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Retrato de un artista diverso

Kevin Royk no pasa desapercibido. Su físico de casi dos metros de altura es la principal herramienta para hacer y mostrar su arte pop.

Pop glam, under glam, movida queer, todos son sinónimos de un espacio que en Montevideo está ganando terreno y perdiendo prejuicios. Así como Dani Umpi supo mover su música por escenarios que escaparon al cerco del boliche y público gay, tras sus pasos va Kevin Royk, un esbelto hombre afro de 23 años que camina por las calles de Montevideo vestido con prendas femeninas, maquillaje, pelucas llamativas y apliques con frutas, entre varios looks. Empezó a hacer música a medida que conseguía lugares para sus shows, que incluyen cambios de vestuario, bailarines y un Dj. Tiene siete discos editados de forma independiente y un hit: Al tocador. Su música llegó a la TV y a escenarios como los festivales de perfil indie- rock Contrapedal Fest y el Peach & Convention, desde donde elogia a su equipo masculino y dialoga con el público con la respiración entrecortada por la exigencia de las coreografías que acompañan el playback; el público suele responder con gritos y saltos. Aquí una charla para conocerlo mejor.

—¿Cómo te gusta presentarte?

—Soy Kevin Royk, artista uruguayo, diverso: lo pueden ver en mi imagen, -dice recorriendo rápidamente su cuerpo con una mano en el aire-. Tengo 23 años. Amo a mi país, me considero totalmente oriental, me gusta mucho la cultura uruguaya.

—Naciste en Montevideo pero creciste en Melo, ¿qué recordás de esa época?

—Tengo recuerdos de una infancia hermosa. Me crié en un barrio muy lejos de la ciudad, rodeado de naturaleza y animales.

—¿Cuándo empezaste a admirar la estética glam pop?

—Es que mi madre era vedette de la escuela de candombe de la ciudad entonces todo el tiempo estábamos en la onda backstage, producción y maquillaje; trajes, lentejuelas y plumas. Desde mis 2 años me rodeé de eso. Era niño y juntaba una por una las lentejuelas del piso para después armar vestuarios para mis muñecos.

—¿Cuándo empezaste a hacerte tu propia ropa?

—Allá, mi madre me compraba los vaqueros y al día siguiente estaban desechos y cambiados, llenos de tachas, escritos, siempre me gustó tunear la ropa. Cuando me vine a Montevideo conocí a mucha gente de la industria de la moda y fui descubriendo técnicas, preguntando y viendo cómo hacían, porque nunca estudié costura.

—¿Te animabas a usar ese vestuario en las calles de Melo?

—Sí, me animaba porque tenía un grupo de amigos. No nos dejaban entrar así al liceo pero lo que hacíamos era llevar la ropa escondida y cuando terminaban las clases nos cambiábamos para curtir las calles, éramos muy rebeldes. Siempre me animé a salir así a la calle, a veces me cuesta más, depende del ánimo que tenga. Yo siento que si me visto así represento esa rebeldía y es mi forma de reivindicar la diferencia estar vestido así en la calle y en el supermercado, porque sino no hay contacto con la gente y tampoco es real andar así en un boliche o en la tele y en la calle andar escondido. Yo siento que intervengo, casi siempre se generan cosas, muchas veces buenas y lindas.

—¿Qué pensás cuando la gente no te entiende?

—Me lo tomo bien, a veces, si no se zarpan. Hay gente que solo te queda mirando y es probable que esté el resto del día pensando qué fue eso que vio y otra gente que solo te insulta. Yo trato de entender a la gente, de que si se genera un problema alejarme. El otro día iba a llevar un pedido del bar donde trabajo y me topé con una manifestación de Prosegur y yo crucé así vestido, y por altavoz gritaron "ahí viene la carne". Les dije tanta cosa que los destrocé, y seguí, pero no siempre reacciono así, hay muchos días en que los que agacho la cabeza y sigo caminando.

—Hay una agrupación que lucha contra el acoso callejero...

—No formo parte. Tengo lenguaje callejero y con eso me sé defender.

—Hace un año, cuando un grupo de niños te apedreó en una plaza, decidiste grabar todos tus vídeo clips en espacios públicos.

—Porque fue muy impactante, investigamos y averiguamos que los niños venían de situaciones familiares complejas. Al principio me escondí, me sentí mal pero después seguí adelante, seguí interviniendo la calle porque de eso se trata todo esto.

—¿Cómo sentís que reacciona Montevideo frente a la música y a la estética que defendés?

—Montevideo me gusta mucho, por suerte he podido manifestar todo lo que he querido hacer y he tenido aceptación del público, que es lo más importante. Y siempre se me generan espacios diversos, desde un cumpleaños hasta una entrevista en la televisión…

—Tocaste en la explanada de la Intendencia...

—Y estuvo muy bien. Yo siento que acá se le da apertura a toda la música.


—¿No crees que la música que hacés está restringida a pocos espacios y no llega a ser lo comercial que es en otros lados?

—Puede ser, las radios tienen cierto protocolo de qué música sí y cual no, pero yo confío en la gente. Muchos me dicen que me vaya del país pero para mí lo importante es estar acá. Además en otros lados hay 100 Kevin Royks por hora y acá soy único. Quiero estar acá, además siempre fui activista, trabajé para que se aprobaran varias leyes.

—¿A qué edad llegaste a la capital?

—A los 17. Quería estudiar peluquería pero a los tres fines de semana me decidí por la música. Así conocí a gente en los boliches, y a mi novio. Y me enamoré y me distraje. Un año después volví a la música y abrí una tienda en Barrio Sur en la que vendía ropa usada, era un suceso.

—¿Es caro mantener esta estética?

—No sé si caro. Las pelucas sí son caras, lo que pasa es que yo no me contengo, si quiero probar un peinado voy y compro, tengo una colección en mi casa. La ropa no es problema porque me regalan bastante y me la hago yo, el maquillaje sí, es carísimo.

—Cuando diste los primeros pasos para ingresar en la escena queer local, ¿te encontraste con un ambiente generoso?

—Me recibieron fácil pero no es una escena generosa, porque aunque a mí enseguida se me abrieron puertas veo cómo a mucha otra gente se las cierran. Si no les gusta lo que hacés o sos muy desprolijo te lo dicen en la cara. En mi caso puedo decir que pude ser flexible y explotar distintas facetas en los discos y en los shows sin problemas.

—Tenés el aval de Dani Umpi.

—Dani es un loco, me encanta como artista. Es por él que yo creo que esta escena pop uruguaya es flexible. Cuando arranqué él ya estaba instalado y me abrió las puertas de su casa, de escenarios, de hacer canciones juntos.

—¿Se te acerca gente más joven para pedirte ayuda?

—Sí. Ahora estamos haciendo música con artistas tropicales, que te puedo decir que es el ramo más prejuicioso con el que me he cruzado: Bola 8, entre muchos artistas, me rechazaron para hacer música juntos. A mí me da lástima porque los re curtía desde chico y me cortaron las patas.

—¿Te dijeron por qué?

—No, simplemente como dicen ahora, "me clavaron el visto".

—¿Con quién querrías tocar?

—Bola 8 y Ruben Rada, me parece que puedo aportar algo a sus presentaciones.

—En cada entrevista te preguntan por tu sexualidad, ¿te molesta seguir definiéndote para el otro?

—A veces sí, pero es bueno hablarlo: hay que hablar de sexo, es algo normal. Lo que me sorprende es que me pregunten tantas veces si soy gay cuando es evidente.

—¿Cuáles son tus referentes?

—Beyoncé, Grace Jones, -la escucho todo el día-, Celia Cruz.

—Contaste que dejaste el liceo por el continuo bullying de tus compañeros, ¿te cruzaste con alguna de esas personas ahora?

—Sí, y me dicen "hola Kevin, ¿te acordás de mí?", y yo claro que me acuerdo, capaz que a ellos no los marcó tanto porque me decían "negrita, negrita" con liviandad, pero a mí sí. En mi adolescencia odiaba ir al liceo, en la escuela también había sufrido discriminación incluso por parte de maestras, eso fue terrible y no lo voy a olvidar.

—Interrumpieron varias veces esta charla para pedirte una foto o elogiar tu belleza, ¿te paran mucho por la calle?

—Si estoy vestido así sí. Yo creo que hay gente a la que le da alegría, que le hace bien, que debe pensar "mirá, se está manifestando", o que le puedo recordar a figuras de otro tiempo del cine y de la música que se vestían así. Además el bar está ubicado frente al Museo del Carnaval, esperan ver a un personaje afro raro, por eso el turista se entusiasma tanto.

—¿Cuántas veces por semana te producís?

—Ponele que unas cuatro veces a la semana y siempre que tengo shows. Es todo un proceso, y cansa.

—Trabajás con bailarines y Djs sobre el escenario, ¿te gestionás solo?

—Sí, toda la gestión pasa por mí.

—En 5 años grabaste siete materiales entre discos y EP.

—Trabajo con el Dj Iván Varrailhon que es el que más me motiva a hacer música. Y otra cosa: empecé a hacer música preparando shows, consiguiendo espacios y de esos shows sacaba el disco, por eso hay tanta agilidad. Es bastante conceptual, a veces hacemos algo más oscuro y entonces adaptamos las canciones o usamos nuevas.


—Ahora estás presentando K-Boom!, que tiene varios temas que van por un lado más tropical, ¿por qué ese viraje?

—Me siento mucho más a gusto con esa música, es algo familiar, fue volver a mis raíces. El reggaeton lo uso como una manera de quebrar la parte electrónica del disco y pasar a la tropical. Lo que quiero llegar a hacer es un candombe y un mambo electrónico, con fusiones, con tambores porque yo toco tambor. Pero sé que debe ser un proceso, no puedo pasar de un material electro y pop a otro tan rápido.

—Varios Djs te dan las bases y vos las escuchás desde el celular y les vas poniendo la letra arriba de a poco, ¿es así?

—Sí. Casi siempre andando, lo que es raro porque la gente suele componer en tranquilidad, con luz baja, pero a mí me gusta en la calle, porque te da otra cosa, otra dinámica. Después llego a casa y anoto todas las ideas y ahí paso en limpio qué salió. La velocidad por la que pude hacer álbumes fue porque por un lado, casi todo lo que canto es ficción y por otro porque yo tenía como un banco mental de imágenes muy grande que nunca había usado.

—¿Te considerás un artista polémico?

—Para mí el polémico es el artista que está discutiendo en la televisión y a mí eso no me gusta. Acá se le llama polémico a eso raro que llama la atención, entonces estaría considerándome polémico por ser extravagante.

—Dentro del under glam, Andy Spark creía que era mejor mantener un perfil bajo, vos parecés tener otra visión...

—Es que el under es una cultura que acá se usa mal. Esto lleva décadas en el mundo y nosotros seguimos la onda. Para responderte mejor vamos a entrar en un plano religioso: tengo creencias que me llevan a tener seguridad de que tuve varias vidas pasadas, entonces quiero hacer de esta algo que realmente me llene y me sirva. Descubrí que a esta vida pedí para venir con mucha intensidad, y eso quiero mantenerlo, que esta historia mía sea importante no solamente para mí sino para la sociedad.

Discos y shows.

Kevin Royk tiene una completa página web con todo su material, además de compartir su música de forma gratuita en su perfil de Bandcamp.com. En Youtube se pueden ver varios video clips y registros de distintas presentaciones en Uruguay y en el exterior. Su próximo show es el 22 de mayo en Caín Dance Club.

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