ENTREVISTA

Mercados volátiles exigen más ética y profesionalismo

En Uruguay hay preocupación por elevar los estándares profesionales y proteger al inversor final por parte del Estado.

Diane Nordin -  presidente del Consejo de Administración de CFA Institute. Foto: Marcelo Bonjour
Diane Nordin - presidente del Consejo de Administración de CFA Institute. Foto: Marcelo Bonjour

Para Diane Nordin, presidente del Consejo de Administración de CFA Institute (asociación global de profesionales en inversión) las instituciones públicas de Uruguay (BCU, MEF) y los fondos de pensión, realizan una destacada labor en el cuidado del inversor final, alineando sus objetivos con las tendencias globales y trabajando en forma coordinada. La experta en finanzas sugirió que las administradoras de fondos de pensión deberían contar con un set mayor de oportunidades de inversión. Nordin estuvo en Montevideo para participar de la entrega de diplomas a los CFA Charterholders de la generación 2019. Dejó además su impresión a propósito de las condiciones de inversión imperantes en un contexto de volatilidad e incertidumbre global. A continuación, un resumen de la entrevista.

—Como profesional del sector, ¿cómo definiría el momento por el que atraviesan los mercados?

—Este es un momento muy interesante, un punto de inflexión. Diez años después de la crisis financiera global, seguimos viendo muchos cambios. Se observan nuevos ajustes a las regulaciones a nivel global y también podemos ver mucho interés por adquirir educación financiera por parte de los reguladores, para proteger a los inversores finales y que sean más responsables de su retiro futuro.
De todos modos, hay un gap muy importante entre dónde estamos y donde deberíamos estar. Cada país y región es diferente, pero hay cosas en común: la responsabilidad está ahora en los individuos por de asegurar su futuro (podes decir también cumpir sus objetivos financieros). Depende de nosotros, los profesionales de la industria de inversiones, trabajar con los reguladores y los gestores de portafolio para aumentar los estándares profesionales, de modo que el inversor final pueda confiar en que el sistema es justo y estable y que los profesionales que trabajan allí se merecen que ese inversor ponga en sus manos su futuro. Hay mucho camino por recorrer aún para llegar a ese ideal.

—En un mundo volátil, con mucha incertidumbre y riesgos para el inversor, la profesionalización del agente de inversión resulta mucho más trascendente…

—Absolutamente, y diría más: como estamos en un entorno macroeconómico de bajo crecimiento y los retornos futuros van a ser más moderados que en el pasado, es aún más importante contar con inversores profesionales confiables, en un contexto donde deberán tomar más riesgos para lograr los objetivos financieros; y cuando se asumen mayores riesgos, por ejemplo en el mercado de acciones, se necesitan profesionales capacitados, experientes, con altos estándares profesionales y principios éticos.
Los mercados volátiles también traen oportunidades. Hay que ir a los fundamentos que todos entendemos: el poder de generar ganancias, la calidad de las compañías, etc. Atentos a esos fundamentos, hay que asumir el riesgo en forma estratégica e inteligente para largo plazo, aún en mercados volátiles. El inversor debe saber que hay que ser paciente y esto es parte de la educación financiera. Cuando se invierte para el retiro que será en 20 años, los activos financieros que se pueden elegir son volátiles. Un inversor novato va a cometer errores, comprar cuando todo sube y vender cuando baja y eso es muy dañino. Por tanto, insisto en la virtud de la paciencia, para los inversores y también los clientes. Para ello, es necesaria la confianza del segundo acerca del primero.

—En los últimos días, se reunió con autoridades del Ministerio de Economía, del Banco Central y representantes de los fondos de pensión locales, ¿qué impresión se lleva de la plaza uruguaya?

—Estoy realmente impresionada del profesionalismo y la calificación que encontré en Uruguay. Y noté que las preocupaciones entre distintos actores del mercado son notoriamente coincidentes, eso habla muy bien del foco puesto en los asuntos que interesan.
Una preocupación compartida, sobre todo en los fondos de pensiones, es la de contar con un mayor set de oportunidades de inversión para poder invertir los activos en acciones corporativas, algo muy apropiado para un horizonte de largo plazo.
También escuché fuerte y claro el interés en proteger al consumidor, o sea al inversor final. En esto vi un claro liderazgo del Banco Central, que ha llevado adelante iniciativas para asegurarse que los inversores cuenten con la información que precisan, que sus asesores tengan la calificación necesaria.
Además, aprendí sobre los programas que han lanzado para capacitar a los mandos medios del sector público para que pueda tomar mejores decisiones. Hay preocupación por elevar los estándares y una agenda que es coincidente con los problemas globales, y ajustada a las tendencias que se observan hoy día. Son iniciativas que está llevando adelante el Ministerio de Economía que me impresionó y me gustaría compartir con autoridades de otros países, como un claro ejemplo a seguir.
Además, observé que el Banco Central tiene una estrecha vinculación con otros bancos centrales para tomar las mejores prácticas sobre mercados y así evitar los errores que se cometieron en otros lados. Es de destacar ese nivel de apertura y adaptación que se ve en el país. Son cambios que muchas veces requieren modificaciones regulatorias y es necesario educar a un mundo muy alto de agentes que deben estar alineados. Eso lleva mucho tiempo pero veo a Uruguay trabajando en forma destacada en ese sentido.

—Una reciente encuesta de CFA Institute a nivel global reflejó que los desafíos de un nuevo paradigma laboral también alcanzan al mundo financiero. El 43% de los profesionales de inversiones cree que su empleo cambiará de manera sustancial en los próximos 10 años…

—El profesional de inversiones del futuro va a requerir entender la tecnología, sin excepciones. No necesita ser un máster en el mundo digital, pero sí saber lo suficiente para mantener su actividad. Muchos de los procesos manuales, como leer los reportes financieros, puede ser automatizado y seguramente lo será. Pero es la síntesis de esa información y la estrategia que se aplica lo que quedará en manos de los profesionales. Es inteligencia artificial + inteligencia humana para lograr mejores resultados; no nos van a reemplazar los robots, pero serán esas máquinas las que harán parte de nuestro trabajo repetitivo y nuestro tiempo se dedicará, con la mejor información, a leer de mejor manera los riesgos y obtener mayores rentabilidades para nuestros clientes. No hay que tenerle miedo a las máquinas, al contrario, son aliadas.

—Seguramente haya sesgos generacionales a la hora de adaptarse a esa nueva realidad…

—Depende de las personas. Hay un autor, Ronald Kahn, que ahora trabaja para Blackrock, que suele decir que “no es un buen momento para hacer un portafolio de alguien mayor de cincuenta años, pero sí resulta excelente para ser un inversor de 28 años con orientación cuantitativa”. No quiero generalizar que los inversores mayores en su totalidad no se van a apoyar en la tecnología y los jóvenes sí, pero fácilmente podemos asegurar que los jóvenes se apoyan más en ella.
Si se cree en la colaboración, el trabajo en equipo, se podrá ver el valor que la ciencia de la información y la inversión cuantitativa trae mucho valor al proceso de inversión.

—¿Concretamente, dónde están las mejores oportunidades de inversión en la actualidad?

—Lo primero es tener en claro cuál es el horizonte temporal de la inversión, basado en diferentes objetivos. Se puede ahorrar para la educación, comprar una casa o ahorros de largo plazo para el retiro. A corto plazo la volatilidad es un grave problema y hay que preocuparse, pero es una oportunidad en el largo. Y cuando uno tiene un objetivo de largo plazo y hay volatilidad, el inversor debe “mirar para el otro lado” (es decir, no angustiarse y hacer movimientos en el portafolio que tanto daño han hecho en el pasado), asumiendo que está con un asesor profesional. Que es ético, transparente, que no cobra demás e informa al detalle sobre lo que ocurre.

—¿Cómo manejar entonces este contexto de volatilidad para quienes invierten a corto plazo?

—Hay que ir por inversiones muy seguras, aunque tengan bajo retorno. Depósitos bancarios, o bonos de buena calidad y corto plazo, a uno o dos años. A pesar que las tasas de interés son bajas, no hay que asumir más riesgos. No es momento para tener posturas más arriesgadas, insisto, aunque haya oportunidades que parecen buenas. Por ejemplo, infraestructuras es un sector que ha dado muy buenos retornos, pero no es líquido. Y cuando el contexto es adverso ni siquiera se pueden vender las participaciones en ese sector. Cuando más corto el horizonte temporal, más líquidas las inversiones, más fácilmente vendibles de forma de obtener flexibilidad. Son principios básicos, probados a lo largo del tiempo, pero que el inversor y su agente tienen que tener en cuenta siempre.

—¿Qué lugar ocupan los mercados emergentes en un mundo de tasas bajas?

—Para inversores con un horizonte temporal largo, sin duda es recomendable invertir en emergentes, a pesar que los retornos en estos mercados han caído en relación con otras oportunidades de inversión. Pero no compraría un índice de mercados emergentes, hay que ser selectivo de dónde invertir.
Por ejemplo, hoy invertiría en fondos con equipo gerencial probado y que ha pasado épocas de auge y de caída, por diferentes entornos de mercado. Así, construiría un portafolio core, que serían el centro de la inversión Adicionalmente, sería selectivo en elegir bien otras inversiones en aquellos mercados que están pasando por turbulencias políticas. No los evitaría, elegiría bien a qué productos apuntar en ese contexto. En la inversión core tendría los beneficios de participar del crecimiento económico o un escenario más favorable del país, y luego selectivamente aprovecharía oportunidades de trading. Para ello, debería analizar bien la moneda, si asumo riesgos crediticios en un mercado emergente, etc. El mercado de riesgo corporativo ofrece enormes oportunidades para un inversor experimentado.

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