URUGUAY DEBERÍA AVANZAR EN ACUERDOS SIMILARES CON COLOMBIA Y PERÚ

Chile puede ser una puerta segura hacia el Pacífico

Paulina Nazal, Directora de Asuntos Económicos Multilaterales de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales del Ministerio de RR.EE. de Chile, destacó que el Tratado de Libre Comercio que se firmará mañana martes entre Uruguay y Chile es el primer paso de una estrategia que el país del Pacífico ha denominado convergencia en la diversidad".

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Paulina Nazal. Foto: Darwin Borrelli

La funcionaria entiende que Uruguay debería firmar otros acuerdos similares con Colombia y Perú, de forma de completar los TLC con todos los integrantes de la Alianza, y luego elevar la mirada hacia los megaacuerdos que se avizoran en el Pacífico. A continuación, un resumen de la entrevista.

—¿Por qué un TLC con Uruguay?

—Esta iniciativa de integración ha sido un objetivo prioritario de la política de comercial que ha tenido Chile en los últimos años. Quizás el matiz entre la época en que se inicio la Alianza del Pacífico y el enfoque que estamos teniendo ahora con la Presidenta Bachelet, es el foco en la región. Y es así como nuestro objetivo principal ha sido tratar de integrar a otros bloques regionales a esta iniciativa, en esto que llamamos "convergencia en la diversidad".

Tender puentes, esa es la idea. Generar puentes con otros bloques regionales, por ejemplo Mercosur. Y en esa línea, se ha hecho un trabajo de ambas partes tratando de buscar cuáles son las áreas en las que la Alianza del Pacífico con el Mercosur pueden trabajar conjuntamente con miras a una mayor integración regional.

No olvidemos que el destino natural para buena parte de nuestras exportaciones, fundamentalmente de las pequeñas y medianas empresas, es la región. Mientras mejor tengamos pavimentado ese camino mejor será para ellos operar en este mercado regional.

—O sea que el impulso para un acuerdo con Uruguay parte de la Presidenta Michelle Bachelet…

Desde que asumió se le dio este perfil mucho más regional. Uno de los objetivos principales de la Alianza es sin dudas la mirada hacia el Asia Pacífico. Pero evidentemente, somos unos convencidos de que mientras más integrada esté la región de América Latina, mejor nos posicionamos en Asia. En esa línea es que se generó este trabajo con el Mercosur.

A nosotros siempre nos ha interesado mucho tratar de profundizar todos los lazos económicos y regionales que tenemos con los países de la región. El proceso de negociación de Chile partió en los ´90 y en ese marco nosotros negociamos con el Mercosur propiamente dicho. Pero también vemos que veinte años después de este acuerdo comercial, amerita algún tipo de upgrade. Con Mercosur hemos tratado de avanzar, pero con los socios individualmente también tenemos trabajo bilateral que hacer.

Es así que avanzamos con Uruguay; ambos presidentes en febrero se propusieron la meta de mejorar y profundizar las relaciones. Así fue que surgió esta negociación, que yo diría que avanzó bastante rápido. Se analizaron las áreas temáticas que no se trabajaron con el bloque y en las que podemos avanzar bilateralmente.

—¿Por ejemplo?

—Hay muy buena voluntad de ambas partes en conseguir negociar temáticas novedosas, como servicios, como el sector electrónico, medidas de facilitación del comercio, tenemos algo inédito también que es un capítulo de género.

Esto para nosotros también es un aprendizaje, porque Chile por primera vez tiene en un acuerdo de libre comercio un capítulo de género. Los resultados de este acuerdo van a profundizar definitivamente las relaciones entre ambos países.

—En algunos ámbitos se afirma que hay muy poco camino para avanzar entre estos dos países dados los acuerdos ya establecidos…

—Ahí hay algo que no es completamente efectivo; lo que está completo es la liberalización arancelaria, previsto en el marco del acuerdo con el Mercosur. Estas otras áreas, todavía no están trabajadas. Un capítulo sobre comercio electrónico no teníamos, compromisos en materia de propiedad intelectual tampoco teníamos, mejorar el acuerdo de servicios tampoco, ahora es indudable que tendremos una relación comercial mucho más amplia, en un universo que no es el arancelario.

—O sea que las ventajas arancelarias que ya existían son una parte menor de un verdadero acuerdo bilateral…

—Pero es nada. Cada vez los aranceles importan menos, Y por ello lo que queremos mejorar son las otras disciplinas. Las medidas no arancelarias que siempre existen, también queremos mejorar los procedimientos en materia sanitaria y fitosanitaria para que las exportaciones en ambos sentidos sean más fáciles, más transparentes, y no se conviertan en medidas que resulten trabas al comercio.

Nosotros hemos experimentado con otros países, que nos demoran mucho los permisos de acceso de nuestros productos, un trámite, una licencia, y eso es una barrera no arancelaria. No nos pasa seguido con Uruguay. Pero igual hay compromisos de mejorar y agilizar los permisos. Está claro que con voluntad, con compromiso, con transparencia, cualquier plazo se puede reducir, y allí está la clave para un comercio más libre.

—¿Este acuerdo es más beneficioso para Uruguay que para Chile?

—Yo creo que es beneficioso para ambas partes. Definitivamente. Nosotros vemos con muy buenos ojos la posibilidad de implementar las medidas que hablábamos para el comercio, y también para los servicios; otro nicho para nuestros exportadores es precisamente aumentar el intercambio de servicios entre ambos países.

Hay mucha demanda en Chile, Los servicios corresponden al 70% del PIB, responden al 70% del empleo, es un sector clave de nuestra economía, por lo tanto amerita un tratamiento especial en el ámbito internacional. Nosotros exportamos servicios profesionales, servicios de industrias creativas, vendemos servicios de tecnología, eso ha sido creciente, se han triplicado las exportaciones de servicios en los últimos años. Yo creo que ahí hay una oportunidad. Y ustedes también tienen un buen potencial en ese sentido. El intercambio puede ser muy fructífero.

—¿Por qué Uruguay como primer paso hacia una integración con los países del Atlántico?

—Uruguay siempre ha sido un país afín con Chile. Y nunca hemos tenido una relación bilateral compleja. Entonces yo creo que para Chile y Uruguay también, es un buen ejemplo demostrar que podemos hacer cosas en pro de una mayor integración y aumento del comercio. Cuando se unen las voluntades políticas para avanzar en este tipo de procesos las cosas fluyen bien.

Dimos un paso hace poco con Brasil, firmamos un acuerdo en materia de inversiones. Son pasos que como país queremos dar con todos. Es impensable una integración regional sino tomamos en cuenta a los países del Mercosur.

Por otra parte, nos reunimos hace unas semanas con Argentina, lo que se está tratando en el marco de una comisión binacional son áreas de trabajo donde ir avanzando y en particular se está hablando de cadenas globales de valor y complementariedad productiva. No se está hablando de TLC con Argentina o Brasil como con Uruguay, pero se avanza en otras áreas de trabajo, con cada una a su ritmo.

—¿Uruguay debería dar los mismos pasos con Colombia y Perú?

—Yo lo recomiendo 100%. Países chicos como Uruguay y como nosotros, alejados de mercados importantes, la única manera de avanzar regionalmente es tener un marco regulatorio, con reglas claras y transparentes y los TLC, si se negocian bien, proveen de esas herramientas a los países.

Lo importante es dar las señales, los inversionistas vienen a los países cuando saben que están dispuestos a asumir compromisos de reglas claras. Y un TLC es una estrategia súper potente de atracción de inversiones. Pienso que sería buena cosa que siguieran con Colombia y con Perú el mismo camino que van a hacer con Chile y que ya lo tienen con México. Y no dejar de elevar la mirada hacia los megaacuerdos como los que se negocian con Asia-Pacífico.

La estrategia de Bachelet es la "convergencia en la diversidad".

—La estrategia de buscar acuerdos en medio de las diferencias la tomo Chile como bandera propia...

—Es un término que acuñó nuestro Canciller. Convergencia en la diversidad es "trabajemos en todo lo que nos une y aceptemos todo lo que nos separa, pero avancemos". Y esa postura ha sido bien vista por los demás países. Es justo reconocer que si alguna nación le ha puesto fuerza a esta nueva forma de relacionarnos ha sido Chile. Es una manera de avanzar en una región como la nuestra, con tantas diferencias, es buscando los puntos comunes.

—Los otros países de la Alianza están de acuerdo con estas estrategia?

—Perú, Colombia y México están totalmente de acuerdo. Hay un consenso de los cuatro países miembros por trabajar con el Mercosur. Hay un programa de trabajo ya acordado entre nosotros. En ventanilla única, certificación de origen, facilitación de comercio, cooperación aduanera, todos temas donde tenemos posibilidades de ir avanzando con metas más ambiciosas. Y Mercosur toma estas iniciativas, las acepta, y ya se han calendarizado diferentes actividades en todas estas áreas de trabajo que tenemos en común.

—El quinto miembro del Mercosur es Venezuela. ¿Hay negociaciones también?

—La postura de Chile ha siempre abierta. Bienvenido el que quiera trabajar y el que comparta los principios. No hay ningún camino trazado todavía, pero no excluimos a nadie.

Paulina Nazal.

Directora de Asuntos Económicos Multilaterales de la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon) de Chile. Ingeniero Comercial de la Universidad de Chile y Master en Economía Aplicada de la Universidad de Nva York.

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