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El nuevo rostro de Colombia

Luego de lograr un importante respaldo, el presidente Iván Duque comienza a gobernar en un escenario pleno de desafíos: guerrillas, narcotráfico y economía.

Iván Duque
Foto: AFP

El tamaño de los desafíos que tiene por delante el flamante presidente de Colombia, Iván Duque Márquez (42) es enorme. La seguridad interna, el narcotráfico, el proceso de paz con la mayor guerrilla latinoamericana y las amenazas de otro grupo activo, el alud migratorio desde la vecina y explosiva Venezuela son solo los ítems principales de su agenda. El discreto crecimiento de la economía, con algunos sectores importantes de la producción con el pie en el freno, como la minería, son el telón de fondo con el que Duque asume la conducción de este vasto país sudamericano.

Para este joven abogado y experimentado dirigente político de la centroderecha colombiana los retos son grandes sí, pero el respaldo popular con el que llegó a la primera magistratura fue en sí mismo un hito histórico: aseguró su victoria en primera vuelta, resultado prácticamente inédito en la historia electoral colombiana.

Político de pedigrí.

Duque ha sido señalado como el "delfín" del expresidente conservador Álvaro Uribe, y pese a su juventud ha tenido una extendida carrera política. Tal vez influya en ello la profunda tradición política de la que viene, hijo de un connotado abogado, político y periodista, Iván Duque Escobar (1937-2016), y de una prestigiosa politóloga, Juliana Márquez, buena parte de la historia moderna de las últimas décadas pasó por su casa. Duque Escobar desempeñó altos cargos políticos durante la presidencia de Andrés Pastrana, a quien sirvió también el joven Iván Duque como asesor en el Ministerio de Hacienda.

Poco después ocupó un puesto en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) como consejero principal para Colombia, Perú y Ecuador. Más tarde efectuó una asesoría en Naciones Unidas y también fue asesor en asuntos internacionales para el entonces presidente Álvaro Uribe.

Ingresó de lleno en la política nacional en 2014, cuando se postuló para el Senado en las legislativas de ese año y resultó electo. Como senador fue autor de varias leyes aprobadas, entre ellas la que aumentó la licencia por maternidad y la extendió a madres adoptantes.

El corolario de esta carrera tuvo lugar el año pasado al ser elegido precandidato por su partido Centro Democrático, y elegido como candidato del sector que lidera Uribe.

En marzo pasado logró ganar la elección imponiéndose sobre sus contendores por un amplio margen. En esta campaña electoral participó por primera vez un candidato de las disueltas FARC, el exlíder guerrillero Timochenko, Rodrigo Londoño, quien sin embargo retiró su candidatura a pocos días de concretarse los comicios aduciendo que se alejaba por su frágil estado de salud. Lo cierto es que el candidato izquierdista no había conquistado más que un minúsculo apoyo en los sondeos previos.

El respaldo obtenido será clave para un gobierno que asumió el 8 de agosto y tiene algunos retos por delante cuyo fracaso podría tener consecuencias incalculables. Si el proceso de paz es uno de los mayores, no lo es menos el problema del narcotráfico.

Narcocultivos.

El último informe anual no fue nada alentador. Aunque cerrado a 2017 marca al flamante presidente un problema de enormes proporciones.

Según el reporte del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas, en el último año se produjo un incremento del 17% de los cultivos de coca.

"El 25% de la coca en el país se encuentra a menos de 20 kilómetros de una frontera", siendo los límites con Venezuela y Ecuador donde más intenso es el fenómeno, destacó Bo Mathiasen, representante en Colombia de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) al presentar el informe en Bogotá hace pocos días.

Las perspectivas no son halagüeñas. El gobierno de Duque sabe que probablemente los cultivos aumenten aún este año. "Esta es una curva que va a en ascenso permanente y no encuentra su punto de inflexión", reconoció el ministro de Defensa, Guillermo Botero, a cuyo cargo está el tema en Colombia. El problema ya está siendo tratado como un tema de seguridad nacional.

Estas estadísticas llegan cuando en el país se debate el uso de herbicidas para combatir los narcocultivos. Mientras se argumenta en contra debido a los severos daños ambientales que puede suponer el uso de glifosatos, las presiones sobre el gobierno de Duque para obtener resultados se han redoblado. De hecho, la visita del presidente estadounidense Donald Trump prevista para diciembre colocarán a Duque en la obligación de exhibir resultados en la lucha contra el negocio de la cocaína. Con vistas a ello las autoridades gubernamentales autorizaron el uso de drones cargados de heribicidas.

A diferencia de la postura sostenida por su antecesor Juan Manuel Santos, el presidente Iván Duque se ha mostrado partidario de la política de erradicación de cultivos y mano dura contra las organizaciones criminales.

El cambio de política se nota, asimismo, en las calles. El gobierno de Duque ha impulsado el control de las "dosis personales" de droga. La tenencia para consumo propio había sido despenalizada en 1994, pero ahora Duque pretende sancionarla a través de un proyecto de decreto que ya levantó polémica. El gobierno ha argumentado que de esa manera se dota de una herramienta para combatir el tráfico al menudeo de drogas.

En este capítulo las autoridades siguen enfrentando problemas relacionados con las fracciones de la guerrilla de las FARC que se desprendieron del tronco histórico de la organización y continúan actuando en el tráfico de drogas.

El objetivo de fondo para el gobierno de Duque es tratar de rebatir la inseguridad urbana. Si bien todos los indicadores de violencia relacionados con el periodo de guerra se redujeron en forma drástica —los homicidios cayeron un 24 % en seis años—, la población en las ciudades se siente cada vez más insegura. Hurto de celulares, hurtos a locales comerciales y el hurto callejero.

Pero si estos problemas internos requieren una constante y urgente atención del gobierno, los ocasionados por la conflictiva frontera con Venezuela no lo son menos. Miles de venezolanos cruzan en forma casi diaria por la frontera terrestre con Colombia, junto a Ecuador y Perú, son los mayores países receptores del exilio venezolano.

Si bien la postura del presidente Iván Duque es bien conocida respecto del chavismo y, en particular, del gobierno de Nicolás Maduro, el colombiano se ha mostrado alejado de posturas radicales. "Si una intervención militar se lleva a términos belicistas termina legitimando al dictador porque él siempre está buscando crear la figura del enemigo invasor para él aferrarse al poder", dijo hace poco Duque en una entrevista realizada por Caracol.

DESDE 1998 A 2018.

Dos décadas de presidentes conservadores en el país

Desde fines de la década de 1990 Colombia ha tenido presidentes de centroderecha o conservadores. Entre 1998 y 2002 gobernó el conservador Andrés Pastrana, que tuvo como ministro de Hacienda al padre del actual mandatario. Entre 2002 y 2006 tuvo lugar el primer período de Álvaro Uribe, quien negoció la desmovilización de los paramilitares. En el segundo mandato, luego de ganar con su partido Primero Colombia, resultó reelecto luego de reformar la Constitución. Entre 2010 y 2014 tuvo lugar el primer gobierno de Juan Manuel Santos, quien se había desempeñado como ministro de Defensa de Uribe y había tenido activa participación en la lucha contra las FARC. Entre 2014 y 2018 es reelecto Santos y logra un histórico acuerdo de paz con las FARC, al tiempo que inicia negociaciones con la otra guerrilla, el ELN, en un proceso accidentado.

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