Nueva novela del francés

El retorno de David Foenkinos

Con Dos hermanas, David Foenkinos plantea una clásica historia de amor que deriva en una novela negra de supervivencia.

David Foenkinos
David Foenkinos

Romántico, comprometido, clandestino o líquido, el amor es uno de los temas básicos de la literatura, y no importa cuánto se haya escrito sobre él, siempre vuelve. Innovar es casi imposible, pero a veces algún autor renueva desde lo formal el punto de vista, la contextualización o las vueltas de tuerca; ocasionalmente alguno trasciende (McCullers, Carver, Barnes, Littell). El francés David Foenkinos (n. 1974) comienza Dos hermanas como una clásica historia de amor/desamor con heroína hecha paté, y luego la convierte en un ejercicio casi noir de sobrevivencia.

La protagonista es Mathilde, profesora de literatura de treinta y dos años, abandonada de golpe por su pareja, Étienne, que regresa con una mujer del pasado. El combo de Mathilde es esperable: humillación, soledad, depresión; y el de Foenkinos también. Necesita apuntalar esa historia banal con algo y pide ayuda a Flaubert, nada menos. Fiel a la tesis de que el amor no es mucho más que la lectura del amor, coloca en manos de Mathilde el último y uno de los mejores libros de Flaubert (que no los tenía peores, además), La educación sentimental (1869). Definida por el filósofo y crítico Georg Lukács como la gran “novela psicológica de la desilusión”, La educación sentimental es una historia de resiliencia y acomodamiento, un parate al romanticismo, la pureza y los ideales, una prosaica negociación con la realidad. Y en eso se convierte la novela de Foenkinos cuando Mathilde decide irse a vivir con su hermana, su cuñado y sobrina, y se va saliendo como puede del bando de los perdedores. Develar lo que hay debajo de esa segunda y bien constituida familia, sin alterar la primorosa fachada, es lo que eleva a Dos hermanas por encima de su previsible punto de partida.

Aunque llena de lugares comunes, la novela está bien escrita y tiene momentos filosos, como cuando define a la hermana: “Tenía una capacidad innegable para ser feliz. La prueba definitiva era que trabajaba en un banco. Un entorno laboral para personas felices y equilibradas. Todo lo contrario que ser profesora de lengua y literatura: un sometimiento diario a la interpretación de las palabras. Una profesión que te volvía inestable. En realidad, el problema no era la profesión. El verdadero problema eran los libros. Mathilde había leído demasiado. Quien ha leído demasiado no puede ser feliz”. Tremenda declaración y quizá lo mejor de esta novela de Foenkinos, que saltó a la fama con dos libros más bienpensantes que este (La delicadeza, 2009; Charlotte, 2014) pero menos punzantes.

DOS HERMANAS, de David Foenkinos. Alfaguara, 2020. Traducción de María Teresa Gallego Urrutia y Amaya García Gallego. Madrid, 152 págs.

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