ATAQUES DE PERROS

Cuando la mascota es un peligro

El caso de la médica de El Pinar que fue mordida por un pitbull en la cara reaviva la discusión sobre si hay que prohibir ciertas razas caninas o el problema es cómo los humanos se relacionan con estos animales.

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Muchos países prohiben tener perros de razas consideradas peligrosas. Foto: Archivo El País

El aumento del tamaño de los perros en los últimos años lleva a que las heridas sean más graves y especialmente peligrosas para las niños pequeños, como le sucedió a la hija de Gonzalo Boragno, mordida por el pitbull de un vecino en el rostro. Como trasfondo se encuentra la Ley de Bienestar Animal, que lleva siete años sin cumplirse.

Era un sábado de invierno atípico, de mucho calor, y Gonzalo Boragno decidió ir con sus hijas de tres y cinco años a un almacén a 400 metros de su casa, en El Pinar. Apenas habían caminado un par de cuadras cuando su hija mayor divisó un pitbull marrón detrás de una reja. "Tranquila, estás con papá", la calmó. En ese mismo momento el dueño del perro abrió el portón para sacar su moto y el can se escapó. Saltó directo a la cara de la pequeña de tres años y le mordió el rostro, tomando los dos pómulos, la nariz y la boca. Boragno se tiró encima del pitbull, lo agarró del cuello y comenzó a pegarle. El dueño del perro tironeó entonces de su mascota y ambos lograron que soltara a la niña, quien lloraba con la cara ensangrentada junto a su hermana, también en estado de shock. Todo pasó en unos 20 segundos, los suficientes para cambiarles la vida para siempre a la pequeña y su familia.

El saldo no solo fueron los nueve cortes en la cara de la niña y la cicatriz de seis centímetros que dos años después les recuerda lo que pasó. "Mi hija quedó con la cara marcada y toda la familia tiene marcado el corazón", dijo Boragno a El País, sin quebrarse pero transmitiendo su dolor en cada palabra. "Mi hija estuvo 15 días sin dormir. Ninguna de las dos sabe andar en bicicleta, no van a cumpleaños en casas donde haya perros, ya no juegan con nuestro labrador, y ambas van a la psicóloga. A mí me deshizo la vida, yo estoy todos los días pensando en lo que pasó".

Casi dos años después de esa jornada fatídica, el jueves 30 de junio, otro pitbull volvió atacar en El Pinar, pero en esta ocasión a una médica pediatra de 54 años, quien había ido a atender a un niño cuando el perro se soltó de la cadena y le mordió en la cara, lo que le produjo un desgarro en la nariz, pómulo y oreja, además de cortarle el tendón de un dedo. Este ataque se suma a una lista de otros casos de mordidas de perros de gran porte que se han sucedido en los últimos años y que generaron incluso muertes, como en el caso de una niña de cuatro años que falleció en Piedras Blancas el año pasado luego de ser mordida en la cabeza por un rottweiler con el que vivía.

Según un estudio del Departamento de Zoonosis y Vectores del Ministerio de Salud Pública, de 2009 a 2013 hubo un promedio de 2.880 mordeduras por año notificadas, 97% de las cuales fueron ocasionadas por perros. A su vez, una investigación realizada por el Departamento de Emergencia Pediátrica del Pereira Rossell en 2013 establece que se asistió a 301 niños por mordeduras de perros (0,6% de las consultas). Pese a que no fueron un motivo frecuente de consulta (hay que tener en cuenta que en muchos casos no se acude a la emergencia, en especial en mordidas de perros de menor tamaño), el estudio apunta a un aumento de estas lesiones, que generan "un porcentaje considerable de morbilidad y secuelas". La población más afectada fueron los varones, con una edad media de 6 años y se registró un aumento de las consultas en la temporada estival. En su gran mayoría el perro atacante era de la familia (35%) o de los vecinos.

Las zonas del cuerpo afectadas con más asiduidad fueron la cara y el cuero cabelludo. La raza pitbull fue la más frecuente en los ataques registrados por este estudio. Es llamativo que una investigación similar que presentó en 2009 el Hospital de Niños de Filadelfia, Estados Unidos, evaluando un período de cinco años, llegó a conclusiones similares. La raza más citada en los ataques era la pitbull (50,9 %), seguida por la rottweiler (8.9 %).

"La sensación es que desde hace varios años se ven heridas más severas, con riesgos vitales o secuelas", expresó Alfredo Cerisola, presidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatría, que esta semana publicó un comunicado en solidaridad con la médica atacada. El galeno advirtió que no se recomienda que los niños menores de cuatro años tengan canes como mascota. "Cualquier perro puede provocar una mordida y la mayoría de las más grandes son en niños chicos y ancianos. Es fundamental que el niño nunca esté solo con el perro", agregó. Cuanto más pequeño es el menor más probable es que la herida sea en la cabeza, además del riesgo de que el animal lo tire y se genere un traumatismo. Cuando la persona es más grande el ataque suele ser a los miembros, explicó. Este tipo de lesión, además, tiene altas chances de generar infecciones, por las bacterias presentes en la boca de los perros. A las heridas físicas hay que sumarles las psicológicas, que suelen tardar más tiempo en sanar. Cerisola denunció que las familias tienen una baja percepción del riesgo de tener un perro en la casa. "Cuando vamos a atender a domicilio, pedimos que los aten o los encierren y a veces nos encontramos con poca receptividad".

En el caso del ataque a la niña de El Pinar, la familia está en juicio con el dueño del perro, que fue procesado sin prisión. Entre los productos para tratar las cicatrices de su hija menor y la atención psicológica de las dos pequeñas Boragno gasta entre $ 16.000 y $ 20.000 por mes, suma que representa un esfuerzo grande para él, que trabaja en la parte comercial de una fábrica de grasa, y su mujer, empleada de un ferretería. "La gente piensa que estos perros le van a custodiar la casa, pero si te quieren robar te van a robar. Hay personas que suplen sus carencias personales con un perro de estos. Son máquinas genéticamente creadas, no son mascotas. No tienen ni idea el daño que le pueden hacer a otros, por eso hay un tema de tenencia responsable que se tendría que implementar de alguna forma", comentó.

En los últimos años se ha dado un aumento del tamaño de los perros en el país, lo cual repercute en la gravedad de las heridas (el mastín, el rottweiler, el ovejero alemán y el pitbull son los canes con mordida más fuerte, de acuerdo a un estudio de National Geographic). Para el veterinario Ariel Sáez, expresidente de la Sociedad Uruguaya de Veterinarios Especialistas en Pequeños Animales (Suvepa), la tendencia está ligada a que la gente adquiere estos perros por la inseguridad. "En la zona del este y oeste de Montevideo y en la costa desde Malvín se ven perros más grandes. También ha aumentado mucho la cantidad de razas", explicó.

Valentina Rama fue atacada por un Pitbull en la veterinaria de su madre. <br>Foto: Ariel Colmegna.
Valentina Rama fue atacada por un Pitbull en la veterinaria de su madre.
Foto: Ariel Colmegna.

La traición del perro rescatado.

Gabriela Moreno tiene una casa con 11 perros, una veterinaria donde residen unos 40 animales y un refugio en Canelón Chico llamado S.O.S. Caninos y Equinos, con 223. Siempre aceptó a todo tipo de perros, pero hace dos años que no quiere saber nada con los pitbull. "Soy una convencida de que no es una raza para seguir criando, deberían prohibirse, castrarlos. Son un amor hasta el día que se les da por atacarte. Son antisociales con otros animales, vi demasiadas muertes de otros perros por los pitbull. A las crías hay que sacarlas temprano porque las liquidan de chiquitas", comentó Moreno. Sin embargo, la razón de fondo que le hizo cambiar de parecer respecto a esta raza es el ataque que sufrió hace dos años su hija, Valentina Rama, en ese entonces de 22 años, cuando un pitbull la atacó por la espalda y se prendió a una de sus nalgas.

Rama estaba saliendo del canil del animal, en el patio de la veterinaria, después de hacerle unos mimos. Entonces el pitbull la mordió. Ella gritó con todas sus fuerzas pero entre los ladridos de los otros perros que viven en el patio y que su madre estaba adentro con un cliente, nadie la escuchó. Se tiró al piso y tuvo que arrastrarse unos 10 metros con el perro agarrado a su nalga y cinchándola para su jaula.

Tuvo suerte de tener la fuerza, ya que hace deporte y es de contextura grande (mide 1,70 y pesa 80 kilos), y pudo entrar a la casa. Moreno la escuchó y le pegó con un lampazo al perro, que soltó a su hija. "Si la hubiera agarrado a mi madre, que es más chiquita, la mata", comentó Rama.

La joven, quien estudiaba veterinaria y luego se cambió a educación física, estuvo dos meses sin poder caminar y usando pañales, ya que la herida le drenaba continuamente. Pasó por dos cirugías, en una de las cuales hubo que sacar grasa de la cadera para ponérsela en la cola. Rama espera hacerse una tercera cirugía, ya que esa grasa se fue absorbiendo, generando que la nalga se meta un poco para adentro. "Hace dos veranos que no voy a la playa. Quedé muy traumada con lo físico, yo sé que la cicatriz está ahí No quiero salir con nadie porque no quiero que me vean", dijo la joven con naturalidad. Pese a que Moreno dice que no recibe más pitbull, aceptaron a Molly, que llegó toda lastimada y se encuentra en un canil al que Rama no se acerca. Tiene también dos cruza de pitbull en la veterinaria.

Respecto al que mordió a Rama, se trataba de un perro que ya había atacado a su dueño y que Moreno aceptó para darle una segunda oportunidad, con lo cual no tenían a quién reclamar.

El malo de moda.

Los reiterados ataques de perros a personas en todo el mundo han generado la discusión sobre si existen razas peligrosas o si en realidad el que un perro pueda morder depende exclusivamente del tipo de cuidados y de enseñanza que le propicie el dueño a la mascota. Pese al convencimiento de Moreno de que los pitbull no son confiables, el resto de los veterinarios y entrenadores consultados por El País opinan que no existen razas peligrosas, aunque sí razas diferentes, lo que implica que cualquier animal no es idóneo para cualquier humano. "Si una persona va y mata a cinco personas no vamos a catalogar a nuestra raza como peligrosa", sostuvo Sáez.

"El pitbull no se creó para morder a la gente sino para peleas con otros perros", expresó Tatiana Araujo, entrenadora de pitbull. "Sí es cierto que no es un perro para cualquiera. Si no tenés un carácter fuerte y el tiempo y la paciencia para educar un perro es mejor no hacerlo porque 100 % confiable no es ninguno", agregó. El problema, indican los expertos, es que los uruguayos o humanizan a sus mascotas, no poniéndole límites y dejando que los canes se sientan los líderes de la manada, o los educan a cadena para que atemoricen a los posibles intrusos. Por otro lado, muchos optan por perros de gran porte pero los tienen encerrados en la casa y no les permiten descargar la energía necesaria. Es importante, señalan los veterinarios, que la gente consulte antes de decidirse por una raza.

Para Juan Echavarría, director de Animales Sin Hogar, "el pitbull es el malo de moda; antes era el rottweiler, el doberman, el ovejero alemán. Lo que pasa es que no todo el mundo está capacitado para un pitbull, como no todo el mundo puede manejar un Ferrari. Pero si vas a adoptar un perro y tenés 95 años no te voy a dar un pitbull sino un perro de cuatro o cinco kilos y que sea adulto. Cosa de que no choquen ambos mundos", señaló.

Para el veterinario y especialista en trastornos de conducta canina Ruben Rijo el problema es que muchos no entienden que la organización social de los perros no es horizontal sino vertical. "No hay diferencia de comportamiento por raza, lo que sucede es que si un caniche muerde no pasa nada. Este perro que mordió a la médica estaba atado; por algo lo estaba". Rijo citó un estudio que realizó junto con otros colegas a partir de los registros de diagnósticos de problemas de comportamiento canino derivados desde 30 clínicas veterinarias de Montevideo entre 2005 y 2007. El informe estipuló que los machos estuvieron presentes con mayor frecuencia en episodios de agresividad, todos ellos sin castrar, y que la raza que ocupaba el primer lugar en ataques hacia personas era el cocker, por encima del rottweiler. No obstante, la investigación es previa al auge del pitbull en el país. Rijo explicó que en la mayoría de los casos es posible rehabilitar a los perros que presentan este trastorno de conducta.

De acuerdo a Araujo, quien forma parte de un grupo de Facebook llamado Deporte Pitbull Uruguay, con unos 7.900 miembros, esta raza comenzó a ponerse de moda en el país en la última década y hoy está por todos lados. A los que se venden con pedigri, que pueden tener un precio de entre $ 5.000 y $ 13.000, se suman los que se comercializan en internet por mucho menos dinero. "Los cruzan con cualquier cosa. No investigan si el perro tiene problemas médicos, si tiene buen temperamento, si estaba socializado". Los miembros de Deporte Pitbull Uruguay suelen reunirse en El Prado y hacen competir a sus mascotas en pruebas de salto en vertical, agarre de presa o arrastre.

Pese a la opinión de los expertos consultados, hay muchos países que prohibieron determinadas razas de perros. El pitbull, por ejemplo, no está permitido en Noruega y Suiza, y en otras naciones son aceptados pero con una estricta regulación. En marzo del año pasado, Pedro Bordaberry presentó un proyecto de razas peligrosas que pretende prohibir varias razas de perros de gran porte y obligar a la castración de los existentes. De acuerdo a lo que informó el líder colorado a El País, el proyecto no ha sido tratado ni incluido en el orden del día del Senado.

Otros creen que la solución pasa por hacer exámenes de aptitud para los dueños y los perros, como se hace en otros países. El Kennel Club, que se dedica crianza y el mejoramiento de las razas caninas de pedigri, implementó este año un test denominado BH, que cuenta con pruebas de obediencia y de tránsito. "Sería bueno que todos los perros de porte grande lleven un control y se los obligue a hacer ciertos cursos", expresó Marcos Rostkier, adiestrador del Kennel Club.

Ley que no se cumple.

Desde 2009 existe en Uruguay la ley 18.471, de Tenencia Responsable de Animales, pero el gran problema, señalaron de forma unánime los entrevistados, es que nunca se ha cumplido, así como tampoco funcionó la Comisión Nacional Honoraria de Bienestar Animal (Conahoba) creada por la ley, y que hasta el año pasado estaba en la órbita del Ministerio de Educación y Cultura (MEC). E l 1° de enero pasó al Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). Esto no cayó bien a las protectoras de animales que creen que el MGAP va a aplicar una "política de producción" respecto a las jaurías que atacan al ganado.

Enzo Benech, presidente de la ahora denominada Comisión Nacional Honoraria de Tenencia Responsable y Bienestar Animal (Cotryba) dijo que aún se está en etapas organizativas y que se cuenta con un presupuesto de $ 1.200.000 para cinco años, aunque el MGAP destina otros recursos. "Si trajimos esto para el ministerio es para que funcione", señaló al ser consultado por la intención de dos diputados de crear otro organismo que realice esta tarea. Se trata de Martín Lema y Armando Castaingdebat (Partido Nacional), quienes recogieron una propuesta de Animales Sin Hogar para sustituir a la Cotryba por un Instituto de Bienestar Animal, que cumpla con los cometidos de la ley, entre los que están la identificación de los animales de compañía, que los dueños de perros de razas potencialmente peligrosas tomen las precauciones necesarias que disminuyan el riesgo de ataques y mantener controlado el número de mascotas. "Hay que darle más jerarquía al organismo", dijo Lema a El País.

Por otro lado, los diputados nacionalistas Edgardo Mier y Patricia Velázquez presentaron esta semana un proyecto de modificación de la ley 17.841 que pretende hacer cumplir la norma, ponerle un chip a los perros, como se hace con en el ganado, y castrar a todos los perros que no tienen dueño. De acuerdo a Mier poner un chip cuesta $ 60. Los veterinarios coinciden en la importancia de la trazabilidad.

La Conahoba no procedió a la identificación de los canes ni a la reducción de su número, pese a ser uno de sus cometidos. Para la veterinaria Gabriela Moreno la castración debería ser gratuita y obligatoria y el Estado debería subvencionar a las veterinarias, que cobran unos $ 3.500 por castración de perros.

Ciro Ferreira, presidente de la Comisión de Zoonosis, enfatizó que la función del organismo es reducir la transmisión de enfermedades de los perros a los humanos y que en los últimos siete años se han hecho 300.000 castraciones, algo que en la época de "la perrera" no existía, porque se mataban entre 2.000 y 4.000 canes por año. La comisión se sostiene con el precio de la patente de perros que se le cobra a 100.000 personas a $ 490, mientras otras 100.000 se dan gratuitas.

Según denunció este sábado a El País el edil nacionalista de Canelones Joselo Hernández, el precio de la patente se duplicó en los últimos cinco años, lo que estaría desmotivando a muchos ciudadanos a pagarla y Zoonosis no realiza castraciones en Canelones desde enero. "Si queremos un plan mayor tenemos que triplicar el precio de la patente", señaló Ferreira. Y concluyó: "en un país donde no hay plata para nada, ¿quién va a microchipear a los perros gastando millones de dólares?"

¿Qué hacer si un perro de gran porte lo ataca?

Aunque es muy difícil aplicar un razonamiento sosegado en caso de que un perro ataque, los profesionales recomiendan mantener la calma y no correr. Tatiana Araujo, entrenadora de pitbull, aconseja ahorcar al animal para asfixiarlo y que de esa manera el can se vea obligado a soltar a su presa y no continúe cinchando.

Si el perro ataca a la cara es recomendable quedarse sentado para evitar la hemorragia, como hizo la médica pediatra que fue agredida en El Pinar. Ante un perro que no se conoce se aconseja no asustarlo porque puede sentirse agredido y atacar, así como no mirarlo a los ojos para que no se sienta desafiado y se defienda.

El dueño puede ir a la cárcel por el ataque de su perro.

En Uruguay no ha habido procesamientos con prisión a dueños de perros que hayan atacado a otros. Sí hubo un arresto domiciliario en 2013 en el caso de un propietario de una jauría de perros que atacó a un motonetista en Camino de los Orientales y lo mató. De acuerdo al vocero de la Suprema Corte de Justicia, Raúl Oxandabarat, el procesamiento con prisión es posible. “Tendría que ser una situación muy gravosa y de extrema negligencia” . En abril se produjo una condena histórica en Argentina, en la que el dueño de un pitbull fue condenado a ocho años de prisión, luego de que el perro matara a un niño de dos años. El can se encontraba hacía un mes atado al volante de un auto en la calle . “El resultado mortal no fue la consecuencia de un descuido momentáneo, sino el corolario de una situación de peligro consciente que el imputado venía desarrollando desde tiempo atrás al hecho”, estipuló el Tribunal en lo Criminal Nº 4 de La Plata, según consta en la sentencia.

Las peleas de perros de las que todos hablan.

La organización de peleas de perros está prohibida, sin embargo, de forma clandestina se realizan, o al menos muchos afirman que así ocurre, aunque son difíciles de probar, ya que nadie quiere meterse en ese terreno. Se cree que esta práctica se va desplazando de lugar para que no sea descubierta.

Desde las protectoras de animales no se tienen pruebas sobre su existencia pero sí se habla de sus presumibles consecuencias, como es el encontrar de manera periódica perros muy lastimados, especialmente los de la raza pitbull.

Gabriela Moreno, de la protectora S.O.S. Caninos y Equinos, sostuvo que los vecinos de Parque Posadas le dicen que dos veces por semana aparecen cadáveres de perros en una volqueta que hay allí. Ella vio en una ocasión dos cuerpos de canes, un cimarrón y un ovejero, deshechos a mordiscones y cubiertos por escombros.

Recientemente, el coordinador general de Higiene y Bromatología de la Intendencia de Maldonado, Carlos Medina, informó que las protectoras de Maldonado denunciaron la existencia de peleas de perros en el municipio, que cuenta con unos 80.000 canes. "Lo que estamos pidiendo es que se hagan las denuncias ante el Ministerio del Interior porque no tenemos cómo canalizarlas", dijo el jerarca a El País.

Según Marcelo López, de la empresa SOS Mascota, especializada en la búsqueda y rescate de animales de este tipo en los departamentos costeros del país, en Uruguay se extravían por mes unos 3.000 perros y unos 500 son robados con fines reproductivos, de extorsión, y se presume que también para peleas.

Los robos se dan en todas las zonas y apuntan a perros de todas las razas. Las mascotas se encuentran en un 40 % o 50 % de los casos, pero el tiempo de búsqueda puede ser de un año o más y los animales muchas veces son hallados con mucho daño físico o con las secuelas de haber sido utilizados para la reproducción.

Tatiana Araujo, entrenadora de pitbull, dijo que todas las semanas desaparecen animales de esta raza. "Te rompen la reja y entran a la casa, te roban con un arma en la calle. Un conocido encontró que a su perro lo estaban vendiendo por internet".

Otras preocupación es la de los perros que son entrenados para atacar en las bocas de pasta base de los asentamientos.

TRES RAZAS DE PERROS TEMIDOS.

Del "perro niñera" a la raza que causa miedo.

Aunque sus orígenes son un tema de discusión, se cree que la raza pitbull fue creada en el Reino Unido en el siglo XIX a partir del cruce entre los bulldogs y los terrier para peleas de perros. Sus defensores sostienen que son muy versátiles y que durante mucho tiempo se los llamó "perros niñera". Sus detractores temen su capacidad de su mordida y su agresividad.

Origen milenario y una mordida temible.

El rottweiler proviene de Alemania y es una de las razas más antiguas de los perros de pastoreo. Se cree que sus orígenes se remontan a la invasión de los Romanos a Germania en el siglo I. Es uno de los canes con mordida más fuerte, junto con el mastín. En los últimos años en Uruguay un rotweiller mató a una niña y tres mataron a una mujer con la que vivían.

Una raza fiel a su amo y agresiva con los extraños.

El perro fila es de origen brasileño y puede pesar unos 50 kilos. Se sabe de la presencia de estos canes en el siglo XVII y se cree que su creación se debió a la necesidad de los colonos del país vecino de tener un perro fuerte para el trabajo.

En marzo de este año un hombre murió al ser atacado por un animal de esta raza en un establecimiento rural de Cerro Largo.

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