La mejor crónica

Julian Assange, el origen del Bitcoin, y el fango ético de Internet

Tres perfiles de Andrew O'Hagan, experimentado cronista y novelista, tras meterse en el mundo secreto, paradójico y peligroso de Internet.

Andrew O'Hagan
Andrew O'Hagan (foto Tricia Malley y Ross Gillespie)

Internet es un mundo donde muchos asumen identidades secretas. Hay, por ejemplo, 77 millones de cuentas anónimas en Facebook. En el libro La vida secreta, Tres historias verdaderas, el narrador y periodista Andrew O’Hagan (Glasgow, 1968) escribe tres perfiles de casos reales, auténticos, donde el secreto define su universo.

El primero está dedicado a Julian Assange. O’Hagan ingresa a la historia como un “negro” o escritor fantasma contratado en 2011 para escribir —sin aparecer— la autobiografía del fundador de Wikileaks. El problema fue que Assange nunca estuvo convencido y no colaboraba, aunque ya había recibido dinero de las editoriales, había contratos firmados. Si bien la tarea de O’Hagan se convirtió en un infierno, se las arregló para ser testigo involuntario de ese loco mundo, de su falta de profesionalismo, un entorno dominado por “un puñado de dormilones aficionados” e impresentables que denunciaban mentiras militares a escala global mientras “comían con los dedos” (sentía, como “negro”, que “podía terminar como el más tiznado de la historia”). El problema era la personalidad paranoica de Assange y “la tremenda hostilidad que manifestaba Wikileaks hacia sus amigos”, hacia quienes podían ayudarlos; era “susceptible, conspirador, insincero y narcisista”. Un tipo difícil. De la proyectada autobiografía solo se publicaron algunos tramos, y O’Hagan tardó casi diez años en contar estos entretelones, en una crónica de casi 100 páginas bien escrita, sutil, sin concesiones.

La segunda trata de la construcción de una identidad falsa. Basado en lo que hacía la policía de Glasgow en los años 60 para sus agentes encubiertos, O’Hagan toma la identidad de un chico muerto a los 20 años y le construye una identidad posterior, una que llega a tener tarjetas de crédito y pasaporte. El periplo de O’Hagan, munido sólo con una partida de nacimiento como documento verdadero, es escalofriante.

Por último O’Hagan cuenta su viaje como periodista admitido en el círculo íntimo del bitcoin para contar la historia de la moneda digital, su origen y quién la creó. El protagonista es su supuesto creador, un australiano llamado Craig Wright y sus ansias —muy ambiguas— por ser reconocido. Otro loco. Esta historia es la más provocadora de las tres a la hora de retratar el fango ético en que se ha convertido hoy Internet. Explica la cabeza de los hackers, describe la esencia de la cultura geek (infomaníaca), los motivos psicológicos detrás del anonimato virtual y más. O’Hagan no llega a probar que Wright creó el bitcoin, pero ¡qué viaje de lectura nos regala!

LA VIDA SECRETA, de Andrew O’Hagan. Anagrama, 2020. Barcelona, 262 págs. Trad. de Antonio-Prometeo Moya.

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