NOMBRES DEL DOMINGO

Por siempre Andrés Iniesta

Jugó durante 22 años en el Barcelona, donde fue capitán y figura. Marcó el gol que sacó a España campeón del mundo y ahora espera por Rusia.

Foto: AFP

"Buenas tardes a todos". Silencio. "Esta rueda de prensa es para hacer pública..." Silencio. Suspiro. Silencio. "Para hacer pública la decisión de que esta temporada es la última en el club". Ojos al cielo. Lágrimas. Silencio, otra vez. No era cualquier silencio así como tampoco era un llanto más. El silencio del 27 de abril pasado era un silencio que hablaba y eran las lágrimas de uno de los mejores jugadores de la historia del Fútbol Club Barcelona, del fútbol español y, claro, del fútbol mundial.

Lloraba, Andrés Iniesta (34), porque decidió dejar de jugar en el Barça después de 22 años, porque le puso fecha a la última vez que se pondría la camiseta del único club al que defendió en su vida. Lloraba como cuando a los 12 años dejó su ciudad y a su familia para irse a vivir solo a 500 kilómetros de casa y así cumplir el sueño de su padre, que no fue más que el suyo propio: que su hijo fuera jugador de fútbol. Aunque nunca imaginó, ni él, ni nadie, que su hijo marcaría la historia, no solo del Barcelona sino también de la Selección de España. Nunca imaginó, José Antonio Iniesta, que un país entero gritaría, casi a coro, el nombre de Andrés, como forma de agradecimiento. Porque, es sabido, las alegrías del fútbol casi siempre se transforman un poco en las alegrías de la vida.

El sueño del chaval.

Si tiene que elegir los momentos más especiales de su vida, Andrés elige el nacimiento de sus hijos, su casamiento con Anna, y el 29 de octubre de 2002. Ese día su sueño se hizo realidad y con él, el de su padre.

Nació en Fuentealbilla, un municipio ubicado en la provincia de Albacete que tiene poco menos de 2.000 habitantes. A los ocho años su padre lo llevó a dar la prueba para jugar en el Albacete Balompié, el equipo de su ciudad. Andrés quedó seleccionado y su familia ahorró durante tres meses para poder comprarle unos zapatos de fútbol.

Sus entrenadores de entonces dicen que desde el primer día se dieron cuenta de que aquel niño bajito y de piernas flacas era distinto a los demás, que tenía una generosidad que no era habitual, que prefería dar un buen pase para que otro hiciera el gol, que entendía al juego de una manera particular. "Tengo que estar en todo, para crear oportunidades para mis compañeros y para marcar", dijo a los 10 años en una entrevista que recoge el documental Iniesta de mi vida. Quizás por eso, dos de los equipos más importantes de España se fijaron en él: el Barcelona y el Real Madrid. Y lo que viene a continuación es lo que ya se sabe: Andrés Iniesta se fue a jugar a las inferiores del cuadro culé, a pesar de ser, hasta ese momento, hincha del Madrid.

Lo que no todos saben es que Andrés rechazó la primera propuesta del club. No estaba preparado para dejar su casa tan rápido. Sin embargo, un día, aunque sabía que iba a ser difícil, decidió que sí. Que iba a irse a La Masía (la cantera del Barça). Y aunque lloró cada noche que estuvo lejos de su familia durante los primeros meses, se quedó. Y nunca más se fue.

Empezó a destacarse entre los demás niños y jóvenes. Empezó a jugar en la selección de España. Con ella fue campeón de Europa en la categoría sub 16, sub 19 y sub campeón del mundo sub 20. En 1999, con las inferiores del Barça ganó un mundial de clubes con un gol suyo. Sin embargo, uno de los momentos más felices de su vida ocurrió el 29 de octubre de 2002, cuando a los 18 años el entrenador Louis Van Gaal lo puso a jugar en la primera división del club, en un partido contra el Brugge, en Brujas, Bélgica. Andrés Iniesta había empezado a escribir la historia. O la historia de su sueño. Que, en definitiva, es un poco la historia de los hinchas culés, de los españoles y de los fanáticos del buen fútbol.

De a poco empezó a entrar en los partidos del Barcelona. Primero desde el banco, después como titular, después como referente. "Es tan bueno que era imposible no ponerlo", dijo sobre el medio campista Pep Guardiola, entrenador del Barça entre 2008 y 2012. De su equipo y de su gloria, Iniesta fue una pieza fundamental: aquel cuadro ganó 14 de las 18 competiciones en las que participó en esos cinco años.

Todo iba bien para Andrés. El sueño del niño de Fuentealbilla ya no era sueño y era una realidad que había superado todas las expectativas: era el capitán del Club Barcelona y además era un nombre fundamental para aquel equipo que, sin dudas, era (es) uno de los mejores del mundo.

Hay quienes dicen que nadie sabe por lo que ha pasado Andrés Iniesta para llegar a donde llegó, que nadie lo conoce, realmente. En 2009, tras la muerte de su amigo, el futbolista español Dani Jarque, Andrés atravesó una gran depresión que repercutió también en su cuerpo. En un año tuvo cinco lesiones que lo dejaron sin Copa Confederaciones y que casi, casi, lo dejan sin mundial. Pero Iniesta no se podía quedar sin Sudáfrica 2010. Y Vicente del Bosque, entrenador de la selección de España, lo sabía, y todos los españoles lo sabían. Así que lo esperaron, casi hasta el último día, casi como diciéndole que confiaban en él, en que llegara. Y llegó.

Jesús Navas corre por el lateral hacia el área rival. Van 115 minutos de juego. Jesús pasa la pelota al medio campo. Rebota en un holandés. Le queda en el pie a Andrés Iniesta, que le da un pase de taco a Cesc Fábregas. De Fábregas de nuevo a Jesús y de Jesús a Fernando Torres que viene abierto por el lateral. De Torres a Iniesta, mientras va entrando al área cuando un defensa holandés captura la pelota y acaba con la ilusión. Pero una vez más llega a los pies de Fábregas que ve a Iniesta solo frente al arco contrario. Un zapatazo de derecha que parece ir en cámara lenta, que detiene el tiempo para cambiar la historia. Es la final del Mundial de Sudáfrica 2010 y España acaba de salir campeón tras ganarle uno a cero a Holanda. El gol fue de todos, pero fue de Iniesta, que en el Mundial de Rusia, tendrá una nueva, una última oportunidad de vestir la roja.

Un futuro entre vinos y fútbol

Hacía un año y medio o dos que Andrés Iniesta vivía cada partido como si fuera el último. Sabía que ya no era el mismo, que su cuerpo no podía ser el mismo. Decidió jugar el 2018 consciente de que iba a ser el final de su carrera en el Barcelona y, por ende, quería jugar como lo había hecho siempre: dejando todo de sí. Cuando se supo su salida del equipo español, se manejó la hipótesis de que Andrés se fuera a terminar su carrera al Chongqing Dangdai Lifan, de China, pero un comunicado oficial del equipo confirmó lo contrario. Por el momento, el futbolista está pensando en el Mundial de Rusia, que será su último campeonato con la selección española y además se encarga del emprendimiento que tiene con su familia en Fuentealbilla, Bodega Iniesta.

Iniesta tiene una bodega con su familia en Fuentealbilla
Iniesta tiene una bodega con su familia en Fuentealbilla
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