica títulos de propiedad de los inmuebles y luego los venden a bajo precio.

En los últimos 20 años, el accionar de la banda se circunscribió a los balnearios ubicados cerca de Punta del Este.

A mediados de la década pasada, la gavilla incluyó a Montevideo en su radio de acción. Uno de los delincuentes se enteró de que habían fallecido los dueños de cinco casas ubicadas en la calle Salto y Maldonado.

El único heredero de esos bienes se había ido a vivir al extranjero y luego se afincó en Durazno. Desde ese departamento cobraba los alquileres de las cinco viviendas.

Años más tarde, el propietario se atrasó en los pagos de la contribución inmobiliaria y tal extremo llegó a oídos de la banda de estafadores.

El dueño de la casa no sabía lo que le esperaba.

El escribano, hoy condenado por usurpar terrenos en el este, hizo su trabajo.: falsificó las firmas de los propietarios de los cinco inmuebles fallecidos.

Con esos títulos apócrifos, la mafia vendió las casas y los negocios posteriormente fueron inscriptos en el registro de propiedades.

El abogado del heredero estafado, Enrique Sayagués, dijo a El País que cada casa valía entre US$ 100.000 y US$ 140.000, y agregó que la mafia las liquidaba en US$ 8.000.

En una primera instancia se realizó la falsificación del contrato de compraventa de una sola vivienda, la que fue adquirida por una persona que pidió que el negocio fuera refrendado por una escribana. Esa profesional no detectó que los títulos eran fraudulentos.

Semanas más tarde, el novel comprador se enteró de que había sido estafado y no quiso reclamar la casa ni el dinero que había pagado. Dio por perdido ese dinero. Poco después terminó preso en la cárcel de Las Rosas. Es posible que no quisiera que lo investigaran por haber participado en una maniobra con inmuebles.

Las otras cuatro casas del heredero también fueron vendidas en forma fraudulenta, según dijo Sayagués.

Los delincuentes pagaron dinero a los inquilinos de esas viviendas y las casas fueron ocupadas. En tanto, el heredero de las viviendas pretende que las devuelvan. Le pidió a Sayagués que inicie una denuncia penal y una acción civil de nulidad, y hoy el abogado realiza los últimos ajustes de una denuncia penal que será presentada en la Fiscalía en una fecha ya determinada, afirmó el profesional. “Me faltan algunos datos de las promesas de venta (de las cinco casas) falsificadas. Están agregadas en un expediente judicial de escrituración forzada que promovieron estos señores. En estos días las vamos a copiar. Con ese material completaremos la demanda civil de nulidad y la denuncia penal por falsificación y estafa”, expresó Sayagués.

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